Hola a todos, ¿cómo estáis? Espero que disfrutando del verano, haga el tiempo que haga (sí, aquí llevamos unos cuantos días con un tiempo de todo menos veraniego).
Hoy os voy a hablar de una película clásica. Esta es la típica entrada que a unos les encanta y a otros les repele, pero creo que merece la pena escribirla porque trata de una película divertidísima. Ya sabéis que yo defiendo el término medio en el caso de las películas clásicas: las hay muy buenas y las hay muy malas. Y esta es una de las mejores que he visto.
La película la vi el jueves, dentro del ciclo de cine clásico de La 1. De hecho, estaba comenzando a leer un nuevo libro, pero mi madre la empezó a ver y al minuto estábamos las dos enganchadas a la historia del pobre Baxter.
En El apartamento participan grandes nombres del cine, empezando por su director, Billy Wilder. Por si os parece poco, el protagonista masculino es Jack Lemmon, y la femenina es Shirley MacLaine. Creo que si con estos nombres no os he convencido de que veáis esta película, podéis dejar de leer esta entrada aquí mismo, porque reunir más talento que el que hay en esta película es imposible. Además, hay toda una serie de secundarios que todavía le añaden más interés a la cinta, como Fred MacMurray, antagonista que borda su papel de cínico esposo, amante y jefe.
La historia de Baxter es la de un empleado que decide dejarle su apartamento a varios directivos de su empresa, a cambio de promesas de ascenso, para que estos pasen las horas con sus amantes. Va haciendo equilibrios para cuadrar las fechas con todos estos directivos hasta que un día descubre que una de las amantes de su jefe es la mujer por la que se sentía atraído, una ascensorista llamada Fran que trabaja en la misma empresa. A raíz de esto y de un serio incidente protagonizado por la joven, Baxter cambiará de postura y, como se dice coloquialmente, espabilará poco a poco.
Como os he dicho antes, la película es muy divertida y engancha, gracias al carisma de Jack Lemmon, que hace un papel espectacular; sin embargo, también hay momentos agridulces e incluso amargos, con frases de esas que marcan, y que prefiero no transcribir porque son mucho más brillantes dichas por los protagonistas en el momento preciso. Una razón más para ver esta genial película.
Otra de las cualidades que tiene la cinta es que la historia hace que todos nos sintamos identificados con Baxter y con Fran, ya que casi todos hemos tenido sentimientos similares a los suyos en algún momento de nuestra vida. Esa empatía con el hombre bueno e inocente que es Baxter y con la mujer desgraciada que es Fran logra que nos metamos en su piel y deseemos que sus suertes cambien finalmente.
Sabéis que no me gusta hablar de los finales, pero en este caso sí quiero decir que me parece que el final está a la altura de la película. En lugar de optar por un final previsible, pasteloso y casi de ciencia ficción, se opta por uno estupendo que mantiene la intriga hasta el final. Creo que de aquí deberían tomar ejemplo muchos guionistas, que normalmente solo saben hacer finales felices e irreales o completamente trágicos. En este caso, el final se ajusta muy bien al tono tragicómico de la cinta, aunque al igual que en ella predomina más lo bueno que lo malo. Y como decía Mayra Gómez Kemp en Un, dos, tres, hasta aquí puedo leer. Si queréis saber más, no tenéis más que ver esta genial película, que os sacará unas cuantas sonrisas. Nos leemos.
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sábado, 3 de agosto de 2013
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Los encantos de la gran ciudad
Ya estoy aquí de nuevo, aunque traigo malas noticias. El otro día creo que me aventuré a decir que ya estaba a punto de recibir el cargador nuevo, y como suele pasar al anunciar a la ligera algo que no se sabe a ciencia cierta he patinado. No solo no he recibido el cargador todavía sino que no sé cuándo llegará, aunque en teoría debería estar aquí mañana o pasado. Cruzo los dedos para que así sea, porque tengo ganas de recuperar mi ordenador, básicamente porque así puedo escribir a la hora que quiera y porque tengo algunas cosas relacionadas con este blog guardadas en él. De todos modos, mis vacaciones están llegando a su fin, así que aunque vaya a tener el ordenador disponible a todas horas no podré estar aquí escribiendo con tanta asiduidad como hasta ahora. En cualquier caso prometo actualizar esto todo lo que pueda, porque de verdad que vuestro apoyo y vuestras visitas son cada vez mayores y eso me empuja a seguir con este proyecto que tantas satisfacciones me está dando.
