Mostrando entradas con la etiqueta Series. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Series. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de agosto de 2014

Utopia

Hola a todos, ¿cómo vais? Yo estoy más contenta, porque por fin Blogger me funciona y me ha permitido escribir y publicar esta entrada, que estaba deseando que viera la luz porque creo que os va a gustar mucho. Hoy os voy a hablar de una serie que me tiene alucinada y enganchada a más no poder. La descubrí hace menos de una semana y ya soy fan incondicional, porque esta es una serie distinta, arriesgada y, sobre todo, espectacular. Utopia es una miniserie británica de Channel 4, el mismo canal en el que se emite la no menos brillante Black Mirror, de cuyas primera y segunda temporada ya os he hablado. God save Channel 4. 

Huid mientras podáis, queridos 
La serie está llena de buenos actores, aunque supongo que no os serán muy familiares los nombres de Fiona O' Shaughnessy, Nathan Stewart-Jarrett, Paul Higgins, Neil Maskell o Adeel Akhtar. A alguno lo conoceréis por haber interpretado otros papeles, aunque yo solo conocía a la impactante Alexandra Roach, que podría derretir la Antártida con solo mirarla un segundo con esos ojazos y esa cara que tiene. Lo que importa, más allá de nombres, es que todos, absolutamente todos los actores que aparecen en esta serie, son impresionantes, hasta los más jóvenes (un Oliver Woollford que no tiene ni un atisbo de barba, por ejemplo, hace un trabajo increíble). 

Pero, lógicamente, los actores poco podrían hacer sin una historia buena detrás, y ahí el mérito se lo lleva Dennis Kelly, el creador de la serie. Imagino que a estas alturas estaréis deseando saber qué se esconde detrás de un título tan prometedor como Utopia. Lo cierto es que apenas os voy a desvelar nada, porque creo que es de esas historias que merece ser descubierta paso a paso, y mientras se ve, sin que nadie te haya contado nada sobre ella. Para poneros los dientes largos, diré que todo empieza en torno a un cómic, aunque esta es una gran mentira, porque todo había empezado antes de que el cómic existiera y saliera a la luz, convirtiéndose en un objeto de culto para varias personas que hablarán sobre él en un foro de Internet. A partir de ese intercambio de mensajes, los foreros se convertirán en blanco de extraños ataques por parte de un grupo llamado The Network, y no tendrán más remedio que huir, intentado descubrir qué hay más allá de esa novela gráfica que tanto les gustaba. 

Como no os puedo decir más sin fastidiaros detalles importantes de la serie, hablaré de lo que creo que tiene Utopia para ser tan buena. Sin embargo, antes de nada he de advertiros de que si sois de cerrar los ojos ante una imagen desagradable (sangre, vísceras y demás) quizás esta no sea vuestra serie. Si algo hay en Utopia son imágenes explícitas, así que si realmente sentís rechazo hacia este tipo de escenas, podéis ir olvidándoos de ella. Ya os comenté cuando hablé de Fargo que yo adopto una postura intermedia porque no soy extremadamente sensible a estas imágenes escabrosas, aunque reconozco que ha habido momentos en los que he dejado entreabierta la pantalla del ordenador, para no tener que ver lo que estaba pasando. 

Pero volvamos a las claves del éxito de Utopia. Ya he hablado de los actores, y como no quiero ser pesada solo diré que me quedo con tres. El primero de ellos es Neil Maskell, que borda un papel muy complicado, ya que su personaje, Arby o Pietre según el momento de la serie que estemos viendo, es un ser atormentado y diseñado para no sentir ni padecer, lo que lo convierte prácticamente en una especie de máquina de matar, aunque luego descubriremos que él también tiene sentimientos. El segundo es Paul Higgins, un alto funcionario que caerá en las redes de The Network, lo que le llevará a moverse en la delgada línea que separa el bien del mal, con todas las reflexiones y contradicciones que eso le hará sentir. Y terminando con esta lista, la tercera plaza estaría ocupada por Adeel Akhtar, que da vida al forero más controvertido, aunque en este caso tampoco os puedo desvelar el motivo por el que le pongo ese adjetivo; lo que os puedo decir es que para mí es el personaje que representa lo que es en realidad la serie: un equilibrio entre el bien, el mal y las contradicciones en las que se caen cuando se juega con un asunto tan turbio y complicado como el del eje central de Utopia

En mi opinión, otro punto fuerte de Utopia es que no hay buenos ni malos, solo personas normales y
Where is Jessica Hyde? 
corrientes, es decir, que se mueven por sus pasiones y pensamientos, y no siempre en este orden. No hay héroes que no metan nunca la pata, y pocos personajes viven haciendo el mal permanentemente. Eso le da un aura de realismo a los protagonistas, ya que no se cae en el estereotipo de buenos muy buenos y hasta tontos, tan habitual en otras ficciones. Que todos tengan sus puntos flacos es, para mí, una gran clave que explica el enganche que provoca Utopia, ya que nunca sabes si los personajes van a inclinarse hacia un lado o hacia otro. Otro de los factores más importantes es el cambio que experimentan los personajes, que pasan de ser personas normales y anónimas a estar perseguidos y vigilados. Sus reacciones ante su cambio de vida evolucionan, puesto que al principio de la huida no terminan de creerse lo que les está pasando, y parecen no querer cambiar su modo de pensar; más adelante, esos mismos personajes harán cosas que nunca pensaron hacer, ya que la situación les obliga a transformarse para poder sobrevivir a esta aventura.

Sin embargo, quizá lo más interesante de la serie es el debate que plantea. Y es que detrás de la huida hay algo muy importante, un proyecto que haría cambiar la Historia de la Humanidad para siempre, pero que necesita de un gran desastre para ser materializado. Ahí surge el enorme debate de Utopia, en el que todos los personajes participarán, teniendo, como no podía ser menos, opiniones muy diversas. Pensemos: ¿Algo que puede costar millones de vidas puede ser bueno y, sobre todo, legítimo? ¿Está bien perjudicar a buena parte de la población mundial para que los demás vivan mejor de lo que ahora lo hacen? Bueno, hay muchas más preguntas, pero esas ya os las haréis vosotros mismos mientras disfrutáis de esta magnífica serie. Nos leemos. 



sábado, 26 de julio de 2014

Fargo

Hola a todos, ¿qué tal? Yo regular, debería estar tirada en la playa, pero por aquí ando, en la terracita de casa.  ¡A ver si mañana es el día! La verdad es que está siendo un verano bastante raro para mí, todos los planes que había hecho se están viniendo abajo y eso me hace estar un poco desanimada. Pero bueno, aquí estoy otra vez para recomendaros una de las mejores series que he visto en mi vida. ¡Ahí es nada! 

Os estoy hablando de Fargo, una serie de diez capítulos (por el momento, ya que se ha anunciado una segunda temporada, aunque protagonizada por personajes completamente distintos) preparados para verlos casi de un tirón. Y es que, antes de nada, ya os advierto de que es una serie adictiva, de esas que roban horas de sueño, de piscina o de lo que haga falta. 

Soy un jersey de lana ochentero,
¿a que estáis sudando con solo mirarme?
Pero no adelantemos acontecimientos. Fargo está inspirada en la película homónima de los hermanos Coen, y ha sido creada y escrita por Noah Hawley y estrenada hace apenas unos meses. Sus protagonistas son Billy Bob Thornton, Martin Freeman, Allison Tolman y Colin Hanks, y si pusiera aquí la lista de secundarios no habría tiempo para completar el post,  porque si algo hay en Fargo, a pesar de contar con tan solo diez episodios, son actores. 

Pero, ¿de qué va Fargo? Esa es la pregunta del millón. Digamos que la serie empieza con el pardillo más pardillo que os podáis imaginar, que hasta en la cara se le nota que lo es. Todo el mundo lo mangonea, su familia y especialmente su mujer lo tratan mal, no ha superado todavía ser el chico que recibía las tortas en el colegio, y le siguen cayendo a pesar de haber dejado muy atrás su etapa escolar, etc. Pues bien, podríamos decir que Fargo es lo que pasa cuando el pardillo, aunque sea más por las circunstancias que le tocan vivir que por voluntad propia, decide dejar de serlo y empezar a ser todo lo contrario. Y lo que pasa es, en este caso, que corre la sangre, que nacen las ansias de venganza y que aquel que un día fue considerado el tonto del vecindario pasa a ser un hombre respetable y hasta admirado por quienes le rodean. Como siempre, habrá alguien que sospeche de su rápida transformación, y que no crea la versión oficial que Lester, el "expardillo", ha ido tejiendo utilizando sus nuevas armas. Ahí entra la agente Solverson, una joven que pone en cuestión la mala suerte del pobre Lester, y que cree que detrás de las desgracias que supuestamente le han ocurrido se encuentra él mismo. 

