Hola a todos, ¿cómo estáis? Espero que bien, porque para ver la película de la que hoy os voy a hablar es recomendable estar de buen humor, tranquilo y en calma. Realmente no es que sean condiciones indispensables, pero por experiencia os digo que es lo mejor, aunque yo estaba así y tras ver la película me quedé realmente triste. Deseando amar (In the Mood for Love) cuenta una historia desoladora, que te va involucrando a cada minuto que pasa en la desgracia de dos personas que se quedan a medio camino entre la felicidad y la tristeza, aunque siempre más próximos a esta última.
Deseando amar es una película hongkonesa estrenada en 2000 y dirigida por Wong Kar-wai, protagonizada por Maggie Cheung y Tony Leung Chiu Wai. Aunque yo no lo recuerdo, porque tenía nueve años cuando se estrenó esta película, parece que tuvo bastante reconocimiento internacional, obteniendo varios premios en el Festival de Cannes y en los Premios del Cine Europeo. Wong Kar-wai cuenta con numerosos seguidores en todo el mundo, aunque curiosamente en Hong Kong no tiene demasiado éxito, puesto que el público considera que sus películas son demasiado lentas y carentes de acción.
A mí personalmente Deseando amar no me parece para nada lenta. Eso sí, es una película intimista, con pocos diálogos y más centrada en lo visual. En este caso, el dicho de "vale más una imagen que mil palabras" se cumple, y la gran química que hay entre los dos protagonistas hace que no se eche de menos un guion más elaborado, puesto que el espectador comprende perfectamente qué es lo que se les está pasando por la cabeza, sus sentimientos y sus temores.
A estas alturas, os estaréis preguntando de qué va esta película. Pues bien, en Hong Kong, en el año 1962, dos jóvenes vecinos, casados cada uno con su pareja, se van haciendo amigos, en parte por culpa del tiempo que pasan solos ambos, ya que sus parejas hacen largos viajes por motivos laborales. La sorpresa será el descubrimiento de que sus respectivas parejas les son infieles, precisamente, con la pareja de su vecino, con el consiguiente sufrimiento de los miembros de la pareja que se han quedado en Hong Kong. Los dos amigos permanecerán más unidos si cabe ante este problema, e irán incrementando el tiempo que pasan juntos. El resto, como siempre, tendréis que descubrirlo vosotros mismos.
¿Qué tiene Deseando amar que la hace tan especial? En primer lugar, ese papel tan destacado que tiene la parte visual de la película, y la casi ausencia de diálogos de la que ya he hablado; la película se asemeja, salvando las distancias, a un videoclip, ya que además la música cumple la función de decir lo que el guion calla. Es verdad que en algún momento la música se hace algo repetitiva, pero algún fallo tenía que tener una película tan estupenda. También habría que hablar de los matices de los personajes, ya que aunque no sabemos mucho sobre ellos sí podemos adivinar qué sienten a cada momento, pasando por varias etapas emocionales desde el inicio hasta el final de la historia. Otro de los puntos fuertes de la película es la sensualidad que desprende en general, aunque sostenida sobre todo por la delicadeza de Maggie Cheung y la intensa mirada de Tony Leung.
Pero si algo tiene de especial esta película es lo que provoca. No es una película que termines de ver y te puedas ir de rositas, ya que te va envolviendo de tal forma que terminas con un inevitable sentimiento de tristeza. Es curioso, pero creo que es la primera película que me hace llorar después de haberla visto, y no mientras la veo. Me encantaría explicaros el motivo, y todos los sentimientos que viví al finalizar la película, pero de verdad que no soy capaz; quizás desazón sea la palabra que más se aproxime a lo que sentía en ese momento.
Como veis, esta película me ha llegado al corazón, y creo que me va a marcar al igual que otras joyas, como la muy distinta a esta Cinema Paradiso, la cual por cierto se reestrenará en breves en muchos cines españoles. Así que esta es una de esas recomendaciones que me empuja a seguir día a día con este blog, albergando la esperanza de que alguna de mis propuestas os guste tanto como a mí. Un saludo, nos leemos.
*Cartel: http://www.filmaffinity.com/.
sábado, 2 de agosto de 2014
sábado, 26 de julio de 2014
Fargo
Hola a todos, ¿qué tal? Yo regular, debería estar tirada en la playa, pero por aquí ando, en la terracita de casa. ¡A ver si mañana es el día! La verdad es que está siendo un verano bastante raro para mí, todos los planes que había hecho se están viniendo abajo y eso me hace estar un poco desanimada. Pero bueno, aquí estoy otra vez para recomendaros una de las mejores series que he visto en mi vida. ¡Ahí es nada!
Os estoy hablando de Fargo, una serie de diez capítulos (por el momento, ya que se ha anunciado una segunda temporada, aunque protagonizada por personajes completamente distintos) preparados para verlos casi de un tirón. Y es que, antes de nada, ya os advierto de que es una serie adictiva, de esas que roban horas de sueño, de piscina o de lo que haga falta.
