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jueves, 11 de octubre de 2012

Cosmópolis: trailer de la película

Hola a todos. Como veis, no me he olvidado de vosotros, aunque sé que he pasado algún tiempo sin escribir. Lamentablemente, no tengo apenas tiempo libre, y el que tengo, aunque está mal que lo diga, lo suelo emplear durmiendo o relajándome. Y aunque dentro de mi relajación podría entrar alguna película, la verdad  es que de momento no he visto ninguna lo suficientemente interesante como para comentarla aquí. Como siempre os digo, procuraré seguir actualizando esto, ya que sigo sintiendo la misma pasión que siempre por este proyecto, y sé que me seguís leyendo. Gracias por seguir visitándome con la esperanza de encontrar algo nuevo, y siento de verdad no poder estar aquí todos los días haciéndoos nuevas sugerencias.

De todos modos, hoy sí tengo algo de lo que hablaros. Y es que justo acabo de ver el trailer de la película de Cosmópolis, uno de los libros que leí este verano y que os comenté (y sí, es aquel libro que a punto estuve de abanadonar a las veinte páginas de haberlo comenzado). Y la verdad, creo le voy a dar una oportunidad a la película.

Supongo que en un principio cuando leí que se estaba haciendo la película me cerré un poco en banda a verla, porque sé que va a tener escenas desagradables y porque además Robert Pattinson no es santo de mi devoción. Pero sí algo muestra la película es que la adapatación de la historia de Don DeLillo al cine es bastante fiel, o al menos eso deja entrever el trailer. Y eso es lo que me gusta precisamente de una película que está basada en un libro: que la vayas a ver y pienses "ah, sí, esa escena es tal cual aparecía en el libro". De momento ya lo he vivido en varias escenas que he visto: en la de las ratas, que creo que la comenté en su día; en la de la manifestación, que me llamó muchísimo la atención porque fue lo que más me gustó del libro y en la que el protagonista es disparado con una pistola especial, que creo recordar que daba una especie de descarga eléctrica, por una policía. También reconozco la frase que la esposa del protagonista le dice cuando acaba de engañarla con otra mujer, un reproche en el que le dice que todo su cuerpo huele a sexo.

Además, la película tiene efectos de imagen muy acordes a lo que cabría esperar leyendo el libro, algo que sin duda le da un enorme atractivo. Hasta Pattinson parece librarse de su vitola de vampiro adolescente para ofrecer el aspecto sexy y salvaje que tiene que tener el protagonista de la cinta, al igual que lo tiene el del libro, que es magnético y sexual a más no poder.

En fin, os dejo aquí la página de la película, con toda la información acerca de ella y con su trailer, para que podáis echarle un ojo si queréis: http://www.cosmopolis-lapelicula.es/.

Espero poder traeros algo más en los próximos días. Hasta entonces, sed felices. Nos leemos.

viernes, 24 de agosto de 2012

Cosmópolis

No os imagináis la pereza que me da hacer este post. Supongo que cuando escribes sobre algo que te ha entusiasmado todo es mucho más fluido, porque tienes ganas de compartir la experiencia con alguien a quien le pueda interesar, y que cuando te toca escribir sobre algo que no te ha gustado tanto la cosa se vuelve algo más complicada.

Tengo que reconocer que Cosmópolis no es para nada un mal libro. Es una buena historia, la estructura del libro es muy original y al final sí llega a obtener un buen ritmo que logra enganchar, pero quizá ya sea demasiado tarde si no se tiene algo de paciencia al principio de la lectura. Como os dije, las primeras veinticinco páginas son muy densas, y se necesitan los cinco sentidos para intentar comprender qué pasa y ubicar a los personajes. Eso en parte es porque no sabemos que pasarán muchísimos más personajes por el resto del libro, así que os recomiendo que no os agobiéis, porque no es necesario para acabar comprendiendo la lectura.