Sé que quizás lo más inteligente que podría hacer para tratar de que sigáis mi recomendación es contaros lo que ocurre en el primer capítulo, pero no lo voy a hacer. Es cierto que incluso si vais a Wikipedia podréis saber qué pasa en ese episodio, pero yo no lo sabía y no me arrepiento de ello. El mejor consejo que os puedo dar es que os dejéis sorprender, y más por el primer capítulo, que engancha tanto que inmediatamente quieres ver el segundo y seguir descubriendo qué es lo que va a pasar con Lester, envuelto en un suceso incluso más turbio de lo que parece. 

Pista: Lester es el pececillo rojo
¿Qué es lo que entusiasma de Fargo? En primer lugar, que es diferente. No tenemos un héroe, sino un hombre normal, aburrido, sin autoestima a causa de las personas que le rodean y con un trabajo de lo más anodino, en el que, para más inri, no le va demasiado bien. Su vida es tan triste que hasta te da pena, y de hecho incluso quieres que actúe, que se ponga el mundo por montera y que dé un paso al frente para enfrentarse, sobre todo, a una esposa que no puede ser más cruel. También gusta que sea una serie imprevisible, y no te esperas lo que va a suceder en los próximos minutos. Su capacidad para sorprender al espectador y para engancharle desde el primer minuto se deja notar en distintos momentos a lo largo del capítulo; sin embargo, será siempre el final el momento más importante, en el que la incógnita se hace más y más grande. Y sí, ya puedes tener muchas ganas de hacer otra cosa, que como tengas a mano el episodio te pones a verlo inmediatamente: Fargo siempre te deja con ganas de más. 

Creo que otro de los grandes méritos de la serie son sus personajes, llenos de matices. Normalmente, no es usual que uno quiera que el asesino se salve, pero en este caso te sorprendes a ti mismo deseando que Lester haga alguna barbaridad y que luego salga indemne. De algún modo, la serie nos hace plantearnos si lo que está bien y lo que está mal siempre se cumple, o si hay algunos casos en los que la salida menos ética es la mejor. Sé que esta es una opinión políticamente incorrecta, pero es la mía: yo apoyaba a Lester en su visceral actuación en el primer capítulo (y ya dejo de hacer spoilers). 

Los actores son estupendos. Como veis, Martin Freeman, que es quien encarna a Lester, logra una empatía increíble con el espectador, porque en el fondo no deja de parecerte una buena persona movida por una situación desesperada (aunque luego, y siempre en mi opinión, ya en uno de los últimos capítulos esta imagen se desvanece). Billy Bob Thornton da aún más miedito que en la vida real, que ya es decir, y su papel de asesino sin escrúpulos no puede estar mejor interpretado. La dulzura y cierta inseguridad de Molly Solverson, que tanta ternura da, es fruto de una actriz que no puede transmitir más con esos ojazos que tiene, Allison Tolman. Yo no la conocía antes de verla en este papel, pero me ha parecido una actriz como la copa de un pino. Y de Colin Hanks pues qué decir, que de casta le viene al galgo y que dan ganas de achuchar a ese Gus Grimly tan tierno al que da vida. La serie es estupenda porque el guion es genial, pero desde luego, si el casting fuera otro el resultado podría haber sido mucho menos bueno. Y ese es, por cierto, el miedo que muchos le tenemos a la segunda temporada de esta serie: que los nuevos actores que pasen a formar parte de la serie no estén a la altura, al igual que la trama, que quizás no esté tan lograda como la de esta temporada. En este sentido, el caso me recuerda al de True Detective, que también tiene la difícil misión de mejorar o, al menos igualar, su magnífica primera temporada. 

Pero, sin duda, una de sus señas de identidad es su inquietante (y desternillante a la vez) humor negro. No podemos decir que estemos ante una comedia, pero os garantizo que con Fargo tendréis unas cuantas risas garantizadas, y también algunas sonrisas. Otro de sus puntales son unas imágenes de lo más gore, que supongo que a algunos os harán disfrutar y a otros desviar la vista hacia otro lugar; yo he de decir que estoy en un punto medio, aunque solo hice lo segundo en el último capítulo, en una escena que es... bueno, vedla y ponedle vosotros el adjetivo que más os apetezca. 

En fin, no se me ocurre qué más deciros para que os pongáis ya mismo a ver esta estupenda serie. Igual ayuda decir que los capítulos duran unos cuarenta y pocos minutos, aunque hay por lo menos un par que duran un poquito más de una hora. Todos tenemos cuarenta minutos para despejarnos y hacer algo entretenido, y creo que ver esta serie lo es, así que ya sabéis. Y sí, yo confieso que me vi cinco en una tarde-noche y cinco durante la tarde siguiente, ¡qué le vamos a hacer, soy un desastre! Un beso para todos, seguid aprovechando estos momentos de sol y calorcito y ya sabéis, nos leemos. 


* Cartel de la serie: http://www.filmaffinity.com/.
** Póster de Lester: http://i.imgur.com/MZNJ5pq.jpg.

domingo, 20 de julio de 2014

House of Cards

Hola a todos, ¿cómo estáis? Hoy os voy a hablar de una serie que me tiene enganchadísima, pero antes me gustaría deciros un par de cosas. Casi nunca he contado nada de mi vida por aquí, salvo alguna anécdota personal, pero hoy voy a hacer una excepción, porque esta situación también ha influido en el blog, así que tenéis derecho a saberlo. No hace falta ser muy listo para ver que últimamente estoy escribiendo con mucha menos asiduidad que antes, ya que como os he dicho en estos últimos meses he estado muy ocupada y no tenía casi tiempo para mí. Pues bien, esta semana he tenido un pequeño susto de salud, física y emocional. Nunca pensé que llegaría al punto de agotamiento al que he llegado, pero así ha sido, y no me ha quedado más remedio que parar en la medida de lo posible y reconocerlo. Vamos, que si fuera un ordenador podría decir que he "petado". Y ya está, no os doy más detalles porque es una tontería y porque no os quiero aburrir, pero sí quiero deciros, ahora que parece que estoy aprendiendo, que os cuidéis y que no hay que vivir para trabajar, sino para trabajar para vivir. Y de paso, y a ver si diciéndolo me aplico el cuento, que aunque haya que trabajar también hay que tener unas horitas para relajarse y para hacer lo que a uno le guste, y descansar tranquilos, que no se acaba el mundo. Ahora que estamos en veranito, aunque aquí no lo parezca, disfrutemos del tiempo libre y de la vida, que es muy corta y hay que disfrutar, aunque sea un poquito. Y hasta aquí este momento tan Paulo Coelho, prometo que no se repetirá y que seguiré tan poco zen como siempre. 

De lo que hoy sí quiero hablaros largo y tendido es de mi nueva droga: House of Cards. ¡En qué momento se me ocurrió verla! Lo cierto es que, en la búsqueda de alguna serie que ver este verano, me topé con esta, de la que la mayoría de los que la han visto hablan tan bien, y aquí sigo. De momento tiene dos temporadas y todavía me quedan algunos capítulos para terminar la segunda, y eso que he visto varios seguidos, pero no tenía mucho tiempo hasta ahora para verla de un tirón, que es como a mí me gusta ver las series. ¡De este fin de semana no pasa! 

House of Cards es una serie de Netflix protagonizada por Kevin Spacey y Robin Wright, llena de grandes secundarios como Kate Mara, Corey Stoll, Michael Kelly o Sebastian Arcelus. La serie se centra en la ambición de un congresista de los Estados Unidos, Francis Underwood, cualidad que le llevará a hacer todo lo que sea necesario para alcanzar el poder. Esta ambición desmedida la comparte también con su esposa, Claire, que estará al corriente de todos los movimientos que va realizando su marido, incluso cuando estos no parecen demasiado aceptables dentro de un matrimonio tradicional. Para medrar, Underwood utilizará todos los medios que estén a su alcance, incluyendo a una joven periodista, Zoe Barnes, a la que usará para hacer públicas informaciones que le puedan beneficiar. 