![]() |
| Soy un jersey de lana ochentero, ¿a que estáis sudando con solo mirarme? |
Pero no adelantemos acontecimientos. Fargo está inspirada en la película homónima de los hermanos Coen, y ha sido creada y escrita por Noah Hawley y estrenada hace apenas unos meses. Sus protagonistas son Billy Bob Thornton, Martin Freeman, Allison Tolman y Colin Hanks, y si pusiera aquí la lista de secundarios no habría tiempo para completar el post, porque si algo hay en Fargo, a pesar de contar con tan solo diez episodios, son actores.
Pero, ¿de qué va Fargo? Esa es la pregunta del millón. Digamos que la serie empieza con el pardillo más pardillo que os podáis imaginar, que hasta en la cara se le nota que lo es. Todo el mundo lo mangonea, su familia y especialmente su mujer lo tratan mal, no ha superado todavía ser el chico que recibía las tortas en el colegio, y le siguen cayendo a pesar de haber dejado muy atrás su etapa escolar, etc. Pues bien, podríamos decir que Fargo es lo que pasa cuando el pardillo, aunque sea más por las circunstancias que le tocan vivir que por voluntad propia, decide dejar de serlo y empezar a ser todo lo contrario. Y lo que pasa es, en este caso, que corre la sangre, que nacen las ansias de venganza y que aquel que un día fue considerado el tonto del vecindario pasa a ser un hombre respetable y hasta admirado por quienes le rodean. Como siempre, habrá alguien que sospeche de su rápida transformación, y que no crea la versión oficial que Lester, el "expardillo", ha ido tejiendo utilizando sus nuevas armas. Ahí entra la agente Solverson, una joven que pone en cuestión la mala suerte del pobre Lester, y que cree que detrás de las desgracias que supuestamente le han ocurrido se encuentra él mismo.
Sé que quizás lo más inteligente que podría hacer para tratar de que sigáis mi recomendación es contaros lo que ocurre en el primer capítulo, pero no lo voy a hacer. Es cierto que incluso si vais a Wikipedia podréis saber qué pasa en ese episodio, pero yo no lo sabía y no me arrepiento de ello. El mejor consejo que os puedo dar es que os dejéis sorprender, y más por el primer capítulo, que engancha tanto que inmediatamente quieres ver el segundo y seguir descubriendo qué es lo que va a pasar con Lester, envuelto en un suceso incluso más turbio de lo que parece.
![]() |
| Pista: Lester es el pececillo rojo |
¿Qué es lo que entusiasma de Fargo? En primer lugar, que es diferente. No tenemos un héroe, sino un hombre normal, aburrido, sin autoestima a causa de las personas que le rodean y con un trabajo de lo más anodino, en el que, para más inri, no le va demasiado bien. Su vida es tan triste que hasta te da pena, y de hecho incluso quieres que actúe, que se ponga el mundo por montera y que dé un paso al frente para enfrentarse, sobre todo, a una esposa que no puede ser más cruel. También gusta que sea una serie imprevisible, y no te esperas lo que va a suceder en los próximos minutos. Su capacidad para sorprender al espectador y para engancharle desde el primer minuto se deja notar en distintos momentos a lo largo del capítulo; sin embargo, será siempre el final el momento más importante, en el que la incógnita se hace más y más grande. Y sí, ya puedes tener muchas ganas de hacer otra cosa, que como tengas a mano el episodio te pones a verlo inmediatamente: Fargo siempre te deja con ganas de más.
Creo que otro de los grandes méritos de la serie son sus personajes, llenos de matices. Normalmente, no es usual que uno quiera que el asesino se salve, pero en este caso te sorprendes a ti mismo deseando que Lester haga alguna barbaridad y que luego salga indemne. De algún modo, la serie nos hace plantearnos si lo que está bien y lo que está mal siempre se cumple, o si hay algunos casos en los que la salida menos ética es la mejor. Sé que esta es una opinión políticamente incorrecta, pero es la mía: yo apoyaba a Lester en su visceral actuación en el primer capítulo (y ya dejo de hacer spoilers).
Los actores son estupendos. Como veis, Martin Freeman, que es quien encarna a Lester, logra una empatía increíble con el espectador, porque en el fondo no deja de parecerte una buena persona movida por una situación desesperada (aunque luego, y siempre en mi opinión, ya en uno de los últimos capítulos esta imagen se desvanece). Billy Bob Thornton da aún más miedito que en la vida real, que ya es decir, y su papel de asesino sin escrúpulos no puede estar mejor interpretado. La dulzura y cierta inseguridad de Molly Solverson, que tanta ternura da, es fruto de una actriz que no puede transmitir más con esos ojazos que tiene, Allison Tolman. Yo no la conocía antes de verla en este papel, pero me ha parecido una actriz como la copa de un pino. Y de Colin Hanks pues qué decir, que de casta le viene al galgo y que dan ganas de achuchar a ese Gus Grimly tan tierno al que da vida. La serie es estupenda porque el guion es genial, pero desde luego, si el casting fuera otro el resultado podría haber sido mucho menos bueno. Y ese es, por cierto, el miedo que muchos le tenemos a la segunda temporada de esta serie: que los nuevos actores que pasen a formar parte de la serie no estén a la altura, al igual que la trama, que quizás no esté tan lograda como la de esta temporada. En este sentido, el caso me recuerda al de True Detective, que también tiene la difícil misión de mejorar o, al menos igualar, su magnífica primera temporada.
