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sábado, 29 de marzo de 2014

Crematorio

Hola a todos, ¿cómo estáis? Yo con la sangre (o con el cuerpo, más bien) alterada por la primavera, pero no por el amor, sino por la alergia, que como todos los años se ha dejado notar, aunque este año con más fuerza de lo habitual. Relacionado o no con esto, he tenido un pequeño problema muscular, con lo cual he tenido y tengo todavía que guardar algo de reposo en casa, al no poder permanecer mucho tiempo en una misma postura. Con estos imprevistos, he disfrutado de bastante tiempo libre, así que me he dedicado a buscar algún entretenimiento que, de paso, me sirviera como base para una nueva entrada.

Así que he decidido hacer caso de aquellos que me habéis recomendado ver la serie Crematorio, muy especialmente a Juan Jesús López, que me dejó un comentario en la entrada que hice sobre ¿Qué fue de Jorge Sanz?, recomendándome esta serie, ya que las dos son producciones de Canal +. Lo cierto es que viendo ambos resultados, es una verdadera lástima que en todos los años que lleva esta cadena en España no se decidiera a apostar por la producción propia, ya que se podrían haber hecho series de gran calidad y, sobre todo, especializadas, algo que siempre ha faltado, a mi juicio, en la producción nacional. Para ello, eligieron adaptar al formato serie, de única temporada formada por ocho capítulos, una novela de Rafael Chirbes, que lleva el mismo título que la serie a la que dio lugar, Crematorio

Como podréis apreciar en la imagen, la serie intenta plasmar un caso de corrupción en España, en este caso, en la costa levantina y más concretamente en Misent, un lugar inventado, supongo, para no herir las sensibilidades que se podrían producir al atribuir el caso a un lugar que cualquiera pudiera señalar en un mapa. El protagonista es Rubén Bertomeu, un empresario que, aprovechando un dinero de oscura procedencia y el pelotazo inmobiliario de finales de los 90 y comienzos del nuevo milenio se convertirá en un poderoso hombre de negocios, relacionados en su mayoría con la construcción. Sin embargo, estos negocios ocultan numerosos intereses, delitos y desavenencias entre socios, y todo esto desembocará en peligrosos tejemanejes que se pagarán con sangre. 

Crematorio está protagonizada por Pepe Sancho, espectacular en uno de sus últimos trabajos. Lo cierto es que ver la serie ahora es casi como un homenaje a este gran actor, del que muchos de los jóvenes actores españoles deberían aprender no ya de sus múltiples registros, sino de su espléndida dicción; de la voz no puedo decir nada porque se puede educar, pero nacer con un vozarrón como el de Pepe Sancho es como si te tocara la lotería, y más si te dedicas a una profesión como la suya. Si bien es innegable que el protagonista es el alma de la serie, también lo es que el trabajo de casting es muy bueno. Alicia Borrachero realiza el que creo que es su mejor trabajo hasta el momento, metiéndose en el papel de una hija que no da crédito a lo que surge cuando comienzan los problemas para su padre; Juana Acosta da vida a una mujer joven, enamorada, aunque en un principio no se le dé importancia a sus sentimientos, ya que la diferencia de edad entre Mónica, su personaje, y Rubén es muy considerable. Pero sin duda todos los actores, desde el primero hasta al último, hacen unas interpretaciones muy creíbles y logradas, que, junto con una historia que, por desgracia, nos es familiar a todos en los últimos años, hacen que la serie sea redonda.

Y es que los paralelismos con la realidad hacen que el espectador enarque la ceja en algunos momentos, o se le escape una sonrisa irónica al recordar casos reales que incluso podrían hacer palidecer a esta ficción. Las obras de arte en el baño que tiene algún acusado, por ejemplo, son un pequeño pero interesante guiño a un espectador que, a la vez que está viendo la serie, está reconociendo una realidad que, tristemente, todos conocemos. Los personajes sin escrúpulos, que solo buscan su riqueza personal a cualquier precio o familiares que se hacen los tontos (especialmente esposas, algo que me ha llamado poderosamente la atención, porque se han adelantado a varios casos muy mediáticos que a todos os vendrán a la cabeza leyendo estas líneas) nos llevan, queramos o no, o seamos conscientes o no de ello, a establecer comparaciones. Y sí: Crematorio se emitió en 2011, así que podemos afirmar con rotundidad que, por desgracia, la realidad siempre supera a la ficción, y en estos casos, con creces.