La idea de House of Cards no es nueva, ya que la serie está basada en una miniserie británica basada a su vez en una novela, pero sí es nuevo el trasladar la historia original al contexto de los Estados Unidos, que tanto juego da para presentar a un personaje como Frank Underwood. 

La serie muestra una trama de mentiras, engaños, triquiñuelas y, en general, disposición a hacer lo que sea con tal de lograr los objetivos que uno ambicione. No es una serie suave, sino que más bien es una serie que, cuando termina un episodio, te lleva a preguntarte si estas situaciones que aparecen en ella se dan también en la realidad. Quién sabe. 

En cuanto a los personajes, no puedo ser más fan de Francis Underwood, a pesar de que es la peor persona que os podáis imaginar. Tiene algo que engancha, que hace que, aunque veas que es un tipo con el que no querrías intercambiar ni un saludo, por si las moscas, te sientas inevitablemente atraído hacia él. Es extremadamente inteligente, y esa es su arma para ser despiadado y maquiavélico. Eso y el apoyo incondicional de Claire, que no sabría deciros si ella es más o menos malvada que él, porque también se vale de las mismas armas que su esposo para conseguir todo lo que desea, eso sí, subida todo el día a unos interminables tacones y haciendo valer su bonita sonrisa para aparentar todo lo contrario a lo que en realidad es.

Supongo que estos personajes deben su grandeza a los guionistas, especialmente a Beau Willimon, creador, productor y guionista principal de la serie y, sobre todo, a los actores que los interpretan, Kevin Spacey y Robin Wright, que no lo pueden hacer mejor y a los que se les notan los años de experiencia en el mundo del cine. Cada vez que Frank Underwood mira a cámara y hace un guiño o dice algo al espectador, dan ganas de echarse a temblar, pero a la vez sientes una admiración extraña por él y por cómo es capaz de resolver cualquier situación para dejarse a sí mismo en una posición privilegiada, que le va acercando cada vez más a su objetivo. De los secundarios tendría que destacar a varios, pero me quedo con Corey Stoll, que da vida a Peter Russo, el personaje más atormentado e infeliz que aparece en la serie. 

Como yo estoy tan fascinada por la serie, enseguida busqué críticas sobre ella, para ver qué pensaban los demás. La mayoría de las críticas son buenas, pero hay quien dice que la serie es lenta o demasiado aburrida. Como todo, irá en gustos, pero no creo que sea ni lo uno ni lo otro, y para mí desde luego lo que no es jamás es aburrida. Es una serie en la que siempre pasa algo, y en la que no existen capítulos de relleno o de transición. Es obvio que la trama está centrada en la política, y si ver cómo se relacionan el mundo del poder internacional, el de la prensa, el de las grandes compañías y demás no te interesa, pues quizás no encuentres que la serie es para tanto. Ahora, yo nunca diría que un argumento así de interesante es aburrido. A mí, desde luego, me parece que nos lleva a plantearnos muchas preguntas sobre el mundo en el que vivimos. 

Como ya os he dicho que estoy enganchada, me perdonaréis que no siga escribiendo y que me vaya corriendo a ver el 2x10. Sin spoilers, solo quiero terminar diciendo que hace ahora una semana estaba flipando con el 2x01, uno de los mejores capítulos de serie que he visto en mi vida, y el mejor golpe de efecto posible para House of Cards. Y el 2x09 que acabo de ver no está nada mal. Ahí lo dejo. Un saludo para todos, y ya sabéis, ¡nos leemos! 


*Cartel: http://www.filmaffinity.com/.

lunes, 26 de mayo de 2014

Agobio/Caso Abierto (Cold Case)

Hola a todos. Escribo hoy esta pequeña entrada para pediros perdón por estos días de ausencia. Lo siento muchísimo, de verdad, me duele no tener ni un minuto para entrar aquí y dejaros algún comentario, pero realmente estoy muy agobiada estos días. Como creo que ya os he dicho, estoy haciendo mi trabajo fin de posgrado, y aunque ya me va quedando menos todavía tengo que seguir con ello, aunque de esta semana no pasa. Lógicamente, no he tenido casi tiempo libre durante la semana que desde hoy ya queda atrás, y el que he tenido ya sabéis a qué lo he dedicado ( los que me seguís en Twitter ya conocéis mi parte forofa del Real Madrid, y desde ayer alguna historia emotiva al respecto). Además, he tenido algún compromiso familiar y bueno, no os pongo más excusas: no he podido hacer nada que pueda ser de interés para este blog. 

Como quería explicar estas circunstancias, he pensado en hablar sobre algo que conozca bien y que no haya tenido que repasar en los últimos tiempos. Sin embargo, ayer por la mañana se me encendió la bombilla y lo vi claro: voy a hablar un poquito sobre Caso Abierto (Cold Case en la versión original). 

Y es que por las mañanas, o al menos en las mañanas de los fines de semana, en FDF podéis disfrutar de esta magnífica serie. Seguro que muchos os acordáis de ella, porque hace ya unos cuantos años la echaban en La 2, y esa fue la etapa en la que mi madre y yo empezamos a verla. La serie trata sobre asesinatos del pasado que quedaron sin resolver, y que vuelven a ser investigados por la joven y carismática Lilly Rush, interpretada por Kathryn Morris, y su singular equipo. Esta serie es una alternativa para aquellos que disfrutéis con las series sobre homicidios, ya que no es tan típica como CSI u otras que se os puedan venir a la cabeza en este momento. 

Caso Abierto tiene además varios ingredientes que le añaden todavía más valor. Además del nivel actoral, que para mi gusto es excelente, creo que muestra muy bien una parte de la Historia, especialmente, de la Historia de Estados Unidos. Hay muchos crímenes raciales, y por ejemplo ayer pude ver  un capítulo que trataba el asesinato de un hombre joven que, finalmente, resultaba ser homosexual y amante de un compañero de trabajo. También hay crímenes relacionados con la diferencia de clase social entre parejas, diferencia que motivaba un cruel desenlace para uno de sus miembros. Para mí, esta serie es un buen espejo en el que mirarse para no caer jamás en los errores del pasado, esos que nunca debemos repetir. 

Por supuesto, lo más importante de todo es su valor como serie, y lo que os puedo decir es que Caso Abierto es una serie muy entretenida, de esas que ves dos minutos de un capítulo y te dejan enganchado hasta que finaliza y descubres quién es el asesino. Lógicamente, a aquellos que no disfruten con este tipo de series no les gustará, pero creo que es una serie que gusta por su calidad y por la elegancia que desprende. Además, y aunque pueda resultar un poco repetitiva, porque al final siempre estamos ante crímenes sin resolver, creo que las historias están muy bien pensadas, y los desenlaces siempre terminan sorprendiendo.

No obstante, si hay un elemento que destaca en esta serie es la música, ya que en todos los capítulos aparecen varias canciones relacionadas con el momento en el que se cometió el asesinato. Gracias a Caso Abierto, he podido localizar canciones que por edad o por descuido había olvidado, o que recordaba y sabía tararear pero me era imposible encontrarlas al no saber el título o al no acordarme de la letra. Ahora mismo estoy recordando un capítulo que terminaba con Fix you, de Coldplay, lo vi por primera vez en La 2 y ese final me puso los pelos de punta. Sabéis que Coldplay es uno de mis grupos favoritos, y Fix you es una de las canciones que más me emocionan desde hace muchos años. Para que veáis que no os estoy diciendo ninguna tontería, os dejo un par de enlaces (este y este otro, para quienes uséis Spotify), para que podáis darle una escucha y decidir vosotros mismos. Además, aunque la serie no os atraiga la música es estupenda, con mucha variedad tanto de épocas como de estilos, y siempre os puede servir para trabajar, estudiar, relajaros o simplemente escuchar algo de música mientras estáis usando el ordenador.

Ya os he dicho que la entrada iba a ser breve, así que por hoy tengo que dejarlo aquí. Gracias por estar siempre ahí, por vuestra infinita paciencia y por vuestra comprensión. En nada acabaré el curso y podré compartir con vosotros muchísimas entradas, y más variadas que hasta ahora, ya que tendré por fin tiempo para leer y que el nombre de este blog vuelva a tener sentido. Un besito enorme para todos, nos leemos. 




sábado, 19 de abril de 2014

Black Mirror (2ª temporada)

Hola a todos, ¿qué tal vuestra Semana Santa? Yo me he dedicado a aprovechar el buen tiempo que hemos tenido hasta hoy, así que no he visto ninguna película ni he leído ningún libro; de vez en cuando viene genial desconectar y dedicarse a pensar en uno mismo. Sin embargo, sí que he aprovechado un par de noches para ver la segunda temporada de una serie que os recomendé hace ya un tiempo: Black Mirror. Como la primera temporada me había gustado tanto, estos días he visto los tres capítulos que forman la segunda, dos seguidos y uno a la noche siguiente, porque ya se me hacía demasiado tarde y estoy intentando descansar y coger fuerzas para lo que queda de curso.