Pero, sin duda, una de sus señas de identidad es su inquietante (y desternillante a la vez) humor negro. No podemos decir que estemos ante una comedia, pero os garantizo que con Fargo tendréis unas cuantas risas garantizadas, y también algunas sonrisas. Otro de sus puntales son unas imágenes de lo más gore, que supongo que a algunos os harán disfrutar y a otros desviar la vista hacia otro lugar; yo he de decir que estoy en un punto medio, aunque solo hice lo segundo en el último capítulo, en una escena que es... bueno, vedla y ponedle vosotros el adjetivo que más os apetezca.
En fin, no se me ocurre qué más deciros para que os pongáis ya mismo a ver esta estupenda serie. Igual ayuda decir que los capítulos duran unos cuarenta y pocos minutos, aunque hay por lo menos un par que duran un poquito más de una hora. Todos tenemos cuarenta minutos para despejarnos y hacer algo entretenido, y creo que ver esta serie lo es, así que ya sabéis. Y sí, yo confieso que me vi cinco en una tarde-noche y cinco durante la tarde siguiente, ¡qué le vamos a hacer, soy un desastre! Un beso para todos, seguid aprovechando estos momentos de sol y calorcito y ya sabéis, nos leemos.
* Cartel de la serie: http://www.filmaffinity.com/.
** Póster de Lester: http://i.imgur.com/MZNJ5pq.jpg.
domingo, 20 de julio de 2014
House of Cards
Hola a todos, ¿cómo estáis? Hoy os voy a hablar de una serie que me tiene enganchadísima, pero antes me gustaría deciros un par de cosas. Casi nunca he contado nada de mi vida por aquí, salvo alguna anécdota personal, pero hoy voy a hacer una excepción, porque esta situación también ha influido en el blog, así que tenéis derecho a saberlo. No hace falta ser muy listo para ver que últimamente estoy escribiendo con mucha menos asiduidad que antes, ya que como os he dicho en estos últimos meses he estado muy ocupada y no tenía casi tiempo para mí. Pues bien, esta semana he tenido un pequeño susto de salud, física y emocional. Nunca pensé que llegaría al punto de agotamiento al que he llegado, pero así ha sido, y no me ha quedado más remedio que parar en la medida de lo posible y reconocerlo. Vamos, que si fuera un ordenador podría decir que he "petado". Y ya está, no os doy más detalles porque es una tontería y porque no os quiero aburrir, pero sí quiero deciros, ahora que parece que estoy aprendiendo, que os cuidéis y que no hay que vivir para trabajar, sino para trabajar para vivir. Y de paso, y a ver si diciéndolo me aplico el cuento, que aunque haya que trabajar también hay que tener unas horitas para relajarse y para hacer lo que a uno le guste, y descansar tranquilos, que no se acaba el mundo. Ahora que estamos en veranito, aunque aquí no lo parezca, disfrutemos del tiempo libre y de la vida, que es muy corta y hay que disfrutar, aunque sea un poquito. Y hasta aquí este momento tan Paulo Coelho, prometo que no se repetirá y que seguiré tan poco zen como siempre.
De lo que hoy sí quiero hablaros largo y tendido es de mi nueva droga: House of Cards. ¡En qué momento se me ocurrió verla! Lo cierto es que, en la búsqueda de alguna serie que ver este verano, me topé con esta, de la que la mayoría de los que la han visto hablan tan bien, y aquí sigo. De momento tiene dos temporadas y todavía me quedan algunos capítulos para terminar la segunda, y eso que he visto varios seguidos, pero no tenía mucho tiempo hasta ahora para verla de un tirón, que es como a mí me gusta ver las series. ¡De este fin de semana no pasa!
House of Cards es una serie de Netflix protagonizada por Kevin Spacey y Robin Wright, llena de grandes secundarios como Kate Mara, Corey Stoll, Michael Kelly o Sebastian Arcelus. La serie se centra en la ambición de un congresista de los Estados Unidos, Francis Underwood, cualidad que le llevará a hacer todo lo que sea necesario para alcanzar el poder. Esta ambición desmedida la comparte también con su esposa, Claire, que estará al corriente de todos los movimientos que va realizando su marido, incluso cuando estos no parecen demasiado aceptables dentro de un matrimonio tradicional. Para medrar, Underwood utilizará todos los medios que estén a su alcance, incluyendo a una joven periodista, Zoe Barnes, a la que usará para hacer públicas informaciones que le puedan beneficiar.
La idea de House of Cards no es nueva, ya que la serie está basada en una miniserie británica basada a su vez en una novela, pero sí es nuevo el trasladar la historia original al contexto de los Estados Unidos, que tanto juego da para presentar a un personaje como Frank Underwood.
La serie muestra una trama de mentiras, engaños, triquiñuelas y, en general, disposición a hacer lo que sea con tal de lograr los objetivos que uno ambicione. No es una serie suave, sino que más bien es una serie que, cuando termina un episodio, te lleva a preguntarte si estas situaciones que aparecen en ella se dan también en la realidad. Quién sabe.
