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lunes, 23 de junio de 2014

Ilustres Ignorantes World Tour

Hola a todos. Como habéis visto, he vuelto a estar unos cuantos días sin pasarme por aquí. Lo cierto es que últimamente se me han juntado varios proyectos, y se me está complicando un poco el poder dedicarle tanto tiempo como antes a este blog que tantas alegrías me ha dado. Sin embargo, espero que poco a poco todo se vaya estabilizando y poder escribir más a menudo, porque este es uno de los proyectos que más me ha llenado desde que lo puse en marcha, hace ya algunos años. Os pido perdón y os doy las gracias, porque entrar aquí y ver que hasta he ganado seguidores a pesar de no poder actualizar tanto como antes ha sido una enorme satisfacción. Gracias, de verdad.

Además, quiero recordaros que otro de mis proyectos favoritos, el programa de radio Atlantis Stelae, sigue adelante, y me gustaría dejaros unos cuantos enlaces para que lo escuchéis si os apetece. Creo que es un programa entretenido y que realmente se puede aprender mucho escuchándolo, casi tanto como aprendemos nosotros haciéndolo; encima nos lo pasamos muy bien grabándolo y creo que eso influye mucho en el producto final. Bueno, no os vendo más la moto y os dejo los enlaces por si tenéis curiosidad y os gustan los temas que tratamos:


Después de este momento de autopromoción, voy a pasar a hablar ya de algo que llevaba alrededor de dos meses esperando: la actuación de mis queridos Ilustres ignorantes en A Coruña el 31 de mayo. Quienes seguís habitualmente este blog sabéis que me encanta este programa desde que lo descubrí, y ya os comenté cuando me compré la entrada que estaba contando los días para ir a ver su espectáculo en directo, que nos da la oportunidad a los fans que no somos de Madrid de ver una versión (más larga y todavía más deslenguada, eso sí) de los programas que graban habitualmente en la sala Galileo Galilei. 

Así que cuando llegó la tarde del sábado, me planté en el Teatro Colón dispuesta a reírme tanto como lo hago cada vez que emiten un nuevo programa. Como entré al teatro unos veinte minutos antes de la hora que aparecía fijada en la entrada, aproveché para echar un vistazo al público que iba entrando en el teatro, y cuál fue mi sorpresa al descubrir que era de lo más heterogéneo: gente de 20-35 años, algunos de ellos equipados con la camiseta del Deportivo de La Coruña, que ascendería media hora después a Primera División, y también bastantes matrimonios de más de 55 años, que no era a priori el perfil que yo pensaba que tendrían los espectadores del programa. Además, había alguna pandilla de chavales de quince o dieciséis años, aunque yo diría que la mayoría de la gente rondaba los treinta.

Y llegó por fin la hora de la verdad. Con un retraso de unos diez minutos, quizás relacionado, precisamente, con el fútbol, por fin los Ilustres salieron al escenario, acompañados por Julián López, ya que en su gira siempre cuentan con algún amigo que les acompaña a distintas ciudades; he de reconocer que aspiraba a que apareciera Quequé, pero después me reí muchísimo con Julián, que también me gusta mucho y que estuvo sembrado a lo largo de las dos horas que duró el espectáculo. 

¿Qué pudimos ver en el teatro? Pues, como comentaba antes, una especie de Ilustres Ignorantes con una duración mayor (algo que, por cierto, se agradece, ya que el programa de televisión es cada vez más corto) y con menos pelos en la lengua. Y sí, era difícil que tuvieran menos pelos en la lengua que en televisión, ya que si algo caracteriza a este programa es que quienes participan en él no tienen ningún reparo en decir lo que sea, pero realmente en vivo son todavía más bestias. Más allá de eso, también me gustaría resaltar la inmensa capacidad de improvisación de Coronas, Cansado, Colubi y López, y me encantó ver cómo no podían dejar de alucinar y de reírse cuando uno de ellos iba diciendo la barbaridad más grande que se le iba ocurriendo. Me da la sensación de que el drama siempre está mucho mejor valorado que la comedia, pero es realmente meritorio lo que consiguen estos cuatro caballeros; de hecho, al salir del teatro eran muchos los que comentaban que les dolía la tripa de tanto reírse, y me incluyo en ese grupo de quejicas. 