Algunos os estaréis haciendo la pregunta del millón: ¿Por qué dedicar una nueva entrada a una serie que ya contaba con un post aquí? La respuesta es que hacía tiempo que nada me sorprendía tantísimo, exceptuando por supuesto la reciente True Detective, de la que también os he hablado no hace mucho.

El principal motivo que hace de esta serie una serie única es que sus capítulos son independientes entre sí; estamos ante una serie, sí, pero sus episodios tan solo coinciden en formato y en que todos sus capítulos comparten ambientación en un hipotético futuro inmediato. En realidad, cada capítulo es como una película, aunque de menor duración, pero cuidada hasta el último detalle como si realmente se tratara de un largometraje. Y si los capítulos de la primera temporada me parecieron espectaculares, los de la segunda no se quedan atrás, e incluso mejoran a los de la primera temporada en algunos casos.

Los dos primeros capítulos, los que os decía antes que vi seguidos, me impactaron muchísimo. Además, no había leído nada sobre ellos y no sabía a qué me enfrentaba, así que el factor sorpresa fue clave. Por tanto, yo tampoco os diré a vosotros de qué van los capítulos, más allá de daros algunas pistas, que no serán ajenas a quienes hayáis visto la primera temporada de Black Mirror. Las ideas fundamentales son el uso y el abuso de la tecnología, de la actual y de una algo más avanzada, pero no tanto como para que no la podamos concebir como factible, y las relaciones humanas, muy influenciadas por esta tecnología. También hay en esta temporada una fuerte presencia de la muerte, sobre todo en el primer capítulo, y algo menos en el segundo, y de la política en el tercer y último capítulo. Por supuesto, sigue habiendo una fuerte crítica a la sociedad actual, que subyace en cada historia que se nos va planteando, algo que también contribuye a la singularidad de una serie que rompe moldes. Creo que con estas claves es suficiente como para poneros un pequeño cebo que os haga sentir interés por la serie, sin haberos estropeado nada.

Como ya os recomendé Black Mirror anteriormente, y como estoy de vacaciones y no me apetece mucho estrujarme la cabecita, acabaré aquí mi recomendación de hoy. Eso sí, tengo una gran noticia que me apetece compartir con todos vosotros, porque estoy segura de que los habituales del blog os alegraréis un montón: ¡hoy he comprado mi entrada para ver a mis Ilustres Ignorantes en A Coruña el 31 de mayo! No puedo estar más contenta, ya sabéis que es mi programa favorito y una de mis obsesiones. De hecho, parece que van a venir en otoño a Santiago también, y ahí espero poder estar si todo va bien. Ya os contaré qué tal están en esta gira, aunque yo creo que voy a disfrutar mucho y que me voy a reír tanto o más que viendo sus programas, que os sigo recomendando a todos. Un beso enorme y a seguir disfrutando de estos días que nos quedan por delante. Nos leemos.


sábado, 29 de marzo de 2014

Crematorio

Hola a todos, ¿cómo estáis? Yo con la sangre (o con el cuerpo, más bien) alterada por la primavera, pero no por el amor, sino por la alergia, que como todos los años se ha dejado notar, aunque este año con más fuerza de lo habitual. Relacionado o no con esto, he tenido un pequeño problema muscular, con lo cual he tenido y tengo todavía que guardar algo de reposo en casa, al no poder permanecer mucho tiempo en una misma postura. Con estos imprevistos, he disfrutado de bastante tiempo libre, así que me he dedicado a buscar algún entretenimiento que, de paso, me sirviera como base para una nueva entrada.

Así que he decidido hacer caso de aquellos que me habéis recomendado ver la serie Crematorio, muy especialmente a Juan Jesús López, que me dejó un comentario en la entrada que hice sobre ¿Qué fue de Jorge Sanz?, recomendándome esta serie, ya que las dos son producciones de Canal +. Lo cierto es que viendo ambos resultados, es una verdadera lástima que en todos los años que lleva esta cadena en España no se decidiera a apostar por la producción propia, ya que se podrían haber hecho series de gran calidad y, sobre todo, especializadas, algo que siempre ha faltado, a mi juicio, en la producción nacional. Para ello, eligieron adaptar al formato serie, de única temporada formada por ocho capítulos, una novela de Rafael Chirbes, que lleva el mismo título que la serie a la que dio lugar, Crematorio

Como podréis apreciar en la imagen, la serie intenta plasmar un caso de corrupción en España, en este caso, en la costa levantina y más concretamente en Misent, un lugar inventado, supongo, para no herir las sensibilidades que se podrían producir al atribuir el caso a un lugar que cualquiera pudiera señalar en un mapa. El protagonista es Rubén Bertomeu, un empresario que, aprovechando un dinero de oscura procedencia y el pelotazo inmobiliario de finales de los 90 y comienzos del nuevo milenio se convertirá en un poderoso hombre de negocios, relacionados en su mayoría con la construcción. Sin embargo, estos negocios ocultan numerosos intereses, delitos y desavenencias entre socios, y todo esto desembocará en peligrosos tejemanejes que se pagarán con sangre. 

Crematorio está protagonizada por Pepe Sancho, espectacular en uno de sus últimos trabajos. Lo cierto es que ver la serie ahora es casi como un homenaje a este gran actor, del que muchos de los jóvenes actores españoles deberían aprender no ya de sus múltiples registros, sino de su espléndida dicción; de la voz no puedo decir nada porque se puede educar, pero nacer con un vozarrón como el de Pepe Sancho es como si te tocara la lotería, y más si te dedicas a una profesión como la suya. Si bien es innegable que el protagonista es el alma de la serie, también lo es que el trabajo de casting es muy bueno. Alicia Borrachero realiza el que creo que es su mejor trabajo hasta el momento, metiéndose en el papel de una hija que no da crédito a lo que surge cuando comienzan los problemas para su padre; Juana Acosta da vida a una mujer joven, enamorada, aunque en un principio no se le dé importancia a sus sentimientos, ya que la diferencia de edad entre Mónica, su personaje, y Rubén es muy considerable. Pero sin duda todos los actores, desde el primero hasta al último, hacen unas interpretaciones muy creíbles y logradas, que, junto con una historia que, por desgracia, nos es familiar a todos en los últimos años, hacen que la serie sea redonda.

Y es que los paralelismos con la realidad hacen que el espectador enarque la ceja en algunos momentos, o se le escape una sonrisa irónica al recordar casos reales que incluso podrían hacer palidecer a esta ficción. Las obras de arte en el baño que tiene algún acusado, por ejemplo, son un pequeño pero interesante guiño a un espectador que, a la vez que está viendo la serie, está reconociendo una realidad que, tristemente, todos conocemos. Los personajes sin escrúpulos, que solo buscan su riqueza personal a cualquier precio o familiares que se hacen los tontos (especialmente esposas, algo que me ha llamado poderosamente la atención, porque se han adelantado a varios casos muy mediáticos que a todos os vendrán a la cabeza leyendo estas líneas) nos llevan, queramos o no, o seamos conscientes o no de ello, a establecer comparaciones. Y sí: Crematorio se emitió en 2011, así que podemos afirmar con rotundidad que, por desgracia, la realidad siempre supera a la ficción, y en estos casos, con creces.

La serie como tal es estupenda, aunque lógicamente no es perfecta. Para mi gusto al principio del capítulo ocho todo se precipita bastante, y se abusa de algo (que no puedo comentar porque os fastidiaría completamente el desenlace). Sin embargo, creo que es la serie española mejor realizada que he visto en mi vida, y se nota que tenía un presupuesto realmente bueno. En etse sentido tiene mucha mejor calidad que ¿Qué fue de Jorge Sanz?, aunque las carencias técnicas de esta se compensaban con una historia muy original para una ficción española y un gran trabajo para el escaso presupuesto del que se partía. Insisto: lástima que Canal + no lanzara su propia ficción hace unos cuantos años, creo que nos hemos perdido muy buenos trabajos.