En cuanto a los personajes, no puedo ser más fan de Francis Underwood, a pesar de que es la peor persona que os podáis imaginar. Tiene algo que engancha, que hace que, aunque veas que es un tipo con el que no querrías intercambiar ni un saludo, por si las moscas, te sientas inevitablemente atraído hacia él. Es extremadamente inteligente, y esa es su arma para ser despiadado y maquiavélico. Eso y el apoyo incondicional de Claire, que no sabría deciros si ella es más o menos malvada que él, porque también se vale de las mismas armas que su esposo para conseguir todo lo que desea, eso sí, subida todo el día a unos interminables tacones y haciendo valer su bonita sonrisa para aparentar todo lo contrario a lo que en realidad es.
Supongo que estos personajes deben su grandeza a los guionistas, especialmente a Beau Willimon, creador, productor y guionista principal de la serie y, sobre todo, a los actores que los interpretan, Kevin Spacey y Robin Wright, que no lo pueden hacer mejor y a los que se les notan los años de experiencia en el mundo del cine. Cada vez que Frank Underwood mira a cámara y hace un guiño o dice algo al espectador, dan ganas de echarse a temblar, pero a la vez sientes una admiración extraña por él y por cómo es capaz de resolver cualquier situación para dejarse a sí mismo en una posición privilegiada, que le va acercando cada vez más a su objetivo. De los secundarios tendría que destacar a varios, pero me quedo con Corey Stoll, que da vida a Peter Russo, el personaje más atormentado e infeliz que aparece en la serie.
Como yo estoy tan fascinada por la serie, enseguida busqué críticas sobre ella, para ver qué pensaban los demás. La mayoría de las críticas son buenas, pero hay quien dice que la serie es lenta o demasiado aburrida. Como todo, irá en gustos, pero no creo que sea ni lo uno ni lo otro, y para mí desde luego lo que no es jamás es aburrida. Es una serie en la que siempre pasa algo, y en la que no existen capítulos de relleno o de transición. Es obvio que la trama está centrada en la política, y si ver cómo se relacionan el mundo del poder internacional, el de la prensa, el de las grandes compañías y demás no te interesa, pues quizás no encuentres que la serie es para tanto. Ahora, yo nunca diría que un argumento así de interesante es aburrido. A mí, desde luego, me parece que nos lleva a plantearnos muchas preguntas sobre el mundo en el que vivimos.
Como ya os he dicho que estoy enganchada, me perdonaréis que no siga escribiendo y que me vaya corriendo a ver el 2x10. Sin spoilers, solo quiero terminar diciendo que hace ahora una semana estaba flipando con el 2x01, uno de los mejores capítulos de serie que he visto en mi vida, y el mejor golpe de efecto posible para House of Cards. Y el 2x09 que acabo de ver no está nada mal. Ahí lo dejo. Un saludo para todos, y ya sabéis, ¡nos leemos!
*Cartel: http://www.filmaffinity.com/.
lunes, 7 de julio de 2014
Her
Hola a todos. Hoy os voy a hablar de una de las películas que más me han gustado últimamente. Os estoy hablando de Her, una película que tenía pensado ir a ver en su día al cine porque me la habían recomendado, pero en esa época empezaba un par de proyectos y no tenía apenas tiempo libre. No es que ahora tenga mucho, ya que este verano estoy trabajando en dos cosas distintas que requieren mucho tiempo y atención, pero también es verdad que es verano y que si no lo aprovechamos no tendremos más hasta el año que viene.
Como en mi tierra no está haciendo precisamente un tiempo muy veraniego, estoy aprovechando el tiempo que me queda libre para ver algo de cine, leer y, en unos días, para empezar a ver alguna (o algunas) series. Como siempre, todas las recomendaciones serán bienvenidas, y para eso y para todo lo que queráis tenéis el apartado de comentarios debajo de estas líneas, y también el correo electrónico del blog, que podéis encontrar a la derecha. Del libro que estoy leyendo en estos momentos os hablaré más adelante, pero, como he dicho, hoy es momento de hablar de Her.
Her es una película estrenada hace unos meses, protagonizada por el genial Joaquin Phoenix (¿habrá alguien a quien no le guste este actor?) y por una Scarlett Johansson de la que esta vez solamente escuchamos su sexy y dulce voz. Por si esto fuera poco, los papeles secundarios los bordan nada menos que Amy Adams, Rooney Mara, Chris Pratt y Olivia Wilde, completando un reparto al que no se le puede exigir más de lo que aporta. Her está dirigida por Spike Jonze, un director de esos que te pueden gustar más o menos, pero que siempre aportan su sello personal a las películas que realizan, y fue la Cenicienta de la última gala de los Premios Oscar, ya que de sus cinco nominaciones solo llegaría a concretarse la de Mejor guion original. Después de ver esta película, me reafirmo en mi opinión de que los premios son eso, premios, y poco tienen que ver con la calidad de las películas. Si tengo que elegir entre Her o 12 años de esclavitud, tengo muy claro que me quedaría con la primera una y mil veces.