La serie como tal es estupenda, aunque lógicamente no es perfecta. Para mi gusto al principio del capítulo ocho todo se precipita bastante, y se abusa de algo (que no puedo comentar porque os fastidiaría completamente el desenlace). Sin embargo, creo que es la serie española mejor realizada que he visto en mi vida, y se nota que tenía un presupuesto realmente bueno. En etse sentido tiene mucha mejor calidad que ¿Qué fue de Jorge Sanz?, aunque las carencias técnicas de esta se compensaban con una historia muy original para una ficción española y un gran trabajo para el escaso presupuesto del que se partía. Insisto: lástima que Canal + no lanzara su propia ficción hace unos cuantos años, creo que nos hemos perdido muy buenos trabajos.

Podría seguir hablándoos de esta gran serie, pero creo que ha sido suficiente por hoy, y que con todo lo que he dicho sobre Crematorio ya deberíais estar interesados en verla, sobre todo quienes digáis que en España no se hacen series de calidad. Pues sí, se hacen, y da gusto verlas. Un beso enorme para todos. Nos leemos.


*El cartel de la serie que aquí aparece lo podréis encontrar en la página oficial de Facebook de la serie. 

martes, 25 de marzo de 2014

True detective

Hola a todos. En primer lugar, y para no perder las buenas costumbres, quiero volver a agradeceros que estéis ahí siempre. Es un lujo ver cómo respondéis cuando hay una nueva entrada, y a la vez, es una lástima que no pueda actualizar el blog más a menudo. Habréis notado que este mes he publicado más entradas de lo que venía siendo normal últimamente, ya que estoy intentando devolveros todo lo que me dais. No me enrollo más, pero de nuevo: mil veces gracias. 

Como en los últimos tiempos he publicado entradas sobre libros y cine, hoy voy a romper un poco la tónica habitual hablándoos de una serie. Quienes me seguís habitualmente sabéis que siempre os digo que, al contrario que hace unos años, ahora apenas sigo series, por varios motivos como la falta de tiempo o que me suelo aburrir de ellas cuando llegan a un determinado número de temporadas, ya que suelen derivar en algo distinto a lo que en un principio eran. 

Sin embargo, no he podido resistirme a ver True Detective. Las razones son varias: había leído mucho sobre la serie (todo cosas positivas), me la habían recomendado algunas personas y, sobre todo, tuve que ver en clase los veinte primeros minutos del último episodio de la primera temporada, en relación con uno de los seminarios del posgrado que estoy cursando en la actualidad. 

Este último factor fue, sin duda, el que consiguió que dejara de remolonear y me pusiera a ver la serie. Además, al ser tan solo ocho capítulos de algo menos de una hora cada uno no me parecía demasiado difícil de seguir, y sabía que no me daría tiempo a cansarme de la serie; de hecho, casi se me ha hecho corta de lo buena que es, aunque de eso hablaré a continuación. 

La verdad es que si alguien me pregunta de qué va True Detective me pondría en un aprieto. Antes de verla, había leído que la serie trataba sobre dos detectives que se suponía habían resuelto un caso muy complicado en el pasado, pero sin embargo no era así y tenían que volver a enfrentarse a él muchos años después, utilizando para ello métodos nada ortodoxos. Sin embargo, este es un resumen muy simplista. Y es que en la serie aparecen tantos temas, tantos personajes con mil aristas y matices que resumirla en una o dos frases en imposible. No son solo dos detectives resolviendo un caso, sino que son dos personas, con sus luces y sus sombras,  que van cambiando en esos 17 años que transcurren, al igual que van cambiando sus vidas, que dan varios giros bruscos en esos años. Pero también es conocer la mente del asesino que persiguen, su personalidad, sus métodos retorcidos y crueles. Podría seguir así hasta mañana, pero seguro que os vale la pena verla y no que os la cuente.