Podría seguir hablándoos de esta gran serie, pero creo que ha sido suficiente por hoy, y que con todo lo que he dicho sobre Crematorio ya deberíais estar interesados en verla, sobre todo quienes digáis que en España no se hacen series de calidad. Pues sí, se hacen, y da gusto verlas. Un beso enorme para todos. Nos leemos.


*El cartel de la serie que aquí aparece lo podréis encontrar en la página oficial de Facebook de la serie. 

martes, 25 de marzo de 2014

True detective

Hola a todos. En primer lugar, y para no perder las buenas costumbres, quiero volver a agradeceros que estéis ahí siempre. Es un lujo ver cómo respondéis cuando hay una nueva entrada, y a la vez, es una lástima que no pueda actualizar el blog más a menudo. Habréis notado que este mes he publicado más entradas de lo que venía siendo normal últimamente, ya que estoy intentando devolveros todo lo que me dais. No me enrollo más, pero de nuevo: mil veces gracias. 

Como en los últimos tiempos he publicado entradas sobre libros y cine, hoy voy a romper un poco la tónica habitual hablándoos de una serie. Quienes me seguís habitualmente sabéis que siempre os digo que, al contrario que hace unos años, ahora apenas sigo series, por varios motivos como la falta de tiempo o que me suelo aburrir de ellas cuando llegan a un determinado número de temporadas, ya que suelen derivar en algo distinto a lo que en un principio eran. 

Sin embargo, no he podido resistirme a ver True Detective. Las razones son varias: había leído mucho sobre la serie (todo cosas positivas), me la habían recomendado algunas personas y, sobre todo, tuve que ver en clase los veinte primeros minutos del último episodio de la primera temporada, en relación con uno de los seminarios del posgrado que estoy cursando en la actualidad. 

Este último factor fue, sin duda, el que consiguió que dejara de remolonear y me pusiera a ver la serie. Además, al ser tan solo ocho capítulos de algo menos de una hora cada uno no me parecía demasiado difícil de seguir, y sabía que no me daría tiempo a cansarme de la serie; de hecho, casi se me ha hecho corta de lo buena que es, aunque de eso hablaré a continuación. 

La verdad es que si alguien me pregunta de qué va True Detective me pondría en un aprieto. Antes de verla, había leído que la serie trataba sobre dos detectives que se suponía habían resuelto un caso muy complicado en el pasado, pero sin embargo no era así y tenían que volver a enfrentarse a él muchos años después, utilizando para ello métodos nada ortodoxos. Sin embargo, este es un resumen muy simplista. Y es que en la serie aparecen tantos temas, tantos personajes con mil aristas y matices que resumirla en una o dos frases en imposible. No son solo dos detectives resolviendo un caso, sino que son dos personas, con sus luces y sus sombras,  que van cambiando en esos 17 años que transcurren, al igual que van cambiando sus vidas, que dan varios giros bruscos en esos años. Pero también es conocer la mente del asesino que persiguen, su personalidad, sus métodos retorcidos y crueles. Podría seguir así hasta mañana, pero seguro que os vale la pena verla y no que os la cuente.

Woody Harrelson y Matthew McConaughey son los dos actores que dan vida a los detectives Marty Hart y Rust Cohle, respectivamente, y no lo pueden hacer mejor. Aunque la serie es buenísima y si estuviera protagonizada por otros dos actores lo sería igualmente, hay que reconocer que con ellos es excelente. Harrelson da vida a un detective marcado por sus contradicciones y por su doble vida de padre y esposo ejemplar y amante celoso; McConaughey hace lo propio con un Rust Cohle enigmático y oscuro. He de decir que el de McConaughey es un caso increíble de cómo un actor absolutamente mediocre pasa a convertirse en el actorazo que ha demostrado ser en Dallas Buyers Club y en esta serie, aunque como he dicho en otras entradas, con los papeles de guaperas que le daban antes es lógico que no pudiera mostrar todo el talento que, sin duda, tiene.

Algo que también me ha gustado mucho de la serie es que rompe con las series que tradicionalmente se han hecho sobre asesinatos, ya que en la mayoría los casos se resuelven casi por arte de magia y de manera inmediata, como si fuera lo más sencillo del mundo. Es verdad que hay algún caso un poco distinto, como Caso abierto (Cold Case), en el que se resuelven crímenes que en su día fueron archivados por falta de pruebas, pero también es cierto que incluso en esta serie en cuanto se retoma un caso se resuelve rápidamente. Sin embargo, en True Detective se muestra lo complicado que es hacer una investigación de esta envergadura, y también que a veces hay grandes obstáculos para que la justicia actúe, en un juego de intereses que perjudica que la verdad salga a la luz. Para mostrar ese pasado, se recurre al flashback que provocan las entrevistas a las que se someten Cohle, Harrelson y la esposa de este último.

Como muchos ya sabréis, la intención es que esta serie cambie de protagonistas en cada temporada, fichándose para ello a dos nuevas estrellas. Desde hace unos días corre el rumor de que Brad Pitt podría ser uno de los fichajes para la siguiente temporada, aunque ya veremos qué es lo que ocurre. Desde luego, lo que tengo claro es que ya pueden ir haciendo un buen casting y escribiendo unos grandes guiones, porque tienen muy difícil superarse.

Pero no adelantemos acontecimientos y quedémonos con lo que ya tenemos: un producto de una calidad impresionante. Os recomiendo de corazón que si tenéis ocho horas libres las dediquéis a ver una serie que, incluso a los que no seáis muy aficionados al género, os gustará y os mantendrá pegados a la pantalla. Nos leemos.

*Cartel: http://www.filmaffinity.com/

sábado, 1 de febrero de 2014

España en serie

Hola a todos. Para empezar, hoy voy a retomar la sana costumbre de daros las gracias, esta vez por el éxito que han tenido las últimas entradas. Parece que os ha gustado que haya variado un poco en lugar de escribir tanto sobre novelas, que era en lo que más centrada estaba últimamente. Obviamente los libros seguirán teniendo su lugar aquí, pero siempre he creído que es muy sano escribir sobre distintos temas, y parece que me habéis dado la razón. Os agradezco sobre todo el interés en las tres últimas entradas: tanto El señor Ibrahim y las flores del Corán como ¿Qué fue de Jorge Sanz? como (y esto es más meritorio, porque en solo dos días había tenido más visitas que otras entradas que llevan bastante tiempo publicadas) La vida de Adèle han tenido una gran acogida, así que no puedo estar más contenta. Es muy gratificante ver que estoy dando con la tecla con estas últimas entradas, y espero que esta línea se mantenga mucho tiempo. 

Hoy os voy a hablar de un documental, que como sabéis me gustan bastante. Se trata de España en serie, del que sin duda habréis oído hablar mucho en los últimos meses, porque se estrenó rodeada de una gran promoción y de mucha expectación, al tratar un tema del que todos sabemos algo: las series de televisión españolas. Así que no me he podido resistir, y en cuanto he tenido oportunidad he visto todos los capítulos de este interesante documental que, sin duda, os llevará al pasado.

España en serie está inspirado en el programa de PBS America in Primetime, un documental dedicado a hablar de los entresijos de las series que copaban y copan todavía la franja horaria más importante de la televisión en Estados Unidos; de hecho, la temática de los capítulos es, por lo que he visto en la web de PBS, semejante a la de los capítulos de España en serie. Desde el inicio sonó muy interesante la idea de hacer un documental sobre las series que han entretenido a los norteamericanos (y muchas de ellas, al mundo en general), y cuando vieron el resultado final a los creativos de Canal + se les debió de encender la bombillita: ¿Qué pasaría si en España hiciéramos lo mismo? Y España en serie es el resultado.


En el cartel que os muestro a la derecha, podéis ver a muchos de los actores que aparecen en este documental (os dejo aquí el enlace a la fotografía original de Canal +, más grande). Para mí hay un poco de todo en él, pero lo que es indudable es que todos, absolutamente todos, han tenido algo que ver con al menos una de las series más vistas y recordadas por los espectadores españoles. 

España en serie está compuesto por cuatro capítulos de casi una hora de duración, que llevan por título "Héroes", "Luchadoras", "Cómicos" y "Los sucesores", más otro capítulo extra llamado "La industria",  enfocado lógicamente a ese sector menos visible para el espectador. 

