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martes, 25 de marzo de 2014

True detective

Hola a todos. En primer lugar, y para no perder las buenas costumbres, quiero volver a agradeceros que estéis ahí siempre. Es un lujo ver cómo respondéis cuando hay una nueva entrada, y a la vez, es una lástima que no pueda actualizar el blog más a menudo. Habréis notado que este mes he publicado más entradas de lo que venía siendo normal últimamente, ya que estoy intentando devolveros todo lo que me dais. No me enrollo más, pero de nuevo: mil veces gracias. 

Como en los últimos tiempos he publicado entradas sobre libros y cine, hoy voy a romper un poco la tónica habitual hablándoos de una serie. Quienes me seguís habitualmente sabéis que siempre os digo que, al contrario que hace unos años, ahora apenas sigo series, por varios motivos como la falta de tiempo o que me suelo aburrir de ellas cuando llegan a un determinado número de temporadas, ya que suelen derivar en algo distinto a lo que en un principio eran. 

Sin embargo, no he podido resistirme a ver True Detective. Las razones son varias: había leído mucho sobre la serie (todo cosas positivas), me la habían recomendado algunas personas y, sobre todo, tuve que ver en clase los veinte primeros minutos del último episodio de la primera temporada, en relación con uno de los seminarios del posgrado que estoy cursando en la actualidad. 

Este último factor fue, sin duda, el que consiguió que dejara de remolonear y me pusiera a ver la serie. Además, al ser tan solo ocho capítulos de algo menos de una hora cada uno no me parecía demasiado difícil de seguir, y sabía que no me daría tiempo a cansarme de la serie; de hecho, casi se me ha hecho corta de lo buena que es, aunque de eso hablaré a continuación. 

La verdad es que si alguien me pregunta de qué va True Detective me pondría en un aprieto. Antes de verla, había leído que la serie trataba sobre dos detectives que se suponía habían resuelto un caso muy complicado en el pasado, pero sin embargo no era así y tenían que volver a enfrentarse a él muchos años después, utilizando para ello métodos nada ortodoxos. Sin embargo, este es un resumen muy simplista. Y es que en la serie aparecen tantos temas, tantos personajes con mil aristas y matices que resumirla en una o dos frases en imposible. No son solo dos detectives resolviendo un caso, sino que son dos personas, con sus luces y sus sombras,  que van cambiando en esos 17 años que transcurren, al igual que van cambiando sus vidas, que dan varios giros bruscos en esos años. Pero también es conocer la mente del asesino que persiguen, su personalidad, sus métodos retorcidos y crueles. Podría seguir así hasta mañana, pero seguro que os vale la pena verla y no que os la cuente.

Woody Harrelson y Matthew McConaughey son los dos actores que dan vida a los detectives Marty Hart y Rust Cohle, respectivamente, y no lo pueden hacer mejor. Aunque la serie es buenísima y si estuviera protagonizada por otros dos actores lo sería igualmente, hay que reconocer que con ellos es excelente. Harrelson da vida a un detective marcado por sus contradicciones y por su doble vida de padre y esposo ejemplar y amante celoso; McConaughey hace lo propio con un Rust Cohle enigmático y oscuro. He de decir que el de McConaughey es un caso increíble de cómo un actor absolutamente mediocre pasa a convertirse en el actorazo que ha demostrado ser en Dallas Buyers Club y en esta serie, aunque como he dicho en otras entradas, con los papeles de guaperas que le daban antes es lógico que no pudiera mostrar todo el talento que, sin duda, tiene.

Algo que también me ha gustado mucho de la serie es que rompe con las series que tradicionalmente se han hecho sobre asesinatos, ya que en la mayoría los casos se resuelven casi por arte de magia y de manera inmediata, como si fuera lo más sencillo del mundo. Es verdad que hay algún caso un poco distinto, como Caso abierto (Cold Case), en el que se resuelven crímenes que en su día fueron archivados por falta de pruebas, pero también es cierto que incluso en esta serie en cuanto se retoma un caso se resuelve rápidamente. Sin embargo, en True Detective se muestra lo complicado que es hacer una investigación de esta envergadura, y también que a veces hay grandes obstáculos para que la justicia actúe, en un juego de intereses que perjudica que la verdad salga a la luz. Para mostrar ese pasado, se recurre al flashback que provocan las entrevistas a las que se someten Cohle, Harrelson y la esposa de este último.