Woody Harrelson y Matthew McConaughey son los dos actores que dan vida a los detectives Marty Hart y Rust Cohle, respectivamente, y no lo pueden hacer mejor. Aunque la serie es buenísima y si estuviera protagonizada por otros dos actores lo sería igualmente, hay que reconocer que con ellos es excelente. Harrelson da vida a un detective marcado por sus contradicciones y por su doble vida de padre y esposo ejemplar y amante celoso; McConaughey hace lo propio con un Rust Cohle enigmático y oscuro. He de decir que el de McConaughey es un caso increíble de cómo un actor absolutamente mediocre pasa a convertirse en el actorazo que ha demostrado ser en Dallas Buyers Club y en esta serie, aunque como he dicho en otras entradas, con los papeles de guaperas que le daban antes es lógico que no pudiera mostrar todo el talento que, sin duda, tiene.

Algo que también me ha gustado mucho de la serie es que rompe con las series que tradicionalmente se han hecho sobre asesinatos, ya que en la mayoría los casos se resuelven casi por arte de magia y de manera inmediata, como si fuera lo más sencillo del mundo. Es verdad que hay algún caso un poco distinto, como Caso abierto (Cold Case), en el que se resuelven crímenes que en su día fueron archivados por falta de pruebas, pero también es cierto que incluso en esta serie en cuanto se retoma un caso se resuelve rápidamente. Sin embargo, en True Detective se muestra lo complicado que es hacer una investigación de esta envergadura, y también que a veces hay grandes obstáculos para que la justicia actúe, en un juego de intereses que perjudica que la verdad salga a la luz. Para mostrar ese pasado, se recurre al flashback que provocan las entrevistas a las que se someten Cohle, Harrelson y la esposa de este último.

Como muchos ya sabréis, la intención es que esta serie cambie de protagonistas en cada temporada, fichándose para ello a dos nuevas estrellas. Desde hace unos días corre el rumor de que Brad Pitt podría ser uno de los fichajes para la siguiente temporada, aunque ya veremos qué es lo que ocurre. Desde luego, lo que tengo claro es que ya pueden ir haciendo un buen casting y escribiendo unos grandes guiones, porque tienen muy difícil superarse.

Pero no adelantemos acontecimientos y quedémonos con lo que ya tenemos: un producto de una calidad impresionante. Os recomiendo de corazón que si tenéis ocho horas libres las dediquéis a ver una serie que, incluso a los que no seáis muy aficionados al género, os gustará y os mantendrá pegados a la pantalla. Nos leemos.

*Cartel: http://www.filmaffinity.com/

martes, 25 de febrero de 2014

Operación Palace

Como veis, hoy os voy a hablar de un tema que no puede ser más actual. Y es que el domingo vi un documental precioso del que os iba a hablar esta semana, pero después de haber visto ayer (si, ayer, un día después que todo el mundo) Operación Palace y con todo el revuelo que este falso documental ha provocado, me ha apetecido escribir una entrada sobre él. 

Como os he dicho, no vi en directo este programa. Al ver tantos anuncios sobre él y al tratar un tema que siempre me ha interesado, tenía pensado verlo, pero mi madre eligió ver otro programa y finalmente no lo hice; pensé para mis adentros "pues ya lo veré en otro momento", algo que a veces cumplo y otras no. Sin embargo, enseguida me alertaron de que debería cambiar de programa, pero como digo, yo estaba haciendo otras cosas y no pensé que el consejo fuera tan bueno. A fin de cuentas, pensé, ¿alguien se atrevería a desvelar algo nuevo y realmente grave en medio de la situación que atraviesa España? 

Lo que no sabía, claro, era que, al menos en apariencia, era eso precisamente lo que estaba ocurriendo. Mientras nosotros cenábamos tranquilamente, más de cinco millones de personas estaban viendo cómo lo que siempre nos habían contado del 23-F se derrumbaba, dando paso a un gran montaje del que todas las formaciones políticas habían sido partícipes, así como el rey y varias personalidades de los medios de comunicación. 