Lógicamente, no os voy a decir de qué hablaron en concreto, aunque ya sabéis cuáles son los ingredientes de este gran programa: toques de actualidad, dardos a políticos y a determinadas figuras de la sociedad española, comentarios de dos o más rombos y, sobre todo, mucho ingenio. Y eso es, precisamente, lo que le sobra a la Triple C y a Julián López, un dignísimo invitado, a la altura de los tres Ilustres habituales. 


Pero no os vayáis, porque aún queda un detallito que quiero compartir con todos vosotros. Cuando salí del teatro, tuve que esperar un rato a que me vinieran a recoger, y lo hice en las inmediaciones del Teatro Colón, en donde, por cierto, me congelé a pesar de la buena temperatura que reinó durante toda la tarde. Sin embargo, tuve buena suerte y me fijé en que Pepe Colubi había salido por una puerta lateral, así que ni me lo pensé y me fui a por él, y aquí tenéis el resultado. 




La verdad es que no pudo ser más majo, y hasta me regaló una púa grabada con su nombre y el de su nuevo libro, Chorromoco 91 (sí, chorromoco, y conociendo a Colubi no creo que este sea precisamente verdoso) , y una, como cosecha del 91 que es, promete desde ya leerlo en cuanto tenga oportunidad, al igual que California 83, que está ya en mi biblioteca. 




Como veis, fue una tarde-noche (y un fin de semana en general, pero esa es ya otra historia) de lo más fructífera, en la que todos los que acudimos a ver a los chicos de Ilustres ignorantes hicimos una de las cosas más sanas y gratificantes que se pueden hacer en esta vida: reírnos a carcajadas y olvidarnos durante un buen rato de los problemas cotidianos. Así que ya sabéis: quienes no conocéis el programa, a verlo en Canal + (los tenéis gratis en su web, no hay excusa) o en Youtube, y quienes tengáis la oportunidad de verlos en vuestra ciudad o en donde os quede más a mano, no os lo perdáis porque el espectáculo es todavía mejor que el programa original. ¡Yo ya estoy esperando que vengan a Santiago! Un besito a todos y ya sabéis, nos leemos. 




*Cartel de Ilustres Ignorantes: http://canalplus.es/ilustres-ignorantes/pases/.

viernes, 25 de abril de 2014

Domingo Monty Python: La vida de Brian y Los caballeros de la mesa cuadrada

Hola a todos, ¿cómo estáis? Yo, como, veis, un poco tardona publicando, pero ya os he dicho que mi alergia y yo nos peleamos todas las primaveras, y parece que este año la partida la va ganando la alergia por goleada. Si a esto le sumamos que he estado preparando y grabando el tercer programa de Atlantis Stelae (cuyo segundo programa podéis escuchar ya aquí) y poniendo los cimientos al trabajo de fin de posgrado, ya os podréis imaginar que lo de no actualizar el miércoles, como tenía previsto, no ha sido precisamente por gusto. Pero bueno, no me quejo: me gusta lo que hago, lo que sin duda me hace afortunada, y también saco tiempo de debajo de las piedras para tener un ratito libre para tomar un poco de aire, que es algo que tampoco se debe descuidar. 

Eso sí, los que me sigáis en Twitter sabréis que he estado de mal humor un par de días, y de aquí surge precisamente el motivo de esta entrada. Antes, cuando estaba mal me dedicaba a recrearme en ese estado de enfado y decepción, escuchando las típicas canciones "cortavenas" (hace mucho que no hago una playlist y esta sería una gran opción), pero ahora intento buscar algo que me distraiga, así que pensé que nada mejor que ver una comedia para reírme y relajarme. Llevo una temporada buscando una serie de comedia cortita, que pueda ver en poco tiempo, pero solo encuentro las clásicas series que todos conocéis, y yo busco algo cerrado, sin tener que esperar nueve temporadas para saber quién es la madre y llevarte de paso un buen chasco (ahí, que se note el resentimiento). Todo esto os lo comento para que, si alguno de vosotros conoce una serie con estas características, me deje un comentario en esta misma entrada, se lo agradeceré mucho y prometo hacer una entrada sobre esa serie si me gusta, que seguro que sí. 