Entrando ya en el terreno de la opinión personal,  reconozco que me esperaba un poquito más de lo que he visto. La organización de los capítulos en los temas que acabo de nombrar no me ha terminado de parecer acertada, ya que los héroes lo son entre comillas, las luchadoras más o menos igual y a los llamados sucesores se les da, en mi opinión, demasiado protagonismo. Quizás los capítulos que más me han gustado hayan sido el dedicado a los cómicos y el que trata el tema de la industria, también por una inclinación personal hacia ambas cuestiones: en el capítulo de cómicos me gusta el tratamiento que se le da a mi adorada y añorada 7 vidas, comentada por Javier Cámara, Anabel Alonso y Nacho García Velilla, además de contar con declaraciones muy interesantes, como las que hace Fernando Tejero; el capítulo sobre la industria nos aporta la visión de cadenas, productores, guionistas, creadores y directores de series, de la que pocas veces podemos enterarnos y que resulta muy interesante, por ver cómo las opiniones de unos y otros difieren en temas verdaderamente serios, como los presupuestos, el riesgo y la innovación o la necesidad (o no) de dirigirse a un público concreto, además de los horarios y la duración de los capítulos. 

España en serie es sin duda una buena manera de hacer un repaso a la ficción nacional, pero también sirve para reflexionar acerca del futuro que le espera. Reconozco que para mi gusto faltan algunas series que en su día tuvieron bastante éxito, como por ejemplo Policías, de Antena 3, o El comisario, de Telecinco, de la que no recuerdo si es mencionada en algún capítulo, pero si se hace es de pasada, cuando se mantuvo durante mucho tiempo en antena. En cuanto a las que sobran, no puedo decir mucho, porque todas las que aparecen fueron relevantes en algún momento, aunque otra cosa muy discutible es si la calidad de algunas de las series incluidas es para sentirse orgulloso.

Otra cosa muy importante es la selección de actores que aparecen hablando sobre las series españolas. En mi opinión hay gente que no podía faltar, como los ya mencionados Javier Cámara y Fernando Tejero (dos fenómenos gracias a sus personajes cómicos de 7 vidas y Aquí no hay quien viva, respectivamente), Ana Diosdado, Imanol Arias o Emilio Aragón. Sin embargo, también creo que faltan nombres muy importantes para nuestras series, como Ginés García Millán, que ha trabajado en un montón de series españolas conocidísimas y muy exitosas, y podría dar un testimonio muy enriquecedor para el documental, o Blanca Portillo, que también ha protagonizado unas cuantas series y miniseries de éxito. En contraposición, hay para mí un exceso de actores jóvenes, algunos de los cuales han hecho tan solo una o dos series durante un período no demasiado largo. Me parecería lógico contar con gente que a pesar de su corta edad tienen una gran experiencia, como Ricardo Gómez o Blanca Suárez, que sí aparece en el documental y que es una de las caras más reconocibles de los "sucesores", como los llaman en el documental. Aun así, supongo que muchos actores no habrán podido o no habrán querido participar en este proyecto, así que en este sentido tampoco se puede opinar muy alegremente.

En cualquier caso, España en serie es una muy buena manera de descubrir los entresijos de nuestras series, con imágenes inéditas de los rodajes y comentarios de actores muy reconocibles para el público. Si a esto le añadimos la interesante participación de cadenas generalistas, guionistas, creadores y demás obtendremos un experimento realmente necesario para seguir adelante con la ficción sabiendo de dónde venimos e intentando saber qué queremos ver los espectadores a partir de ahora. Y, aunque ni unos ni otros se ponen de acuerdo, y hay cierta indolencia en algunos comentarios (es triste ver cómo algunos solo saben echarse la culpa los unos a los otros, sin plantear soluciones que puedan contentar más o menos a todos los sectores), sí se escuchan buenos planteamientos y opciones más alejadas de lo tradicional que nos pueden traer alguna sorpresa en un futuro inmediato. Yo por mi parte espero que esto se cumpla, ya que últimamente siento que las series españolas están perdiendo carácter y cayendo en la fórmula de las series de los noventa, que estaban muy bien para la época en la que se rodaron pero que ya deberían estar superadas, y que solo parecen estarlo para la audiencia. Ojalá todos, y especialmente las cadenas, apuesten por nuevos formatos que vayan poniendo los cimientos al futuro de las series españolas: nos lo merecemos.

PD: no penséis que los de Canal + me tienen a comisión, aunque últimamente esté escribiendo mucho sobre algunos de sus productos, como Ilustres Ignorantes, pero lo cierto es que tienen productos muy buenos y, sobre todo, muy cuidados. Ojalá sigan por este camino porque creo que los españoles nos merecemos una televisión así, aunque sea de pago (aunque os recuerdo que Ilustres Ignorantes, por ejemplo, lo podéis seguir, como hago yo, en la web oficial de Canal + o en Youtube). Nos leemos. 

lunes, 20 de enero de 2014

¿Qué fue de Jorge Sanz?

Hola a todos. Variando un poco el contenido habitual del blog, hoy os voy a hablar de una serie que llevaba tiempo queriendo ver, pero que por diversos motivos siempre iba dejando de lado. Reconozco que, después de muchos años viendo series, llevo dos o tres años ya bastante alejada de ese mundo, y veo capítulos sueltos de algunas series, como Castle, Modern Family o Bones, pero no sigo ninguna serie capítulo a capítulo. Lo cierto es que siempre me han gustado mucho las series y en mi casa siempre hemos visto un montón, especialmente mi madre, pero normalmente las series tienen tantas temporadas que terminan por desvirtuarse o por crear tramas absurdas que van haciendo mella en el interés del espectador, así que tras varias experiencias de este tipo me he desenganchado bastante y ya no sigo apenas ninguna serie. 

Pero en este caso sabía que la serie no acabaría por tener trescientos capítulos, ya que más que una serie es una miniserie que cuenta tan solo con seis episodios. Así que en este comienzo de año, y casi como un propósito más, me he decidido a ver ¿Qué fue de Jorge Sanz?, después de haber leído un montón de reportajes y comentarios positivos sobre ella. Y sobre si me ha gustado o no, os puedo decir que me he visto cada capítulo dos veces, en dos semanas seguidas. Creo que con eso lo digo todo.

La serie, del año 2010, es una parodia de la vida de un actor otrora reconocido y omnipresente en el cine español venido a menos. Supongo que si se hubiera elegido a un actor distinto, que no hubiera pasado por algo parecido, el resultado no habría sido ni la mitad de bueno, pero Jorge Sanz le da veracidad a la historia por representar perfectamente el papel del galán olvidado, reemplazado por otros más jóvenes y atractivos. Soy muy joven, y sin embargo recuerdo a Jorge Sanz como ese actor que salía en toda película española de mediados de los noventa (no me remonto a los ochenta porque todavía no había nacido y, lógicamente, no puedo recordarlo).

Antes de nada, debo aclarar que no es un actor que personalmente me haya entusiasmado en ningún momento de mi vida. Creo que todo lo malo que se dice acerca de su vocalización es cierto, algo que se puede apreciar incluso en esta serie, a pesar de la madurez del actor. Pero os digo una cosa: hay ser muy valiente para hacer una serie en la que te autoparodias, protagonizando momentos guionizados, sí, pero basados en una realidad muy cruda para alguien que ha saboreado durante más de dos décadas las mieles del éxito.

David Trueba es el artífice de esta interesante serie, y su creador junto al propio Jorge Sanz. La idea de crear una serie en la que el actor se interpretara a sí mismo (insisto, a sí mismo pero siempre apoyándose en una ficción algo empapada de realidad) no puede dar un mejor resultado. Y es que todos nos hemos preguntado alguna vez qué ha sido de actores, cantantes y otros artistas que tuvieron su momento de gloria hace unos cuantos años y que poco a poco fueron cayendo en el olvido, pasando a ser casi anónimos. Y Jorge Sanz es un perfecto protagonista para explicar este fenómeno.

En la serie aparecen situaciones tan hilarantes como el cambio de representante de Jorge, que pasa de ser representado por una de las más importantes mánagers de este país a ser el primer y único representado de un exvendedor de quesos, que le promociona como si fuera precisamente uno de estos productos. Eduardo Antuña, memorable en su papel, se convierte en el personaje que da el contrapunto al protagonista, pronunciando frases memorables y dando pie a momentos tronchantes. Otros instantes muy divertidos están protagonizados por los secundarios, como por ejemplo el momento en el que el director de una serie que le ofrecen a Jorge le dice que al menos en esta serie no hará de "un puto marcianito", en referencia a la fracasada serie El inquilino, que Sanz rodó para Antena 3 hace ya unos cuantos años. También hay menciones a su sonado desencuentro con Almodóvar y, como he dicho antes, a su mala vocalización, entre otros temas espinosos.