Como el domingo por la noche no estuve en redes sociales, sino que me dediqué a ver ese documental precioso que tenía previsto comentaros, no me enteré de nada. Hasta el día siguiente por la mañana, en donde ya descubrí en diversos medios lo que había pasado: todo lo que se había contado había sido falso, argumentando Jordi Évole que había ideado este falso documental porque no sabemos realmente lo que ocurrió el 23 de febrero de 1981 y porque, de paso, nos haría pensar en si somos demasiado crédulos con la información que recibimos a cada minuto de los medios de comunicación. 

Mi primera reacción fue bastante destemplada. Al no haber visto el documental no quise comentar demasiado, pero no pude contenerme, dado el gran revuelo que se había formado. Entre las opiniones, vi una muy generalizada de enfado, y otras más minoritarias, como aquellos que decían que el documental había sido estupendo y que estaba muy bien realizado. Yo me situé en una postura fácil: argumentar una posible pérdida de credibilidad de Jordi Évole en un futuro no muy lejano, quizás influenciada también por mi propia opinión personal de sus programas. Y es que, al contrario que muchísima gente, yo no soy seguidora de Salvados. ¿La razón? No es un programa que me llame la atención. Sé que triunfa por ser una especie de Robin Hood de los periodistas (quitarle la razón a políticos, presidentes de compañías eléctricas, etc.) para dársela al pueblo, pero sinceramente, no creo que esto sirva para nada. Quien para muchos es un héroe, para mí es un periodista más, y ni siquiera, uno de los mejores. Algo que probablemente haya cambiado hoy: para quienes era un héroe es hoy alguien a quien miran con nuevos ojos, menos apasionados y más escépticos; los que por el contrario no le habíamos dado especial importancia tenemos que admitir que, al menos, ha tenido dos cosas que no todo el mundo tiene: mucho valor y grandes ideas. No todo el mundo, estando en su posición privilegiada (buenas audiencias, enorme credibilidad, prestigio avalado por premios importantes, como el Ondas) haría lo que Jordi Évole ha hecho: intentar abrirnos los ojos. 

Muchos estaréis pensando que quién es él para abrirnos los ojos, y os doy la razón solo a medias. Si este experimento se hubiera emitido por La 2, ¿estaríamos hoy hablando de él? No, porque probablemente no nos hubiéramos enterado, y eso si esta cadena hubiera tenido el valor de emitir algo así, que tampoco lo creo tal y como están las cosas en RTVE en estos momentos. Así que, cambiemos la pregunta: ¿Quién mejor que Jordi Évole para hacer algo como Operación Palace? Podéis dejar vuestras respuestas, si las halláis, en los comentarios. 

Como iba diciendo, la curiosidad y el deseo de opinar con conocimiento de causa me hizo ver el falso documental ayer por la noche, a pesar de que ya sabía que era precisamente eso, un falso documental. Intenté verlo sin estar condicionada por lo que ya sabía, pero claro, esto era imposible, ya que sabía lo más importante: el final. Aún así, me puse en la piel de alguien que no supiera el verdadero contenido del programa, y lo vi como quien ve un programa más de Salvados

Lo cierto es que a los cinco minutos ya me estaba riendo, porque ya al principio encontré un dato muy surrealista, que me pareció del todo improbable (no lo voy a comentar por si queda algún rezagado como yo sin haber visto Operación Palace, y tiene interés en hacerlo). Pero, ¿habría reaccionado del mismo modo si no supiera desde un inicio que lo que estaba escuchando era una gran mentira? Quiero creer que sí, pero no lo tengo nada claro. Y es que a veces cuesta mucho cuestionar a los medios de comunicación, especialmente aquellos a los que nos sentimos más vinculados (en mi caso, por ejemplo, El País, La Ser o, precisamente, La Sexta). Sin embargo, y viendo los medios que yo misma he mentado, muchos sí somos conscientes de que elegimos aquellos medios que son más afines a nuestra ideología; yo misma leo El Mundo o ABC con bastante escepticismo en muchos temas, y no hablemos ya de, por ejemplo, La Razón, periódico que no he abierto en mi vida. ¿No somos, pues, nosotros mismos quienes nos creamos una determinada barrera hacia estos medios que no nos gustan? ¿Nos cuesta menos dar por buena una información que leemos o escuchamos en un medio hacia el que nos sentimos próximos? 