Al ser esa una búsqueda infructuosa, tuve que pensar en otro entretenimiento con el que me pudiera reír. No sé qué clase de cable en mal estado de mi cerebro conectó la Semana Santa con La vida de Brian, pero pasó, y qué bien me vino: se me fue todo el mal humor. Encima, me quedé con ganas de más y después de cenar decidí ver también Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores. Como veis, he decidido hacer una entrada para ambas películas, porque tienen muchas cosas en común y me parece un poco tonto hacer un post para cada una.

Pero antes de hablar de lo que tienen en común ambas películas, me gustaría dejar clara una cosa. Soy consciente de que estas películas son lo suficientemente conocidas por muchos como para que yo haga una entrada, pero también es verdad que hay gente que por edad o por lo que sea puede no conocer estas obras, así que también me parece que esta es una buena razón para escribir sobre ellas. No lo hago con otras películas que me encantan, como Pulp Fiction, porque considero que aunque esta es una película que ya tiene unos cuantos años, la echan constantemente en televisión, con lo cual todo el mundo que ha querido verla la ha visto, algo que no ocurre con las dos películas de las que, ahora sí, os voy a hablar.

Como deja entrever el título, ambas son películas de los Monty Python, un grupo de cómicos ingleses dedicados al humor más absurdo y delirante formado por John Cleese, Graham Chapman, Terry Gilliam, Terry Jones, Michael Palin y Eric Idle. Da la casualidad de que las dos películas de las que hoy os voy a hablar son las más exitosas del grupo, y, si nunca las habéis visto y tenéis curiosidad podréis encontrar ambas con un solo clic en Youtube. Yo no enlazo vídeos porque ya os comenté una vez que hay gente que no se lo toma precisamente bien, pero si tenéis interés ya os digo que os salen a la primera, tanto en versión original como doblada al castellano.

¿De qué van estas dos películas? En primer lugar, La vida de Brian trata sobre un hombre que nace el mismo día que Jesucristo y que terminará llevando una vida casi paralela a la suya, aunque en contra de su voluntad. Los equívocos que surgen entre uno y otro y el juego que se hace con esos paralelismos de los que hablo son la base de esta historia llena de humor negro y, como dije antes, absurdo. En la misma línea se sitúa Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores, que no es otra cosa que una parodia del mito del rey Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda.

Veis que insisto mucho en hablar del humor absurdo de ambas comedias. Esto tiene una explicación, y es
Sin duda, uno de los carteles más icónicos del cine,
especialmente gracias a sus letras de piedra.
 
que creo que el humor absurdo es algo que o te gusta mucho o te causa un enorme rechazo; si eres de los últimos, desiste de ver cualquiera de las dos películas, porque lo más probable es que no te hagan ni pizca de gracia. 

Pero, sin duda, para los que disfrutamos con este tipo de humor son dos grandes joyas del cine. Entiendo en parte a aquellos que dicen que estas son películas de gags, pero no a quienes afirman por ello que no tienen guion. Precisamente lo complicado en una comedia como esta es que los gags estén continuamente a la altura y que vayan fluyendo uno detrás de otro, sin darle tiempo al espectador a que recupere la seriedad. ¿Que no son películas al uso, con un guion típico? Pues no, no lo son, pero tampoco lo necesitan.

Para mi gusto, es mejor La vida de Brian que Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores, quizás también porque la primera, estrenada en 1979, es posterior a la segunda, que vio la luz en 1974, y desde luego, aunque siguen un mismo formato, La vida de Brian está mejor hilada y es más brillante en general.