El protagonista es, digámoslo así, especial. Sus actos parecen totalmente impulsivos e incomprensibles, aunque la verdad es que es la tónica general del libro. Para mí, es una representación de una parte de la sociedad de finales del siglo XX y comienzos del XXI, perdida en la tecnología, el dinero y la ambición desmedida. Además, el protagonista es un obseso de la salud y no para de comprobar su estado médico, algo que también lo acerca a tal sociedad. El lector sentirá un cierto rechazo hacia él por su carácter caprichoso, tosco y obsesivo, que va creciendo conforme avanza el relato. De todos modos, no le llegamos a conocer profundamente, porque apenas sabemos nada de su vida, más allá de que posee una inmensa fortuna, de que tiene un matrimonio fraguado más por compromiso y conveniencia que por cualquier otra cosa y de su intenso apetito sexual; también es cierto que aparece algún dato de su infancia al final, pero muy concreto. Quizás sea esto lo que permite que la historia funcione tan bien como retrato social, porque el individuo no se presenta con todos sus rasgos y características, sino más bien desdibujado y lleno de generalidades.

Me gusta especialmente cuando surge la escena de la revolución en las calles, con la rata gigante (sí, rata gigante) y el relato se llena de confusión, porque es el momento más entretenido del libro y el que levanta más enigmas, aunque muchos no se llegan a resolver completamente. También el final destaca sobre el resto del libro, aportando toda la intriga que el resto no posee. Como siempre, me ahorro los detalles para que no perdáis las ganas de leer Cosmópolis si os apetece, o de ver la película, que como ya os dije se estrenará en nada.

La obra tiene una estructura dual, ya que vemos cómo transcurre ese día en la vida del protagonista, y a la vez leemos un relato en primera persona que, en un principio, no sabemos a quién pertenece. Esto aumenta la expectación del lector, por imaginar quién puede ser el que cuenta esto, y ya hacia la mitad y, sobre todo, al final del libro, sabrá quién es.

Como veis, Cosmópolis no me ha disgustado tanto como pensaba. La primera parte se me hizo muy cuesta arriba, pero se trata de una obra que va in crescendo. No es el tipo de libro que a mí más me puede gustar, desde luego, pero sí reconozco que está muy bien y que es interesante si lo vemos como una muestra de la sociedad financiera neoyorquina, y en general de una sociedad que pone por delante el valor del dinero, la especulación  y el egocentrismo puro y duro a cualquier valor admirable. Leerlo en plena crisis conlleva una reflexión adicional posterior a la lectura, viendo el comportamiento de estas personas. Así que os gustan este tipo de historias estoy convencida de que os gustará mucho más que a mí, y si no quizá también le acabéis cogiendo el punto como yo lo hice. También debo decir que últimamente todo lo que he leído me ha gustado mucho, y cuando te encuentras con algo que ya no te gusta tantísimo se nota, y quizá por eso me he quedado más fría con esta última lectura.

Hoy ya me pondré a leer alguna otra cosa, a ver si un poco más amena y fácil. Mañana os informaré. Nos leemos.

jueves, 23 de agosto de 2012

Terminando Cosmópolis

Pues sí, al final voy a ganarle la batalla a Cosmópolis, ya que me quedan unas páginas para terminarla. Más o menos calculo que me quedarán unas cincuenta, y ya que he llegado hasta aquí ahora no voy a abandonar el libro, aunque para ser sincera no me está encantando.

De todos modos, Cosmópolis ya no me parece tan mala como al principio. Vale, no es una lectura amena, ni que enganche; pero sí tiene momentos muy buenos y un argumento que al final consigue intrigar al lector. Es una mezcla de paranoia, riqueza, poder, confusión y un buen retrato de a qué puede llegar una persona inmensamente rica y trastornada. Y a todo esto se le suman altas dosis de sexo y mentiras, por si lo anterior no era suficiente.

De todos modos, cuando acabe de leerlo haré un nuevo post, comentando ciertos aspectos del libro que me parecen muy destacables, a pesar de que, como os digo, no es el tipo de libro que más me gusta. Quizá mañana ya haya acabado Cosmópolis y os pueda comentar qué me ha parecido y si ha valido la pena superar las primeras y soporíferas páginas o no. Por cierto, que todavía no lo he mencionado, el autor de Cosmópolis es Don DeLillo, por si alguien tiene curiosidad y quiere leerlo.

Después de acabar con esta novela espero encontrarme algo más ligerito que me sirva de transición entre el libro que estoy leyendo ahora y La voz dormida, la cual iba a leer tras Los girasoles ciegos, pero como ambas están ambientadas en la Guerra Civil española y su posguerra finalmente decidí dejarla para más adelante, para no saturarme con el mismo tema.