Sin embargo, la comedia tiene puntos muy crueles, como ver que todo aquel que se tropieza con el actor le dice que sus mejores papeles son aquellos que hizo cuando era niño o, como mucho, cuando tenía veinte años; también las confusiones con Alejandro Sanz resultan desagradables, porque el cantante sí ha conseguido mantener su fama a lo largo del tiempo, al contrario que el actor. Comprender cómo se debe de sentir un hombre de cuarenta años, sin ofertas serias de empleo, divorciado, con un hijo al que no ve tanto como quisiera y olvidado por aquellos que años antes le idolatraron provoca, cuanto menos, un sentimiento de tristeza y de compasión. También ver que no termina de asumir que ha caído en el olvido o presenciar escenas bochornosas, como una actuación en los Goya con la que espera ponerse de nuevo en el mercado, llevan a que nos plateemos la crueldad de un mundo en el que parece que siempre tienes que tener veinte años, ser guapo, alto, delgado y no tener ninguna arruga.

Pero no debemos olvidar que esta serie es, ante todo, una comedia. Los capítulos empiezan todos de igual manera: primero, vemos una escena álgida de una película de Jorge Sanz, para descubrir después que este estaba durmiendo en algún lugar inusual y es despertado para afrontar un nuevo día. A partir de ahí, vida personal y profesional se van entremezclando para dibujar a alguien que ha pasado de ser una estrella a ser un perdedor en todos los aspectos de su vida. El mal estado de su economía, la mella que el paso del tiempo ha hecho en su físico, su difícil y extraña relación con las mujeres, el rencor que le tienen quienes vivieron sus años de éxito por haber sido alguien egoísta y desconsiderado con los demás, su afición a la juerga y su mala cabeza en general estarán presentes en los capítulos que componen la obra.

Algo interesante de la serie es la participación de muchos y reconocidos actores, como Antonio Resines, que aparece en varios capítulos, Juan Diego Botto, Santiago Segura y los tristemente fallecidos Vicente Haro, Carlos Larrañaga y Juan Luis Galiardo. Estos ayudan a darle un mayor aura de realidad a la serie, ya que al ser caras muy conocidas por el espectador resultan más creíbles en su relación con Jorge.

Debo reconocer algo: mientras escribo, tengo la melodía de la serie en la cabeza. Como mientras veía la serie también me pasaba, decidí buscar en Internet, y he visto que a todo el mundo le ha pasado lo mismo con la adictiva sintonía creada por Darren Hayman. De verdad que aunque no os apetezca ver la serie, deberíais escuchar esta preciosa música, porque os aseguro que os enganchará y no la podréis dejar de tatarear.

Qué difícil tiene que haber sido para Jorge Sanz dar este paso. Resulta obvio que su vida y la del personaje al que interpreta no son, lógicamente, idénticas, porque es evidente que hay situaciones totalmente distintas a las reales y otras que, aunque están basadas en la realidad, se han exagerado para ofrecer momentos más divertidos al espectador. Pero, aún teniendo en cuenta todo esto, hay que reconocerle el mérito de saber reírse de sí mismo y el haberse atrevido a poner nombre y cara a la situación por la que muchos de los más reconocidos actores de su generación están pasando. Así que, aunque como ya he dicho, no esté entre mis actores favoritos, tiene todos mis respetos por hacer algo tan valiente.

Como creo que ya he hablado de más, simplemente voy a cerrar esta entrada dejándoos un enlace en el que podréis ver el divertidísimo making of de la serie, leer una entrevista a David Trueba en la que habla sobre la idea de la serie y su inspiración, entre otras cosas, y escuchar la increíble sintonía de la que os acabo de hablar. Y si ni así os convenzo, no será porque la serie no tenga buena pinta desde el primer minuto. Nos leemos. 


*Cartel extraído de la página web de Canal + España.

domingo, 20 de octubre de 2013

7 vidas

Hola a todo el mundo. La de hoy es probablemente la entrada más especial para mí, incluso más que la que hice sobre Quédate a mi lado. A fin de cuentas, os voy a hablar de una gran parte de mi vida, que coincidió además con una de las etapas más importantes en la vida de una persona: el final de la infancia y la llegada de la adolescencia, e incluso, su continuación.

Os he contado en otros post que soy una chica bastante obsesiva, en el sentido de que cuando algo me gusta realmente y me engancha no soy capaz de dejarlo. Pues bien, esta entrada trata sobre una de las dos obsesiones más importantes y longevas de mi vida, que se dice pronto. 

Con el tiempo, este blog ha ido añadiendo nuevos temas, pero es verdad que solamente he dedicado un post a una serie, Black Mirror, que escribí nada más ver sus tres primeros capítulos (decisión arriesgada de la que no me arrepiento, por cierto). Y es que esta es la etapa de mi vida en la que menos series estoy siguiendo, a pesar de que probablemente es el período de más calidad en este campo. Hace unos años era muy seguidora de otras series que, por h o por b, no han encontrado todavía su espacio aquí.  El motivo principal es que, como siempre os digo, me gusta hacer las entradas cuando todavía ha pasado poco tiempo desde que he seguido la obra, y las series que realmente me han gustado quedan ya muy atrás en la memoria. Sin embargo, el aburrimiento y Youtube han obrado el milagro.

Esta entrada está dedicada a la serie que más me ha marcado: 7 Vidas. Muchos de los que me conocen se están echando las manos a la cabeza, porque en los últimos tiempos siempre ha sido más conocida mi afición a Lost, pero seamos serios... ¿Cuál fue la primera serie (es más, el primer programa de televisión en general) que yo grababa en vídeo y veía después varias veces a la semana? 7 vidas, sin duda. Y por eso se merecería un sitio en este blog, pero hay muchas razones objetivas que nada tienen que ver con mi sentimentalismo. Allá vamos. 

7 vidas comenzó sus emisiones en el año 1999, cuando yo tenía ocho añitos. Los que seáis fans de la serie estaréis pensando que cómo es posible que a una niña de esa edad le gustara la serie y la comprendiera, pero os  puedo asegurar que me reía igual que ahora viendo los capítulos, y también que entendía casi todos los chistes que aparecían, incluidos los más verdes. Consejito: no subestiméis a los niños; son niños, pero no son tontos. De hecho, me acuerdo de que mis padres no estaban muy contentos con mi afición a la serie, y a menudo torcían el gesto cuando escuchaban comentarios inapropiados para mi edad. Mi horario de ir a dormir se llegó a ver modificado finalmente por la serie; al principio, no me dejaban quedarme a verla y la tenía que grabar, porque me tenía que ir a la cama a las 21:30, pero al poco tiempo logré que me dejaran quedarme hasta las 22:30 como medida excepcional para que pudiera ver 7 vidas. No recuerdo si la vi desde el primer capítulo, pero desde luego recuerdo que por lo menos vi la mayor parte de la primera temporada. Y recuerdo nítidamente el vacío existencial que me dejó ese final de temporada, sin saber qué pasaría en el siguiente capítulo, que era la continuación precisamente del último de la primera. Me pasé todo el verano viendo ese capítulo repetido, esperando descubrir alguna pista que resolviera todas las incógnitas que habían quedado en el aire al finalizar la primera temporada. Sin desmerecer al resto de la serie, y a pesar de que luego hubo también excelentes temporadas y personajes (y también grandes bajones, de los que hablaré después) me quedo sin duda con las cuatro o cinco primeras temporadas, que para mí son las que guardan más la esencia de la serie, incluso en relación con el título y con la letra de la cabecera. 

La serie fue la primera sitcom que se realizó en España, en un momento en el que Telecinco era la cadena que más apostaba por la ficción nacional. Ahora puede resultar extraño, pero recuerdo ver en la misma cadena series como Periodistas (de hecho el periódico, Crónica Universal, aparece en 7 vidas), El Comisario y Hospital Central (en sus primeras temporadas y no ya en lo que se convertiría después). 