Como muchos ya sabréis, la intención es que esta serie cambie de protagonistas en cada temporada, fichándose para ello a dos nuevas estrellas. Desde hace unos días corre el rumor de que Brad Pitt podría ser uno de los fichajes para la siguiente temporada, aunque ya veremos qué es lo que ocurre. Desde luego, lo que tengo claro es que ya pueden ir haciendo un buen casting y escribiendo unos grandes guiones, porque tienen muy difícil superarse.

Pero no adelantemos acontecimientos y quedémonos con lo que ya tenemos: un producto de una calidad impresionante. Os recomiendo de corazón que si tenéis ocho horas libres las dediquéis a ver una serie que, incluso a los que no seáis muy aficionados al género, os gustará y os mantendrá pegados a la pantalla. Nos leemos.

*Cartel: http://www.filmaffinity.com/

viernes, 14 de marzo de 2014

El lobo de Wall Street

Hola a todos. Hoy os traigo un nuevo comentario sobre una película que partía como una de las favoritas en los Oscars de este año, aunque finalmente no ha tenido fortuna y se ha ido a casa con las manos vacías, especialmente su actor protagonista, Leonardo DiCaprio, que es ya uno de los eternos perdedores en la historia de estos premios. 

Os estoy hablando, como ya sabréis, de El lobo de Wall Street. Después de haber leído comentarios de todo tipo sobre la película, una noche de insomnio me puse a verla, aunque es algo que desde aquí os recomiendo no hacer. Y es que esta película dura unas tres horas nada menos, así que si empezáis a verla tarde os arriesgáis a dormir pocas horas; por mi parte, os puedo decir que no me arrepentí de haber perdido unas horas de sueño, ya que la película me ha gustado mucho. 

Reconozco que, cuando vi que me encontraba ante tres horas de película, pensé que me quedaría dormida, ya que como os he dicho era muy tarde cuando decidí verla, y creí que el posible aburrimiento me haría caer en los brazos de Morfeo. Nada más lejos de la realidad: la película es tan enérgica que no te deja apenas parpadear, porque te perderías cosas al hacerlo. Como ya os he dicho alguna vez, especialmente en los casos de La vida de Adèle y 12 años de esclavitud (por opuestos), la duración de la película a veces es engañosa, y pensamos que por ser más larga o más breve va a ser más pesada o, al contrario, más llevadera.  

El lobo de Wall Street está dirigida por Martin Scorsese y protagonizada por un impresionante Leonardo DiCaprio; curiosamente, también aparece en la película Matthew McConaughey, quien finalmente se llevaría el Oscar por su papel en Dallas Buyers Club, lo que llevó a numerosas chanzas durante la entrega de premios en las redes sociales. No he encontrado el gif exacto que os quería enseñar, pero era la escena que os dejo debajo con una frase en la que se preguntaba quién ganaría el Oscar a mejor actor protagonista esa noche. 

La película, basada en un hecho real (parece que este ha sido el año de las películas basadas en hechos reales), cuenta la historia de Jordan Belfort, un joven y ambicioso corredor de bolsa que deja de ser un inocentón para convertirse en un tiburón de las finanzas, aunque eso suponga hacer cosas que están al margen de la ley. Su vida dejará de ser normal para convertirse en una espiral de desenfreno que le hará entrar en el mundo de las adicciones: a diversas drogas, al sexo... pero, por encima de todo, al dinero. 

Creo sinceramente que, en estos tiempos que corren, todos deberíamos ver esta película. Y es que ver cómo se juega con el dinero de la gente y, con la gente en general, da bastante vértigo. Esa visión del dinero como algo ficticio, entre otros factores, nos ha hecho estar hoy donde estamos: en una de las crisis económicas más graves y largas de la Historia reciente. Quizás vaya siendo hora de aprender, aunque sea a base de palos. Y es que tanto Belfort como los amigos, bastante estúpidos en su mayoría, que le acompañan en su empresa son capaces de vender hasta un mísero bolígrafo al dueño de Bic. Aunque sus clientes crean que están forrados, lo único que tienen es aire, algo que tristemente, y como todos sabemos, no ha pasado solo en Wall Street. 

Si es impactante darse de bruces con esta realidad, no lo es menos ver el ritmo de vida que llevaba este hombre: coches lujosos, la casa más cara del lugar más privilegiado del planeta, drogas carísimas, etc. Por si fuera poco, también son muy llamativas las impresionantes fiestas que organiza en las mismas oficinas donde se encuentra su empresa, con prostitutas a tutiplén y champagne de la mejor calidad; aunque he de decir que para mí, las mejores escenas de fiesta se dan en un avión, aunque no puedo decir más porque si no os desvelaré una parte muy interesante de la historia.