¿De qué va Her? Pues es una historia de amor, aunque nada convencional, ya que Theodore, un hombre todavía afligido por su reciente ruptura matrimonial, se enamora de la voz de su sistema operativo, Samantha, quien comienza a sentir más allá de lo que se supone podría hacerlo una máquina. Mientras tanto, su entorno reaccionará de distintas maneras a esta nueva etapa de su vida, y los posibles problemas que pueden darse en una relación amorosa de esta naturaleza van apareciendo gradualmente.
Antes de ver la película, sabía a grandes rasgos cuál era el argumento, aunque sin entrar apenas en detalles. Tanta recomendación me llamó la atención en su día, porque a mí en un principio no me parecía un tema tan innovador, y mi interés se fue acrecentando al oír que todo el mundo hablaba muy bien de Her. Así que hace hoy una semana, por la noche, me decidí a verla. Intento no ser pesada con este tema porque además respeto todas las opciones, pero he de decir que la vi en versión original, y que mientras la veía una buena amiga mía me recomendó también verla con las voces originales. Como os digo, solo es un dato, ya que entiendo que la V.O. o la V.O.S. es incómoda de seguir para muchos, y además hay un montón de gente en España viviendo del doblaje, habiendo muy buenos profesionales que, por cierto, no siempre tienen el reconocimiento que deberían.
Entrando ya en la temática de la película, he de reconocer que me pareció muy original, y que te hace pensar en el rumbo que estamos tomando. Como película en sí, me ha gustado muchísimo, porque todos sus elementos son buenos: la historia, los actores, la banda sonora, etc. Sin embargo, lo que más me ha gustado de todo es que mientras la ves y cuando terminas de hacerlo, Her consigue que te vayas preguntando cómo reaccionarías tú ante los hechos que acontecen en la película, y, sobre todo, te hace pensar en el camino que estamos llevando en esta época en la que la tecnología parece ser más importante que las personas.
¿Le hacemos más caso a los aparatos electrónicos que a las personas? Creo que no hay que ser radicales en este tema, pero es realmente triste ver cómo a veces se juntan cuatro amigos en una cafetería, se supone que para charlar y ponerse al día de sus cosas, y terminan cada uno con su móvil en la mano, no sé si hablando con otras personas, subiendo fotos a la red o, simplemente, evitando tener más contacto con quienes se supone que son sus amigos. Y es que ese es otro de los grandes problemas que tenemos: nos cuesta más hablar cara a cara con las personas que con un aparato de por medio. La gran pregunta es por qué, y lógicamente yo no tengo la respuesta, aunque supongo que no estar viendo a la persona con la que estamos hablando nos desinhibe, ya sea para bien o para mal.
Es cierto que Her está llevada a un extremo de esta realidad social que de momento no parece factible, aunque no es menos cierto que si a alguno le preguntas si prefiere perder a su pareja o a su móvil u ordenador te contestará que se queda con la primera opción. Pero la película tiene mucho de verdad, sobre todo en algunas escenas, como una en la que el protagonista se da cuenta de que todo el mundo va atendiendo a sus aparatos, y no a lo que hay a su alrededor. Esto es algo que vemos y hacemos todos los días, y no, no me excluyo porque yo también voy a veces más pendiente del móvil que del resto del mundo, pero sí es verdad que deberíamos reflexionar sobre en qué nos estamos convirtiendo.
Otra gran realidad que aparece muy bien plasmada en Her es la infinita soledad en la que nos vamos sumergiendo sin apenas darnos cuenta. El aislamiento en el que vive Theodore no es más que un reflejo de una existencia cada vez más solitaria a la que muchos parecemos abocados. Esta soledad es la que, en el fondo, le lleva a iniciar esa relación de complicidad y luego de amor con Samantha, algo que tampoco está demasiado lejos de otro tipo de relaciones que todos podemos establecer gracias a (o por culpa de, no lo tengo muy claro) las nuevas tecnologías. Lo que cuenta es que, tal y como le termina por suceder al protagonista, al final te sueles dar de bruces con la realidad.
En fin, como veis Her me ha hecho replantearme unas cuantas cosas. Como digo, es una grandísima película, entretenida y muy bien interpretada, aunque me quedo con el largo ejercicio de reflexión que la acompaña. Y cuando una película es buena y encima te hace pensar, no hay más que decir. Vedla y ya me contaréis. Un saludo para todos, ¡nos leemos!
*Cartel: http://www.filmaffinity.com/.
lunes, 23 de junio de 2014
Ilustres Ignorantes World Tour
Hola a todos. Como habéis visto, he vuelto a estar unos cuantos días sin pasarme por aquí. Lo cierto es que últimamente se me han juntado varios proyectos, y se me está complicando un poco el poder dedicarle tanto tiempo como antes a este blog que tantas alegrías me ha dado. Sin embargo, espero que poco a poco todo se vaya estabilizando y poder escribir más a menudo, porque este es uno de los proyectos que más me ha llenado desde que lo puse en marcha, hace ya algunos años. Os pido perdón y os doy las gracias, porque entrar aquí y ver que hasta he ganado seguidores a pesar de no poder actualizar tanto como antes ha sido una enorme satisfacción. Gracias, de verdad.