Como podéis leer en el título, no solo he venido a manteneros informados, sino que he visto una película que me ha gustado muchísimo y que quiero compartir con vosotros. La he visto esta misma mañana y, otra vez, en Paramount Channel y por casualidad, ya que estaba haciendo zapping a la desesperada porque no echaban nada interesante en la televisión y justo comenzaba la película. Como la otra vez que me pasó esto tuve una buena experiencia, como os conté en su día (http://deletrasyotrosvicios.blogspot.com.es/2012/08/dos-dias-en-paris.html), decidí dejar de buscar algo que ver y me quedé viendo la película. Y como podréis imaginar, me ha encantado.
En esta ocasión, la película es Los encantos de la gran ciudad (The Out-of-Towners), de 1970, dirigida por Arthur Hiller y protagonizada por las dos principales bazas de la película, el siempre enorme Jack Lemmon y Sandy Dennis. Y os garantizo que si queréis pasar un buen rato, esta cinta es perfecta para reíros y olvidar los problemas que podáis tener.
La historia no es demasiado atrayente en un principio, porque simplemente es una pareja de Ohio que va a Nueva York porque él ha obtenido un buen puesto en su empresa, y que posteriormente se mudarán allí. Pero aunque suene a historia no demasiado original, y lo que se desencadenarán a partir del momento de la partida serán las previsibles contrariedades que todos os podéis imaginar, el guión y, sobre todo, los actores, hacen de esta película una gran comedia. Algunos podréis pensar que el argumento es algo simple, pero de verdad que los actores la hacen muy divertida y digna de ver.
Los distintos avatares en los que se verán envueltos los protagonistas se van sucediendo uno detrás de otro, como fichas de dominó que van cayendo. El espectador acaba sintiendo hasta lástima de unos personajes que, en un principio, no le daban más que un cierto repelús, sobre todo el personaje masculino, tan prepotente y odioso. Jack Lemmon borda su papel de sabelotodo que menosprecia la inteligencia de su mujer, que aunque parece pasiva y algo tonta, acaba siendo todo lo contrario según avanza la trama. Y si Lemmon está brillante, no lo está menos Sandy Dennis, en un papel tan histriónico que es el responsable de muchas de las risas que provoca la película.
Un vuelo complicado a Nueva York (sublime Lemmon interrogando a la azafata), confusiones con los trenes, conflictos con un taxista, atracos y otros problemas son los que padecen ambos en la Gran Manzana, y que los protagonistas interpretan como una lucha de ellos, que se llaman a sí mismos provincianos, con la poderosa Nueva York. De hecho, hay una gran escena delirante dedicada precisamente a esta idea de que la ciudad está en su contra.
La trama nos permite ver cómo los protagonistas, sobre todo el marido, van cambiando su actitud prepotente de futuros triunfadores a otra más discreta, aunque eso sí, sin dejar de apuntar nombres en una especie de lista negra que termina por ser infinita. El hambre, el cansancio y la desesperación van haciendo mella y eso hace que la humildad tenga que aparecer por obligación.
Iba a destriparos una de las mejores escenas de la película, pero solo os diré que prestéis atención al momento en el que se desplazan en un coche oficial. Creo que fue uno de los momentos más hilarantes de toda la película, y eso que como os he dicho está colmada de ellos.
En fin, como siempre espero que os animéis a ver la película. Mi madre vino a los veinte minutos de que comenzara la película y se rió tanto como yo, e incluso se enganchó a la trama y la vio entera, sin poder dejar de reírse. Y creedme, eso es un buen síntoma de que Los encantos de la gran ciudad vale la pena.
PD: sé que hay un remake muy conocido de esta película, y que vi en su día, pero no vale nada la pena comparándolo con la original que he recomendado. Está protagonizado por Steve Martin y Goldie Hawn, pero ciertamente la película carece del encanto que los actores de la original le dan a la primera versión. Recuerdo que me reí y que tampoco era una mala película, pero sabiendo ahora que esta es la original no puedo decir que recomiende la otra.