En mi opinión, que repito, está condicionada por haber sabido lo que estaba viendo desde el primer minuto, había muchos datos que olían a mentira. Por ejemplo, ¿de verdad todas las fuerzas políticas se podrían haber puesto de acuerdo para hacer algo así? ¿Se arriesgaría alguien a poner en juego una democracia que había sido ansiada por muchos durante tantos años de esta manera? De todos los diputados que había, ¿ninguno se habría opuesto, aunque fuera a título personal y rechazando una supuesta disciplina de partido? Claro que luego las preguntas, o mejor dicho, las respuestas, se vuelven menos complicadas. Y es que, ¿cómo podemos llegar a pensar que Garci, precisamente Garci, estuvo dirigiendo y grabándolo todo? Eso después de que se rechazara a Josep María Flotats, un grande de la escena, por ser catalán. A mayores, hay datos que ya arrancan más de una carcajada, como que salir por las ventanas es más elegante que hacerlo por la puerta y que era un homenaje a La ventana indiscreta, o que Fraga montó un pollo porque tenía hambre. 

Así que imagino que muchos espectadores se irían dando cuenta de lo que pasaba conforme avanzaba el documental, porque como digo, había datos que indicaban que lo que se contaba no era real. Aún así, pongámonos en la piel de los más crédulos, o de aquellos que se lo creyeron porque no tenían información sobre el 23-F por diferentes motivos. ¿De verdad creéis que, tal y como está España en estos momentos, a nivel económico, político y social, si lo que se contó hubiese sido real hubiera visto la luz? ¿Pensáis que tal y como está la monarquía en estos momentos si se supiera que el rey fue partícipe del montaje más grande que se ha hecho en España no pasaría absolutamente nada al día siguiente? Creo que todos sabemos que si esto hubiera sido real nunca habría visto la luz, o lo haría dentro de muchísimos años, cuando no hubiera riesgos ni para la monarquía ni para los partidos políticos que siguen copando el poder. 

Así que parece que Jordi Évole tenía razón: debemos ser más críticos con lo que nos transmiten los medios de comunicación, y no dejarnos manipular en la medida de lo posible. Además, hoy estamos más prevenidos que nunca: ¿habéis visto lo buenos actores que son la mayoría de los políticos y los periodistas que salen en el documental? Creo que el peor actor con diferencia es Garci, paradójicamente. Encima, nos ha hecho reflexionar también sobre lo que sabemos acerca del 23-F, que es básicamente lo que nos han querido contar. Ya sabéis lo que se dice en estos casos: la realidad supera a la ficción. Pero quizás cuando la realidad salga a la luz no quede ningún testigo de lo que ocurrió ese día, y será la pescadilla que se muerde la cola. ¿Mi consejo? Leed, estudiad y, sobre todo, pensad. No dejemos que nadie nos engañe nunca más. 


sábado, 1 de febrero de 2014

España en serie

Hola a todos. Para empezar, hoy voy a retomar la sana costumbre de daros las gracias, esta vez por el éxito que han tenido las últimas entradas. Parece que os ha gustado que haya variado un poco en lugar de escribir tanto sobre novelas, que era en lo que más centrada estaba últimamente. Obviamente los libros seguirán teniendo su lugar aquí, pero siempre he creído que es muy sano escribir sobre distintos temas, y parece que me habéis dado la razón. Os agradezco sobre todo el interés en las tres últimas entradas: tanto El señor Ibrahim y las flores del Corán como ¿Qué fue de Jorge Sanz? como (y esto es más meritorio, porque en solo dos días había tenido más visitas que otras entradas que llevan bastante tiempo publicadas) La vida de Adèle han tenido una gran acogida, así que no puedo estar más contenta. Es muy gratificante ver que estoy dando con la tecla con estas últimas entradas, y espero que esta línea se mantenga mucho tiempo. 

Hoy os voy a hablar de un documental, que como sabéis me gustan bastante. Se trata de España en serie, del que sin duda habréis oído hablar mucho en los últimos meses, porque se estrenó rodeada de una gran promoción y de mucha expectación, al tratar un tema del que todos sabemos algo: las series de televisión españolas. Así que no me he podido resistir, y en cuanto he tenido oportunidad he visto todos los capítulos de este interesante documental que, sin duda, os llevará al pasado.