Pero ambas historias tienen momentos memorables, de los que como siempre no os voy a hablar para no fastidiaros la oportunidad de disfrutarlos en primera persona. Yo había visto ya La vida de Brian hace unos cuantos años, pero la recordaba más por ver algunos fragmentos al comienzo de varios programas de Ilustres Ignorantes; mirad si la usarán habitualmente para realizar los vídeos que introducen al tema de debate que en un programa alguno de los Ilustres (no recuerdo ahora si fue Javier Coronas o Pepe Colubi) llega a decir que quien se ha visto todos los programas se ha visto entera esta película, sumando todos los fragmentos que han utilizado, y aunque obviamente es una exageración, no está tan disparatadamente lejos de la realidad.

Así que ya sabéis: quienes seáis aficionados a este tipo de humor y no hayáis visto todavía estas cintas, podéis verlas y seguro que pasaréis un rato agradable, y a quienes ya las hayáis visto hace un tiempo deciros que podéis probar a volver a verlas, especialmente La vida de Brian, que es fantástica. A quienes no os vaya este tipo de humor, espero que la próxima recomendación se ajuste más a vuestros gustos. Un besito para todos y, como siempre, nos leemos.


*Carteles: http://www.filmaffinity.com/.


sábado, 20 de julio de 2013

Ilustres Ignorantes

Hola a todos. Vuelvo a escribir después de haber terminado casi todo el curso y tras estar unos días aprovechando el sol y el calor que hasta hoy tuvimos en Galicia. A partir de ahora supongo que tendré más tiempo libre para escribir, sobre todo a partir de la semana que viene, así que intentaré actualizar más a menudo.

Ya os he contado en otras entradas que soy bastante obsesiva en cuanto a gustos se refiere, y que cuando descubro algo que me gusta no paro. Y en estas estoy estos días, ya que durante esta última semana me he aficionado a un programa de televisión que lleva unos cuantos años en antena pero por el que yo nunca había sentido mucha curiosidad. De hecho, decidí ver uno de los programas gracias a una recomendación de Youtube y a mi tendencia natural al aburrimiento durante la noche. Y a partir de ese momento, y a pesar de que todavía estaba ocupada con temas de estudio, me he visto unos cuantos programas, unos detrás de otros.

El programa del que os estoy  hablando es Ilustres Ignorantes, de Canal +. Es un programa de humor con una estructura fija: dentro de una duración media de 23 minutos aproximadamente, se plantea un tema sobre el que se hacen una especie de debate y varias preguntas relacionadas con el tema. Los participantes fijos del programa son Pepe Colubi y Javier Cansado, y el presentador es Javier Coronas. A ellos se les suman en cada nueva edición dos invitados del mundo de la cultura, la música, el cine, el humor, etc.

De momento creo que solo he visto programas de la quinta temporada, pero como en un principio los veía en Youtube no estoy del todo segura. Ahora los veo a través de la página oficial del programa, en donde podéis encontrar los programas por orden. Como os he dicho, yo he empezado por el final, así que no puedo deciros si hay temporadas mejores que otras. Lo que sí os puedo decir es que, lógicamente, hay programas mejores que otros, porque dependiendo de los invitados el resultado puede ser más o menos hilarante. Tampoco voy a opinar sobre esto porque cada persona tiene un gusto distinto, aunque para mí los mejores invitados que he visto hasta el momento han sido Llum Barrera, Miguel Ríos y el cómico J.J. Vaquero, excluyendo por supuesto a los del programa especial celebrado por el quinto aniversario, en el que participaron los humoristas David Fernández, Berto Romero, Ángel Martín o mi adorado Quequé, que sin duda lograron un programa espectacular.