Como podéis leer en el título, no solo he venido a manteneros informados, sino que he visto una película que me ha gustado muchísimo y que quiero compartir con vosotros. La he visto esta misma mañana y, otra vez, en Paramount Channel y por casualidad, ya que estaba haciendo zapping a la desesperada porque no echaban nada interesante en la televisión y justo comenzaba la película. Como la otra vez que me pasó esto tuve una buena experiencia, como os conté en su día (http://deletrasyotrosvicios.blogspot.com.es/2012/08/dos-dias-en-paris.html), decidí dejar de buscar algo que ver y me quedé viendo la película. Y como podréis imaginar, me ha encantado.
En esta ocasión, la película es Los encantos de la gran ciudad (The Out-of-Towners), de 1970, dirigida por Arthur Hiller y protagonizada por las dos principales bazas de la película, el siempre enorme Jack Lemmon y Sandy Dennis. Y os garantizo que si queréis pasar un buen rato, esta cinta es perfecta para reíros y olvidar los problemas que podáis tener.
La historia no es demasiado atrayente en un principio, porque simplemente es una pareja de Ohio que va a Nueva York porque él ha obtenido un buen puesto en su empresa, y que posteriormente se mudarán allí. Pero aunque suene a historia no demasiado original, y lo que se desencadenarán a partir del momento de la partida serán las previsibles contrariedades que todos os podéis imaginar, el guión y, sobre todo, los actores, hacen de esta película una gran comedia. Algunos podréis pensar que el argumento es algo simple, pero de verdad que los actores la hacen muy divertida y digna de ver.
Los distintos avatares en los que se verán envueltos los protagonistas se van sucediendo uno detrás de otro, como fichas de dominó que van cayendo. El espectador acaba sintiendo hasta lástima de unos personajes que, en un principio, no le daban más que un cierto repelús, sobre todo el personaje masculino, tan prepotente y odioso. Jack Lemmon borda su papel de sabelotodo que menosprecia la inteligencia de su mujer, que aunque parece pasiva y algo tonta, acaba siendo todo lo contrario según avanza la trama. Y si Lemmon está brillante, no lo está menos Sandy Dennis, en un papel tan histriónico que es el responsable de muchas de las risas que provoca la película.
Un vuelo complicado a Nueva York (sublime Lemmon interrogando a la azafata), confusiones con los trenes, conflictos con un taxista, atracos y otros problemas son los que padecen ambos en la Gran Manzana, y que los protagonistas interpretan como una lucha de ellos, que se llaman a sí mismos provincianos, con la poderosa Nueva York. De hecho, hay una gran escena delirante dedicada precisamente a esta idea de que la ciudad está en su contra.
La trama nos permite ver cómo los protagonistas, sobre todo el marido, van cambiando su actitud prepotente de futuros triunfadores a otra más discreta, aunque eso sí, sin dejar de apuntar nombres en una especie de lista negra que termina por ser infinita. El hambre, el cansancio y la desesperación van haciendo mella y eso hace que la humildad tenga que aparecer por obligación.
Iba a destriparos una de las mejores escenas de la película, pero solo os diré que prestéis atención al momento en el que se desplazan en un coche oficial. Creo que fue uno de los momentos más hilarantes de toda la película, y eso que como os he dicho está colmada de ellos.
En fin, como siempre espero que os animéis a ver la película. Mi madre vino a los veinte minutos de que comenzara la película y se rió tanto como yo, e incluso se enganchó a la trama y la vio entera, sin poder dejar de reírse. Y creedme, eso es un buen síntoma de que Los encantos de la gran ciudad vale la pena.
PD: sé que hay un remake muy conocido de esta película, y que vi en su día, pero no vale nada la pena comparándolo con la original que he recomendado. Está protagonizado por Steve Martin y Goldie Hawn, pero ciertamente la película carece del encanto que los actores de la original le dan a la primera versión. Recuerdo que me reí y que tampoco era una mala película, pero sabiendo ahora que esta es la original no puedo decir que recomiende la otra.
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