Además, quiero recordaros que otro de mis proyectos favoritos, el programa de radio Atlantis Stelae, sigue adelante, y me gustaría dejaros unos cuantos enlaces para que lo escuchéis si os apetece. Creo que es un programa entretenido y que realmente se puede aprender mucho escuchándolo, casi tanto como aprendemos nosotros haciéndolo; encima nos lo pasamos muy bien grabándolo y creo que eso influye mucho en el producto final. Bueno, no os vendo más la moto y os dejo los enlaces por si tenéis curiosidad y os gustan los temas que tratamos:
- Programa 1: Enfrentamiento espacial durante la Guerra Fría.
- Programa 2: Jesucristo.
- Programa 3: La muerte.
- Programa 4: Los Illuminati.
- Programa 5: Sectas.
- Programa 6: Películas malditas.
- Programa 7: Brujería.
Después de este momento de autopromoción, voy a pasar a hablar ya de algo que llevaba alrededor de dos meses esperando: la actuación de mis queridos Ilustres ignorantes en A Coruña el 31 de mayo. Quienes seguís habitualmente este blog sabéis que me encanta este programa desde que lo descubrí, y ya os comenté cuando me compré la entrada que estaba contando los días para ir a ver su espectáculo en directo, que nos da la oportunidad a los fans que no somos de Madrid de ver una versión (más larga y todavía más deslenguada, eso sí) de los programas que graban habitualmente en la sala Galileo Galilei.
Así que cuando llegó la tarde del sábado, me planté en el Teatro Colón dispuesta a reírme tanto como lo hago cada vez que emiten un nuevo programa. Como entré al teatro unos veinte minutos antes de la hora que aparecía fijada en la entrada, aproveché para echar un vistazo al público que iba entrando en el teatro, y cuál fue mi sorpresa al descubrir que era de lo más heterogéneo: gente de 20-35 años, algunos de ellos equipados con la camiseta del Deportivo de La Coruña, que ascendería media hora después a Primera División, y también bastantes matrimonios de más de 55 años, que no era a priori el perfil que yo pensaba que tendrían los espectadores del programa. Además, había alguna pandilla de chavales de quince o dieciséis años, aunque yo diría que la mayoría de la gente rondaba los treinta.
Y llegó por fin la hora de la verdad. Con un retraso de unos diez minutos, quizás relacionado, precisamente, con el fútbol, por fin los Ilustres salieron al escenario, acompañados por Julián López, ya que en su gira siempre cuentan con algún amigo que les acompaña a distintas ciudades; he de reconocer que aspiraba a que apareciera Quequé, pero después me reí muchísimo con Julián, que también me gusta mucho y que estuvo sembrado a lo largo de las dos horas que duró el espectáculo.
¿Qué pudimos ver en el teatro? Pues, como comentaba antes, una especie de Ilustres Ignorantes con una duración mayor (algo que, por cierto, se agradece, ya que el programa de televisión es cada vez más corto) y con menos pelos en la lengua. Y sí, era difícil que tuvieran menos pelos en la lengua que en televisión, ya que si algo caracteriza a este programa es que quienes participan en él no tienen ningún reparo en decir lo que sea, pero realmente en vivo son todavía más bestias. Más allá de eso, también me gustaría resaltar la inmensa capacidad de improvisación de Coronas, Cansado, Colubi y López, y me encantó ver cómo no podían dejar de alucinar y de reírse cuando uno de ellos iba diciendo la barbaridad más grande que se le iba ocurriendo. Me da la sensación de que el drama siempre está mucho mejor valorado que la comedia, pero es realmente meritorio lo que consiguen estos cuatro caballeros; de hecho, al salir del teatro eran muchos los que comentaban que les dolía la tripa de tanto reírse, y me incluyo en ese grupo de quejicas.
Lógicamente, no os voy a decir de qué hablaron en concreto, aunque ya sabéis cuáles son los ingredientes de este gran programa: toques de actualidad, dardos a políticos y a determinadas figuras de la sociedad española, comentarios de dos o más rombos y, sobre todo, mucho ingenio. Y eso es, precisamente, lo que le sobra a la Triple C y a Julián López, un dignísimo invitado, a la altura de los tres Ilustres habituales.

Pero no os vayáis, porque aún queda un detallito que quiero compartir con todos vosotros. Cuando salí del teatro, tuve que esperar un rato a que me vinieran a recoger, y lo hice en las inmediaciones del Teatro Colón, en donde, por cierto, me congelé a pesar de la buena temperatura que reinó durante toda la tarde. Sin embargo, tuve buena suerte y me fijé en que Pepe Colubi había salido por una puerta lateral, así que ni me lo pensé y me fui a por él, y aquí tenéis el resultado.
La verdad es que no pudo ser más majo, y hasta me regaló una púa grabada con su nombre y el de su nuevo libro, Chorromoco 91 (sí, chorromoco, y conociendo a Colubi no creo que este sea precisamente verdoso) , y una, como cosecha del 91 que es, promete desde ya leerlo en cuanto tenga oportunidad, al igual que California 83, que está ya en mi biblioteca.