¿Por qué me gusta tanto este programa? En primer lugar, porque me hace reír, y creo que en estos momentos todo lo que nos haga reír tiene que ser bienvenido. Me gusta también el ritmo del programa, muy rápido gracias a Coronas; su corta duración, que lo hace ideal para ver en cualquier pausa que tengamos a lo largo del día; las ingeniosas respuestas de Cansado y la rapidez de Colubi; los apuros que pasan los invitados menos hábiles a la hora de enfrentarse al tema en cuestión y el poder acceder al lado más informal de otros invitados, algunos de los cuales a priori podrían parecer demasiado sosos para un programa de estas características y que sin embargo superan la prueba con creces. Además, hay dos momentazos fijos en cada programa: el vídeo inicial que presenta el tema, que se extrae de alguna película (La vida de Brian destaca entre estas películas) y el momento que cierra el programa: la entrega de regalos a los invitados, una desternillante sección en la que Coronas hace los regalos más surrealistas que se puedan encontrar en un chino.

Así que en esta entrada os ofrezco una alternativa para esos ratillos muertos que todos tenemos en verano, y que a veces nos llevan al aburrimiento total (seamos sinceros, ¿quién no se aburre en algún momento del verano?). Espero que os sirva de entretenimiento tanto como a mí. De momento todavía tengo unas cuantas temporadas del programa por ver, para disfrutarlas en lo que queda de verano. Con esto, algunos libros que tengo pendientes y unas cuantas películas estoy segura de que tendré un verano más que entretenido, y espero que esto se vea reflejado en el blog en las próximas semanas. Besitos para todos y ya sabéis, nos leemos.

*ACTUALIZACIÓN: No os podéis perder el programa en el que participaron Jorge Garbajosa y Quequé, que trata sobre la moda. ¡Programón!

**ACTUALIZACIÓN: Os dejo un enlace en el que podéis ver una entrevista a la triple C y un making of con motivo del programa 100, para saber más sobre cómo se rueda este desternillante programa.

***ACTUALIZACIÓN: ¿Sabíais que en un inicio se probaron tres presentadores para Ilustres Ignorantes? Si queréis saber más, aquí os dejo el programa 100, en donde se destripan anécdotas tan interesantes para los fans del programa como esta.


*Imagen: http://canalplus.es/ilustres-ignorantes/pases/


jueves, 7 de marzo de 2013

Recuperar el buen humor

Hola a todos. Hoy os traigo un post breve, pero bastante distinto a los que suelo hacer. Al final de esta entrada descubriréis los motivos por los que la he hecho, ya que aunque la idea venía de antes ha pasado algo que ha provocado que esté escribiendo estas líneas. Pero vayamos por partes.

Como sabréis, por lo que os he comentado aquí en algunas entradas, como la que hice sobre Sesión Golfa, de Quequé, me encanta el humor, y creo que es indispensable para tener una vida sana y feliz. Me apasionan los programas de humor, y guardo recuerdos especialmente buenos de tres: Splunge, Estas no son las noticias  y El informal; las series con toques humorísticos, sobre todo mi adorada Siete vidas, a la que siempre consideraré la mejor serie española de la Historia, porque era brillante (las tres primeras temporadas eran un monumento a la carcajada), la empecé a ver siendo muy niña (tanto que la grababa en vídeo porque no me dejaban quedarme hasta tan tarde) y porque siempre tuvo la capacidad de sacarme una sonrisa, incluso en mi año más triste. No me quiero olvidar de mis cómics de Mortadelo y Filemón, 13, Rue del Percebe y Pepe Gotera y Otilio (merezco la muerte por no haber mencionado a Rompetechos), todos ellos salidos de la pluma de mi admirado Francisco Ibáñez, ni de Mafalda, de la que os debo una entrada.
Otra de las cosas con las que disfruto enormemente son los monólogos, y he pensado que podía dejaros algunos para que los disfrutéis. Y recordad, el humor es siempre la mejor medicina.