Bueno, poquito más por el momento. Nos leemos.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Cosmópolis me da sueño... y la película sobre Pollock me lo quita

No os podéis ni imaginar lo que me está costando leer Cosmópolis. Pasar de las primeras veinticinco páginas ha sido una odisea, y la tentación de dejar el libro sin leer ha sido grande. Empecé ayer por la tarde y enseguida me quedé dormida, no porque tuviera sueño, sino por lo aburrida que me parecía la novela. Y por la noche lo volví a intentar, pero igualmente me costó concentrarme en la lectura. Está claro que no es una obra amena, y tienes que estar muy atento para enterarte de todo, y aun así hay cosas que no terminas de comprender.

Al final leí hasta la página 81, donde empieza el segundo capítulo, y espero retomarlo esta noche, pero no sé si seré capaz de terminar el libro. Es cierto que a medida que fui avanzando en la lectura me fui enganchando algo a la historia, pero no me termina de convencer.

Busqué información en Internet sobre la novela y las opiniones son muy dispares, hay a quien le gusta pero también hay bastante gente que la califica de soporífera, y yo de momento estoy de acuerdo. También he visto que se ha hecho una película, que creo que todavía no se ha estrenado en España, y en ella participa Robert Pattinson, algo que aumenta aún más mi desgana de acercarme a esta obra.

Mañana os diré qué tal me ha ido y si he leído algo más. A ver si no la abandono y os puedo decir que, al menos, no me ha disgustado el libro ni me ha aburrido demasiado.

Por otra parte, hoy he visto de casualidad en La Sexta 3 una película sobre la vida del pintor Jackson Pollock, titulada Pollock: La vida de un creador. La verdad es que me paré a verla porque me pareció muy buena y porque como tuve que estudiar a este pintor en su día tenía una cierta curiosidad sobre su figura. No la vi desde el principio, aunque calculo que me debí de perder unos quince minutos como mucho, y tengo que decir que me gustó muchísimo. Aunque conozco su obra bastante bien al haber tenido que estudiarla, no sabía absolutamente nada de su vida, más allá de que era estadounidense, es uno de los principales exponentes del expresionismo abstracto y su técnica de action painting, forma de pintar que se plasma tal cual me la explicaron en la película (el lienzo, de grandes dimensiones, colocado sobre el suelo y movimientos rápidos).




Y la verdad es que tuvo una vida muy intensa y complicada, con una adicción al alcohol que la película muestra en toda su crudeza; una historia de amor preciosa y larga, aunque con infidelidades de por medio, y etapas de ascenso y decadencia de su fama como pintor que nos enseñan la dureza del mundo artístico. Además, la recreación del ambiente del artista es muy buena, contando con escenas fantásticas de su modo de pintar,  las presentaciones en los museos de su obra y las fiestas a las que tenía que acudir, con las peculiaridades que tenían sus amigos y compañeros.  Cabe destacar que Pollock vivió pocos años, y murió de forma trágica (no digo cómo para no desvelar el final de la película), pero lo hizo de una manera intensa que está muy bien ilustrada en la película.

Los actores son fantásticos, y tengo que destacar a Ed Harris, que no solo hace de Pollock magníficamente, sino que es el director de la cinta. No puedo negar que es un actor y un hombre que me encanta, me parece que hace siempre unos trabajos impresionantes, sobre todo en otra de mis películas favoritas, Quédate a mi lado, de la que algún día haré un post como está mandado porque me sigue poniendo los pelos de punta tras haberla visto mil veces. El reparto es maravilloso, y para mí esto sobresale de manera increíble en la pareja Pollock- Lee Kresner (esta última interpretada por Marcia Gay Harden), ya que realmente nos creemos esa historia de amor desgarrado e incondicional, trágico pero inevitable; sus momentos de pelea y sus escenas de amor son apasionantes. Pero, como digo, es el conjunto del reparto y su calidad lo que llama la atención de la película, ya que no hay un solo actor que parezca fuera de lugar en su interpretación.



No os cuento nada más, para que no se os quiten las ganas de ver la película, que es muy entretenida y merece mucho la pena. Así que si podéis verla, os la recomiendo, seguro que os gustará.