En mi opinión, lo mejor de la película son dos cosas. La primera, y obvia, es la estupenda interpretación de DiCaprio. No voy a entrar en la discusión de si el Oscar se lo merecía más él o McConaughey porque eso entra dentro del gusto personal y, sinceramente, cada uno tiene el suyo y es de tontos ponerse a discutir. Es evidente que el papel de McConaughey es dramático y eso tiene más tirón, mientras que el de DiCaprio es una mezcla indefinible que quizás no es tan del gusto de los académicos; sin embargo, nadie puede decir que Jordan Belfort no está increíblemente bien interpretado, lleno de matices y giros. Es impresionante ver cómo Leonardo DiCaprio consigue hacer una transición tan natural del chico ingenuo del principio, al lobo del medio de la historia y al lobo (digamos, herido) del final. Lo segundo que más me gusta es, sin duda, el ritmo de la película, y es que ahí se nota la experiencia de Scorsese, quien, con el ritmo frenético de la cinta, nos hace introducirnos en el mismo ritmo frenético que viven Belfort y sus compañeros a cada minuto de sus vidas. Es por esto, y por lo interesante de la historia que se nos cuenta, que la película se hace corta y nada pesada; son tres horas de película, sí, pero quién lo diría. 

Como os acabo de decir, la película me ha dejado muy impactada. Me parece increíble que este sea el mundo en el que hemos vivido tantos años, y en el que seguimos viviendo, pese a todo lo acontecido últimamente. Esas imágenes (no os digo de qué parte de la película, para que no queráis matarme) en las que Belfort aparece convertido en una especie de predicador no presagian nada bueno. Lo mejor: darnos cuenta de que estas cosas ocurren. Lo peor: ¿Estamos a tiempo de corregirlo? ¿Podemos hacer algo para evitar que más "Belforts" se forren a costa de todos? Pensad. Nos leemos. 





domingo, 2 de marzo de 2014

Dallas Buyers Club

Como sabéis, esta noche es la gala de los Oscars, así que los que me sigáis en Twitter ya me aguantaréis esta noche comentando todo lo que pase, si el sueño no me vence, que espero que no, porque para un año que no tengo clase al día siguiente... Ya os hablé hace muy poco sobre una de las grandes favoritas, 12 años de esclavitud, que como os dije me decepcionó un poco; sin embargo, Dallas Buyers Club no lo ha hecho en absoluto. 

Había leído unas cuantas críticas positivas hacia esta película, tanto por parte de la crítica especializada como de espectadores, así que me pudo la curiosidad: ¿podía hacer Matthew McConaughey un papel tan impresionante como decían? Y es que yo, como la mayoría, tenía muchos prejuicios hacia este actor, al que había visto en películas tan poco edificantes como Cómo perder a un chico en 10 días y en alguna comedia romántica más de la que no recuerdo ni el título, porque desde luego es un género que me da bastante alergia en general, salvo honrosas excepciones como 500 días juntos o El lado bueno de las cosas. Por si esta fuera poca motivación, también tenía ganas de ver a Jared Leto en un papel que le ha dado tantas satisfacciones, ya que además lo conozco mucho más por su faceta de cantante que por la de actor. Así que ayer no me lo pensé y, aunque era bastante tarde, empecé a ver Dallas Buyers Club. Mi plan era verla hasta la mitad y luego seguir viéndola hoy, ya que quería estar despejada para aguantar toda la noche de hoy viendo los Oscars, pero me enganchó tanto que tuve que verla de un tirón, que por otra parte, es como siempre hay que ver las películas, en mi opinión. 

Como ya he dicho, Dallas Buyers Club está protagonizada por Matthew McConaughey, Jared Leto y la dulce Jennifer Garner, bajo las órdenes de Jean-Marc Vallée, y comparte algo más que nominaciones con 12 años de esclavitud, ya que ambas están basadas en hechos reales. 