*Esto fue lo que pude escribir antes de que mi ordenador, desde el que ahora mismo os escribo, se estropeara. La cosa ha sido tan seria que he tenido que comprarme otro, que he recibido hoy mismo, aunque evidentemente todavía tengo que configurarlo y meterle las cuarenta mil cosas que todos sabéis que necesita un ordenador. Así que a partir de ahora intentaré actualizar con un ritmo semejante al anterior, a pesar de que tengo una carga de trabajo bastante alta. De paso, os pido perdón por no haber avisado de lo que sucedía, más allá de haberlo dicho en mi cuenta personal de Twitter. Espero que al menos os guste la entrada y que os hayáis reído, aunque sea un poco. Nos leemos. 

viernes, 23 de noviembre de 2012

Sesión Golfa, de Quequé

Hoy voy a hacer la entrada que prometí la semana pasada, y que he ido postergando por diferentes motivos que no vienen al caso. Como veis, el tema es un poco distinto al habitual, pero me pareció un espectáculo tan bueno que no podía dejar pasar la oportunidad de dedicarle una entrada.

Ya os hablé en Twitter en los días previos y después de acudir a ver a Quequé de la ilusión que me hacía poder verlo en un teatro, porque soy su fan desde los tiempos de Splunge (que parece que fue ayer pero ya hace nada menos que casi ocho años desde su estreno), y además fui una seguidora incondicional del programa Estas no son las noticias, de cuando Cuatro era un canal más innovador e independiente de lo que lo es ahora. Todavía recuerdo con nostalgia hacer los deberes temprano para estar libre a las ocho y poder mirar este programa en la televisión, de lunes a viernes sin falta, y disfrutar de mi hora de risas sin preocupaciones.

Así que cuando mi padre me dijo que venía Quequé a dar un monólogo en mi ciudad ni me lo pensé, y de hecho esa misma noche reservé las entradas por Internet. Sí, las entradas en plural, porque a mi padre también le entraron ganas de ir a verlo, ya que también le gusta mucho el humor.




No voy a decir que fui al auditorio con pocas expectativas, porque evidentemente esto no es así, pero tampoco esperaba que al salir me doliera la tripa de tanto reírme. Creo que no estuve un minuto seria desde que Quequé salió al escenario hasta que la actuación terminó. Y ni eso, porque después me daba la risa recordando algunas frases que había dicho.

Obviamente no os puedo destripar de qué va el espectáculo, porque perdería parte de la gracia. Os puedo decir que es más que un monólogo y que también hay música. En cuanto a los temas, son más o menos los que se pueden esperar de un acontecimiento de estas características: relaciones de pareja, sexo, ¡música! y algunos chistes de esos que no podrían emitirse en ningún medio de comunicación, pero que nos hicieron reír a carcajadas.

Sé que no soy objetiva, pero mi padre sí lo es y no sabéis lo que se pudo reír esa noche. Salió del teatro riéndose y comentando algunas de las frases más grandiosas de la actuación. Le pareció un espectáculo muy entretenido y yo, que estaba a su lado, le oí reír tanto o más que yo, por mucho que me diga que yo no paraba de reírme y que se me escuchaba desde lejos (cosa que no puedo negar, porque de verdad no podía dejar de reírme a pesar de que empezaba a tener agujetas en la tripa). Además, había ciertos detalles que el propio Quequé estaba contando que sabía que eran ciertos, como que nació un 6 de enero,  y otros que me recordaron etapas pasadas, como el vídeo que os voy a poner para cerrar la entrada. Los que veíais Estas no son las noticias y los que hayáis visto el monólogo sabréis de lo que hablo.

En fin, solo puedo deciros que como a Quequé se le ocurra ir a Santiago volveré a ir a verlo, porque de verdad es una oportunidad para olvidarse de los problemas y la sensación de relax con la que sales de la sala es alucinante. Sabéis que hay cosas que recomiendo con reservas, pero en este caso no es así. De hecho, si pudiera os obligaría a todos a que acudierais a verle, porque creo que con un poco de humor el mundo iría muchísimo mejor.

Me despido ya, aunque eso sí, sin dejar de recomendaros una de las canciones favoritas de Quequé, sin duda de su grupo preferido, como ya nos dejó claro en Estas no son las noticias...






He intentado poner la canción original, pero Youtube no me deja... lo siento.