Como veis, fue una tarde-noche (y un fin de semana en general, pero esa es ya otra historia) de lo más fructífera, en la que todos los que acudimos a ver a los chicos de Ilustres ignorantes hicimos una de las cosas más sanas y gratificantes que se pueden hacer en esta vida: reírnos a carcajadas y olvidarnos durante un buen rato de los problemas cotidianos. Así que ya sabéis: quienes no conocéis el programa, a verlo en Canal + (los tenéis gratis en su web, no hay excusa) o en Youtube, y quienes tengáis la oportunidad de verlos en vuestra ciudad o en donde os quede más a mano, no os lo perdáis porque el espectáculo es todavía mejor que el programa original. ¡Yo ya estoy esperando que vengan a Santiago! Un besito a todos y ya sabéis, nos leemos.
*Cartel de Ilustres Ignorantes: http://canalplus.es/ilustres-ignorantes/pases/.
domingo, 8 de junio de 2014
Lo que me queda por vivir
Hola a todos. Lo primero, muchísimas gracias por seguir ahí al pie del cañón, incluso cuando he tenido que estar ausente unos cuantos días, unos por obligación y otros porque necesitaba echar el freno, pensar y relajarme un poco, que falta me hace. He acabado una etapa y me enfrento a otra llena de proyectos, algunos todavía inciertos, que os iré contando poco a poco. Pero eso será en próximas entradas.
Esperaba poder escribir hoy otra entrada, la que os debo sobre Ilustres Ignorantes World Tour, pero lo cierto es que necesito un par de imágenes y hoy no las puedo conseguir. Ahora, ya os anuncio que valdrá la pena la espera, ¡qué gran noche la del 31 de mayo!
Pero como hoy quería dejar escrita una nueva entrada, sobre todo por todos aquellos que, como he dicho, seguís ahí incluso cuando veis que no doy señales de vida, os voy a hablar de un libro que me ha acompañado en estos días de trenes, de idas y venidas. Me refiero a Lo que me queda por vivir, de la escritora Elvira Lindo, libro que me habían recomendado hace ya tiempo y que tenía muchas ganas de leer.
Nunca había leído una novela de Elvira Lindo que no fuera infantil, ya que lo único que había leído de ella son las novelas de Manolito Gafotas, como muchísimos niños de mi generación, aunque en este caso a mí no me volvían loca (me gustaban más las aventuras de El pequeño Nicolás, las de Los Cinco y las de Guillermo Brown, por ejemplo). Lo más reciente que había leído de Elvira Lindo son sus artículos en El País, que aunque tampoco son mis favoritos es cierto que tiene algunos estupendos.
Sin embargo, Lo que me queda por vivir me había provocado mucha curiosidad, así que aprovechando los ratos muertos en el transporte público he ido leyendo esta singular e intimista historia sobre una madre y su hijo. Y es que ese es precisamente el mejor resumen que se le puede hacer a este libro: una madre, un hijo y el mundo que ambos han construido juntos. Claro que no estamos ante una madre perfecta, sino ante una madre que se ve desbordada por sus circunstancias personales, complejas en lo personal y algo menos en lo profesional, en una época que tampoco fue un cuento de hadas: la década de los ochenta.
Antes empleaba el adjetivo "intimista", y no es casual, ya que no estamos ante una gran historia, sino ante una historia normal, mundana, que cualquiera podría haber vivido en unos años convulsos y llenos de cambios. La madre, Antonia, se esfuerza en sacar adelante a su hijo de cuatro años, confuso ante la extraña relación de amor-odio de sus padres, mientras intenta evolucionar en todos los niveles. Pero esta evolución no será sencilla, puesto que ella vivirá momentos muy duros, en los que tendrá que tomar decisiones que cambiarán el destino de sus vidas para siempre. Y ahí reside el encanto de esta novela: en que todos sabemos lo que se siente cuando debes elegir entre dos opciones realmente trascendentales, circunstancia que nos lleva a sentirnos identificados con Antonia y su caos vital.
No es el mejor libro que he leído en mi vida, y espero que no sea tampoco el mejor libro que vaya a leer en este verano que se aproxima. No me he sentido enganchada a la historia en ningún momento, y no tenía esa urgencia que todos los lectores empedernidos sentimos cuando hemos encontrado un libro que nos roba todo nuestro tiempo libre, y a veces hasta el que no lo es. Sin embargo, es innegable que es un libro con alma, en el que cada problema duele y en el que los sentimientos te hacen pensar en lo duro que es a veces estar en el mundo, aunque sea de paso. Creo que si alguna vez os habéis sentido muy tristes sin tener muchas razones para ello, u os habéis sentido solos sin que tampoco esto tuviera demasiado sentido, os sentiréis identificados con una Antonia que es todo fuerza, aunque ella se vea frágil como un vaso de cristal.
Confieso que cuando acabé de leer Lo que me queda por vivir me quedé un poco decepcionada, ya que consideraba que el final debería haber sido algo menos anodino, hasta que me di cuenta de que quizás un final más impactante, como el que yo esperaba, podría no tener ningún sentido. Y es que, ¿cómo es el final de una vida normal, o, en este caso, de una etapa de esa vida? Pues, casi siempre, un punto y seguido o, como mucho, un punto y aparte y a iniciar un nuevo párrafo.