España en serie está inspirado en el programa de PBS America in Primetime, un documental dedicado a hablar de los entresijos de las series que copaban y copan todavía la franja horaria más importante de la televisión en Estados Unidos; de hecho, la temática de los capítulos es, por lo que he visto en la web de PBS, semejante a la de los capítulos de España en serie. Desde el inicio sonó muy interesante la idea de hacer un documental sobre las series que han entretenido a los norteamericanos (y muchas de ellas, al mundo en general), y cuando vieron el resultado final a los creativos de Canal + se les debió de encender la bombillita: ¿Qué pasaría si en España hiciéramos lo mismo? Y España en serie es el resultado.


En el cartel que os muestro a la derecha, podéis ver a muchos de los actores que aparecen en este documental (os dejo aquí el enlace a la fotografía original de Canal +, más grande). Para mí hay un poco de todo en él, pero lo que es indudable es que todos, absolutamente todos, han tenido algo que ver con al menos una de las series más vistas y recordadas por los espectadores españoles. 

España en serie está compuesto por cuatro capítulos de casi una hora de duración, que llevan por título "Héroes", "Luchadoras", "Cómicos" y "Los sucesores", más otro capítulo extra llamado "La industria",  enfocado lógicamente a ese sector menos visible para el espectador. 

Entrando ya en el terreno de la opinión personal,  reconozco que me esperaba un poquito más de lo que he visto. La organización de los capítulos en los temas que acabo de nombrar no me ha terminado de parecer acertada, ya que los héroes lo son entre comillas, las luchadoras más o menos igual y a los llamados sucesores se les da, en mi opinión, demasiado protagonismo. Quizás los capítulos que más me han gustado hayan sido el dedicado a los cómicos y el que trata el tema de la industria, también por una inclinación personal hacia ambas cuestiones: en el capítulo de cómicos me gusta el tratamiento que se le da a mi adorada y añorada 7 vidas, comentada por Javier Cámara, Anabel Alonso y Nacho García Velilla, además de contar con declaraciones muy interesantes, como las que hace Fernando Tejero; el capítulo sobre la industria nos aporta la visión de cadenas, productores, guionistas, creadores y directores de series, de la que pocas veces podemos enterarnos y que resulta muy interesante, por ver cómo las opiniones de unos y otros difieren en temas verdaderamente serios, como los presupuestos, el riesgo y la innovación o la necesidad (o no) de dirigirse a un público concreto, además de los horarios y la duración de los capítulos. 

España en serie es sin duda una buena manera de hacer un repaso a la ficción nacional, pero también sirve para reflexionar acerca del futuro que le espera. Reconozco que para mi gusto faltan algunas series que en su día tuvieron bastante éxito, como por ejemplo Policías, de Antena 3, o El comisario, de Telecinco, de la que no recuerdo si es mencionada en algún capítulo, pero si se hace es de pasada, cuando se mantuvo durante mucho tiempo en antena. En cuanto a las que sobran, no puedo decir mucho, porque todas las que aparecen fueron relevantes en algún momento, aunque otra cosa muy discutible es si la calidad de algunas de las series incluidas es para sentirse orgulloso.

Otra cosa muy importante es la selección de actores que aparecen hablando sobre las series españolas. En mi opinión hay gente que no podía faltar, como los ya mencionados Javier Cámara y Fernando Tejero (dos fenómenos gracias a sus personajes cómicos de 7 vidas y Aquí no hay quien viva, respectivamente), Ana Diosdado, Imanol Arias o Emilio Aragón. Sin embargo, también creo que faltan nombres muy importantes para nuestras series, como Ginés García Millán, que ha trabajado en un montón de series españolas conocidísimas y muy exitosas, y podría dar un testimonio muy enriquecedor para el documental, o Blanca Portillo, que también ha protagonizado unas cuantas series y miniseries de éxito. En contraposición, hay para mí un exceso de actores jóvenes, algunos de los cuales han hecho tan solo una o dos series durante un período no demasiado largo. Me parecería lógico contar con gente que a pesar de su corta edad tienen una gran experiencia, como Ricardo Gómez o Blanca Suárez, que sí aparece en el documental y que es una de las caras más reconocibles de los "sucesores", como los llaman en el documental. Aun así, supongo que muchos actores no habrán podido o no habrán querido participar en este proyecto, así que en este sentido tampoco se puede opinar muy alegremente.