En el caso de la serie que nos ocupa, la trama se iniciaba con la salida del coma de David (Toni Cantó) tras haber estado dieciocho años en ese estado, en el que cayó cuando se preparaba para salir el 23 de febrero de 1981. Cuando despierta, su hermana, Carlota (Blanca Portillo), y sus vecinos, Sole (Amparo Baró) y Paco (Javier Cámara), estarán a su lado para enseñarle cómo es el mundo a las puertas del siglo XXI. A ellos pronto se unirá la prima de Carlota y David, Laura, interpretada por Paz Vega. Pero este es solamente el reparto inicial, que no aguantaría demasiado gracias al éxito de la serie, que hizo que muchos actores decidieran iniciar nuevos proyectos al tiempo que abandonaban la serie. A partir de aquí, fueron numerosos los actores que se convirtieron en protagonistas durante las siguientes temporadas, destacando entre ellos Anabel Alonso, María Pujalte, Willy Toledo y Santi Millán. No puedo olvidarme tampoco de dos actores con personajes inolvidables: la primera, Carmen Machi, que dio vida a Aída y que consiguió que su personaje pasara a protagonizar la serie que todavía sigue en antena con notable éxito; el segundo y para mí más especial, Gonzalo de Castro, que daba vida a uno de mis personajes favoritos, su tocayo, que aparece por primera vez en el segundo capítulo con tan solo una frase y que acabó siendo el alma de la serie con su inocencia y sensibilidad. 

En sus 204 capítulos encontramos siempre una gran dosis de humor, mezclado en muchas ocasiones con la actualidad del momento. Al empezar a verla de nuevo ahora temía que los chascarrillos sobre la actualidad quedaran demasiado anticuados, pero realmente pocos son los que sufren el paso del tiempo. De hecho, se da la circunstancia de que, por ejemplo, en el segundo capítulo de la primera temporada aparecen dos gags tan pegados a los sucesos de nuestros días como son el paro y los banqueros corruptos. Viendo estos comentarios no pude más que pensar que hoy en día se hubieran hartado a hacer chistes sobre Urdangarin o el Caso Gürtel. Además de todo esto, siempre se terminan ensalzando valores como la amistad, aunque claro está, de manera peculiar y poco ortodoxa. 

Una de las virtudes de 7 vidas fue que, pese a las bajas actorales, siempre supieron renovar su elenco de manera acertada. En general siempre se hicieron temporadas muy dignas, diferentes unas de otras, pero siempre manteniendo la identidad de la serie. Las únicas temporadas que me perdí fueron las que protagonizaba Florentino Fernández, pero es que no podía aguantar a su personaje, Félix, una especie de hipérbole de Paco pero sin ninguna gracia. Quizás en esta ocasión las vea, ya que añoro tanto la serie que creo que sería capaz de tolerarlo todo. Por lo demás, siempre he seguido la serie y esta me ha sacado muchísimas carcajadas con su humor ácido y fresco. 

Confieso que los domingos no han vuelto a ser lo que eran para mí. Después intenté engancharme a Aída, pero no logré más que ver las dos primeras temporadas. El humor de ambas series era distinto y los personajes de la primera eran más acordes a mis gustos que los de la segunda, así que terminé por dejar de ver Aída. En todos estos años no he logrado todavía encontrar una serie que me haya hecho reír igual que 7 vidas, ni una que con solo escuchar los primeros acordes de su sintonía (en este caso firmada por Emilio Aragón, quien la interpretaba también en las primeras temporadas, dejando paso después a Raimundo Amador y a El Canto del Loco) me haga sentir tan bien. Creo que no exagero si digo que cuando la escuché hace una semana sentí algo parecido a lo que se siente cuando, después de un tiempo fuera, vuelves a casa. 

Debo confesaros algo curioso. Viendo los capítulos de 7 vidas y escribiendo (y corrigiendo) esta entrada me he quitado unos años de encima. Ambas actividades me han hecho volver a sentir como cuando veía los capítulos por primera vez, y eso es algo que entiendo que no le pasará a la mayoría, pero probablemente sí a los fans. Supongo que es lo propio cuando algo te ha marcado tanto; pasan cosas similares cuando escuchas una canción que te gustaba mucho hace unos cuantos años y que era especial para ti, y que tenías casi olvidada en tu memoria. 

Estoy tan emocionada que no puedo escribir mucho más. Solo quiero daros las gracias y deciros que espero que muchos os hayáis sentido identificados con mis palabras. Sé que esta entrada va a descubrir la serie a muy poca gente, pero creo que es el homenaje más bonito que podía hacerle a algo que ha significado tanto para mí. Nos leemos. 


viernes, 31 de agosto de 2012

Reponerse// Black Mirror (1ª temporada)

El título de esta nueva entrada es, más o menos, una buena descripción sobre mi estado actual. Así que, hoy sí, he decidido volver a escribir algo para vosotros, y también para mí. Como no he leído nada ni he tenido tiempo para ver ninguna película, os voy a hacer otro tipo de recomendación.

Así que hoy me gustaría hablaros un poco de Black Mirror, ya que el otro día pude verla y me causó un gran impacto. Se me hace muy raro que la primera serie de la que hablo aquí sea esta, cuando soy y he sido adicta a muchas otras, que han formado parte de mi vida desde hace muchos años, pero de verdad que Black Mirror consiguió lo imposible: dejarme sin habla.

He de reconocer que hace unos meses alguien cercano a mí (la verdad, no recuerdo quien) me recomendó la serie y me dijo que era muy, muy buena. Yo llevo una temporada intentando desconectar un poco de estar siempre pendiente de ver las series y no caer en leer los millones de spoilers que a menudo se ven en Internet. Así que hice caso omiso y, aunque recordé su nombre, no le presté demasiada atención. Pensé que sería una serie más; sí, buena, entretenida y con una gran historia, pero al fin y al cabo, nada más que otra serie.

Pero llegó el lunes y Twitter era un hervidero de comentarios y recomendaciones de la serie, que se estrenaba en Cuatro. Así que decidí que tenía que echarle un ojo. Y en qué momento.

Primero, porque no es una serie al uso. Normalmente vemos series para evadirnos y entretenernos, y aunque esta serie también lo hace, verla implica una profunda reflexión acerca de los tics de la sociedad actual. Y eso es lo que más me gusta de la serie: es provocadora e irreverente, sin miedo a meterse en camisa de once varas.

Supongo que muchos de los que me leéis ya habéis visto la serie, o en todo caso habéis visto los tres capítulos que echaron en Cuatro. Casi todo el mundo se quedó con el primer capítulo y el caso del cerdo, y más en la anécdota que en otra cosa, pero hay que ir más allá y ver todas las lecturas que la serie nos ofrece. En este sentido, me gustó más el tercer capítulo que se emitió en Cuatro, que leí que en realidad era el segundo de la serie. La serie mete el dedo en la llaga en cuestiones como la evolución tecnológica y en cómo afecta esto al desarrollo del ser humano, sobre todo en lo referente a redes sociales, shows televisivos, cambios en nuestro aspecto y modo de vida... y en cómo lo importante es llegar al éxito, no importa cómo ni por qué, pero llegando a él. Aunque el éxito sea llegar a ser una estrella porno.

Me gusta la crítica hacia el pensamiento único o, directamente, el no pensamiento; la mirada hacia una evolución humana que elimina sentimientos propios de nuestra especie y nos va convirtiendo poco a poco en una especie de máquinas. También creo que hay que destacar la crítica a una tecnología que suple características básicas del ser humano, en este caso la memoria, tema del capítulo del que no os he hablado. Me encantó la frase de uno de los personajes diciendo poco menos que su memoria normal (refiriéndome con "normal" a la memoria que todos tenemos) tenía una capacidad muy baja, cuando vemos que es por la sustitución de esta por un aparato electrónico que se le implanta a la persona. Esto último es otro toque de atención al espectador, una pequeña advertencia para lo que puede pasar en un futuro que no nos debe parecer tan lejano.

Esto es lo que hace especial a esta serie. Y ojo, no quiero quitarle mérito a las series tradicionales, solamente faltaría, pero creo que nos hacen falta este tipo de productos, que nos recuerden que no somos androides, sino personas de carne y hueso.

Como el formato de la serie es muy cómodo, ya que está realizada en capítulos independientes unos de otros en sus tramas, os animo a que miréis los tres primeros que pusieron en Cuatro (lo tenéis facilísimo para verlos en su propia web). No sé si os gustarán o no, pero estoy segura de que no os dejarán indeferente. Y si os hacen pensar un poco sobre nuestra propia existencia, mejor que mejor. Nos leemos.