No es este un libro que recomiende a todo el mundo, porque como veis no me ha apasionado, pero sí creo que puede funcionarles a todas aquellas personas que disfruten con una historia personal, de andar por casa si me descuido, pero muy bien escrita, algo que siempre se agradece. Con sus virtudes y sus defectos, no me arrepiento de haberle dado una oportunidad a esta madre angustiada y desamparada casi a tiempo completo. Un saludo a todos, en unos días estaré aquí publicando ya la entrada que todos, yo incluida, estamos esperando. Nos leemos.
lunes, 26 de mayo de 2014
Agobio/Caso Abierto (Cold Case)
Hola a todos. Escribo hoy esta pequeña entrada para pediros perdón por estos días de ausencia. Lo siento muchísimo, de verdad, me duele no tener ni un minuto para entrar aquí y dejaros algún comentario, pero realmente estoy muy agobiada estos días. Como creo que ya os he dicho, estoy haciendo mi trabajo fin de posgrado, y aunque ya me va quedando menos todavía tengo que seguir con ello, aunque de esta semana no pasa. Lógicamente, no he tenido casi tiempo libre durante la semana que desde hoy ya queda atrás, y el que he tenido ya sabéis a qué lo he dedicado ( los que me seguís en Twitter ya conocéis mi parte forofa del Real Madrid, y desde ayer alguna historia emotiva al respecto). Además, he tenido algún compromiso familiar y bueno, no os pongo más excusas: no he podido hacer nada que pueda ser de interés para este blog.
Como quería explicar estas circunstancias, he pensado en hablar sobre algo que conozca bien y que no haya tenido que repasar en los últimos tiempos. Sin embargo, ayer por la mañana se me encendió la bombilla y lo vi claro: voy a hablar un poquito sobre Caso Abierto (Cold Case en la versión original).
Y es que por las mañanas, o al menos en las mañanas de los fines de semana, en FDF podéis disfrutar de esta magnífica serie. Seguro que muchos os acordáis de ella, porque hace ya unos cuantos años la echaban en La 2, y esa fue la etapa en la que mi madre y yo empezamos a verla. La serie trata sobre asesinatos del pasado que quedaron sin resolver, y que vuelven a ser investigados por la joven y carismática Lilly Rush, interpretada por Kathryn Morris, y su singular equipo. Esta serie es una alternativa para aquellos que disfrutéis con las series sobre homicidios, ya que no es tan típica como CSI u otras que se os puedan venir a la cabeza en este momento.
Caso Abierto tiene además varios ingredientes que le añaden todavía más valor. Además del nivel actoral, que para mi gusto es excelente, creo que muestra muy bien una parte de la Historia, especialmente, de la Historia de Estados Unidos. Hay muchos crímenes raciales, y por ejemplo ayer pude ver un capítulo que trataba el asesinato de un hombre joven que, finalmente, resultaba ser homosexual y amante de un compañero de trabajo. También hay crímenes relacionados con la diferencia de clase social entre parejas, diferencia que motivaba un cruel desenlace para uno de sus miembros. Para mí, esta serie es un buen espejo en el que mirarse para no caer jamás en los errores del pasado, esos que nunca debemos repetir.
Por supuesto, lo más importante de todo es su valor como serie, y lo que os puedo decir es que Caso Abierto es una serie muy entretenida, de esas que ves dos minutos de un capítulo y te dejan enganchado hasta que finaliza y descubres quién es el asesino. Lógicamente, a aquellos que no disfruten con este tipo de series no les gustará, pero creo que es una serie que gusta por su calidad y por la elegancia que desprende. Además, y aunque pueda resultar un poco repetitiva, porque al final siempre estamos ante crímenes sin resolver, creo que las historias están muy bien pensadas, y los desenlaces siempre terminan sorprendiendo.
No obstante, si hay un elemento que destaca en esta serie es la música, ya que en todos los capítulos aparecen varias canciones relacionadas con el momento en el que se cometió el asesinato. Gracias a Caso Abierto, he podido localizar canciones que por edad o por descuido había olvidado, o que recordaba y sabía tararear pero me era imposible encontrarlas al no saber el título o al no acordarme de la letra. Ahora mismo estoy recordando un capítulo que terminaba con Fix you, de Coldplay, lo vi por primera vez en La 2 y ese final me puso los pelos de punta. Sabéis que Coldplay es uno de mis grupos favoritos, y Fix you es una de las canciones que más me emocionan desde hace muchos años. Para que veáis que no os estoy diciendo ninguna tontería, os dejo un par de enlaces (este y este otro, para quienes uséis Spotify), para que podáis darle una escucha y decidir vosotros mismos. Además, aunque la serie no os atraiga la música es estupenda, con mucha variedad tanto de épocas como de estilos, y siempre os puede servir para trabajar, estudiar, relajaros o simplemente escuchar algo de música mientras estáis usando el ordenador.
Ya os he dicho que la entrada iba a ser breve, así que por hoy tengo que dejarlo aquí. Gracias por estar siempre ahí, por vuestra infinita paciencia y por vuestra comprensión. En nada acabaré el curso y podré compartir con vosotros muchísimas entradas, y más variadas que hasta ahora, ya que tendré por fin tiempo para leer y que el nombre de este blog vuelva a tener sentido. Un besito enorme para todos, nos leemos.
*Cartel: http://www.filmaffinity.com/.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