La película cuenta la vida de Ron Woodroof, un rudo cowboy homófobo y mujeriego que un día de 1986 recibe la noticia de que tiene sida, algo que él no acepta al pensar que es una enfermedad propia de homosexuales, y le dicen también que le quedan tan solo 30 días de vida. Al vivir en un ambiente de ideas tan conservadoras verá cómo sus hasta entonces amigos lo dejarán de lado, e incluso, cómo se dirigen hacia él con insultos que él mismo había pronunciado tiempo atrás. Al estar el sida en sus comienzos, se sentirá como un conejillo de Indias en manos de los médicos y las farmacéuticas, más preocupados en hacer negocio que en mejorar verdaderamente la salud de sus pacientes, a excepción de la doctora Eve Saks, que observará preocupada los efectos del AZT, el único medicamento aprobado hasta entonces para tratar el sida. Ron verá cómo la enfermedad le abrirá la mente y le permitirá relacionarse con otros afectados, en su mayoría homosexuales, entablando una relación amistosa y de negocios con Rayon, un transexual sin tanta fuerza de voluntad como Ron; juntos, montarán una empresa al margen de las farmacéuticas tradicionales, lo que les acarreará múltiples problemas con las autoridades, pero también una mejor calidad de vida no solo para ellos, sino también para sus clientes, que finalmente se mostrarán muy agradecidos con su función, practicada al límite de la ley.

Después de ver la película, me dormí en medio de muchas sensaciones. La primera, que acababa de ver una gran historia, dura y conmovedora, pero sin caer en el sentimentalismo ni en la lágrima fácil; estamos ante una tragedia personal y colectiva, y sin embargo, no se utilizan recursos facilones para empatizar con el espectador, pero sí se logra empatizar. ¿Cómo? A base de narrar muy bien la historia y la evolución de su protagonista, pero también gracias a dramas como el de Rayon, que conmueve incluso hasta la lágrima por la dureza de su problema y por lo tierno del personaje, que es para mí el alma de la historia.

Lo segundo que me impresionó fue lo bien que se reflejan en la película los primeros momentos del sida, en los que nadie sabía muy bien qué era esta enfermedad. Los prejuicios del protagonista hacia estos enfermos se desvanecen cuando descubre que él, un mujeriego empedernido, también ha sido contagiado por una enfermedad que hasta entonces consideraba, en sus propias palabras, "de maricones". La sociedad en general, al desconocerse en gran medida los motivos que causaban el contagio, se llenó de clichés que, como se muestra en la cinta, no eran del todo reales. También se refleja muy bien en la historia el desconcierto de los médicos, que no sabían muy bien a qué se enfrentaban, y la división entre los profesionales que realmente intentaban desempeñar su trabajo y se preocupaban por sus pacientes y aquellos que preferían buscar la forma de enriquecerse a costa de la enfermedad.

La película es, sin duda, una buena película, sin discusión. Sin embargo, lo mejor de la película, lo que la hace tan especial y tan impactante, son las grandes interpretaciones de sus protagonistas, Matthew McConaughey y Jared Leto, y también la de una estupenda Jennifer Garner, tristemente ignorada por los premios más prestigiosos. Pero lo cierto es que McConaughey y Leto están ambos de sobresaliente, con unas actuaciones muy por encima de lo esperado, que pueden ser premiadas con un Oscar para cada uno esta misma noche, aunque el primero quizá lo tenga más difícil por la fuerte competencia que hay este año y porque la Academia le debe al menos un Oscar a Leonardo DiCaprio y este podría ser, al fin, su año. Sin embargo, estoy segura de que a los dos actores principales estos papeles les servirán de revulsivo en su carrera, y desde luego, McConaughey se ha quitado el estigma de chico guapo que protagoniza solo comedias románticas de medio pelo; a mí, desde luego, me ha ganado con este papel cargado de contradicciones y dudas.

Si os ha gustado  la temática de esta película, o si como yo no habéis vivido esa época en la que el sida era considerado poco menos que una especie de peste que se contagiaba con solo respirar el mismo aire que un enfermo o con un simple roce de piel, os recomiendo también la película (y su adaptación literaria) Philadelphia, que muestra cómo una prometedora carrera de abogado queda truncada no tanto por el sida como por los prejuicios sociales que había contra esta enfermedad en sus primeros años.

Supongo que los premios no lo reflejarán así, pero a mí me ha gustado mucho más esta película que 12 años de esclavitud, que me pareció mucho más llena de altibajos que esta. Que paséis buena noche todos, y muy especialmente quienes vayáis a ver los Oscars. Yo estaré por Twitter comentando hasta que el cuerpo aguante. Besitos para todos.