En cualquier caso, España en serie es una muy buena manera de descubrir los entresijos de nuestras series, con imágenes inéditas de los rodajes y comentarios de actores muy reconocibles para el público. Si a esto le añadimos la interesante participación de cadenas generalistas, guionistas, creadores y demás obtendremos un experimento realmente necesario para seguir adelante con la ficción sabiendo de dónde venimos e intentando saber qué queremos ver los espectadores a partir de ahora. Y, aunque ni unos ni otros se ponen de acuerdo, y hay cierta indolencia en algunos comentarios (es triste ver cómo algunos solo saben echarse la culpa los unos a los otros, sin plantear soluciones que puedan contentar más o menos a todos los sectores), sí se escuchan buenos planteamientos y opciones más alejadas de lo tradicional que nos pueden traer alguna sorpresa en un futuro inmediato. Yo por mi parte espero que esto se cumpla, ya que últimamente siento que las series españolas están perdiendo carácter y cayendo en la fórmula de las series de los noventa, que estaban muy bien para la época en la que se rodaron pero que ya deberían estar superadas, y que solo parecen estarlo para la audiencia. Ojalá todos, y especialmente las cadenas, apuesten por nuevos formatos que vayan poniendo los cimientos al futuro de las series españolas: nos lo merecemos.

PD: no penséis que los de Canal + me tienen a comisión, aunque últimamente esté escribiendo mucho sobre algunos de sus productos, como Ilustres Ignorantes, pero lo cierto es que tienen productos muy buenos y, sobre todo, muy cuidados. Ojalá sigan por este camino porque creo que los españoles nos merecemos una televisión así, aunque sea de pago (aunque os recuerdo que Ilustres Ignorantes, por ejemplo, lo podéis seguir, como hago yo, en la web oficial de Canal + o en Youtube). Nos leemos. 

sábado, 20 de julio de 2013

Ilustres Ignorantes

Hola a todos. Vuelvo a escribir después de haber terminado casi todo el curso y tras estar unos días aprovechando el sol y el calor que hasta hoy tuvimos en Galicia. A partir de ahora supongo que tendré más tiempo libre para escribir, sobre todo a partir de la semana que viene, así que intentaré actualizar más a menudo.

Ya os he contado en otras entradas que soy bastante obsesiva en cuanto a gustos se refiere, y que cuando descubro algo que me gusta no paro. Y en estas estoy estos días, ya que durante esta última semana me he aficionado a un programa de televisión que lleva unos cuantos años en antena pero por el que yo nunca había sentido mucha curiosidad. De hecho, decidí ver uno de los programas gracias a una recomendación de Youtube y a mi tendencia natural al aburrimiento durante la noche. Y a partir de ese momento, y a pesar de que todavía estaba ocupada con temas de estudio, me he visto unos cuantos programas, unos detrás de otros.

El programa del que os estoy  hablando es Ilustres Ignorantes, de Canal +. Es un programa de humor con una estructura fija: dentro de una duración media de 23 minutos aproximadamente, se plantea un tema sobre el que se hacen una especie de debate y varias preguntas relacionadas con el tema. Los participantes fijos del programa son Pepe Colubi y Javier Cansado, y el presentador es Javier Coronas. A ellos se les suman en cada nueva edición dos invitados del mundo de la cultura, la música, el cine, el humor, etc.

De momento creo que solo he visto programas de la quinta temporada, pero como en un principio los veía en Youtube no estoy del todo segura. Ahora los veo a través de la página oficial del programa, en donde podéis encontrar los programas por orden. Como os he dicho, yo he empezado por el final, así que no puedo deciros si hay temporadas mejores que otras. Lo que sí os puedo decir es que, lógicamente, hay programas mejores que otros, porque dependiendo de los invitados el resultado puede ser más o menos hilarante. Tampoco voy a opinar sobre esto porque cada persona tiene un gusto distinto, aunque para mí los mejores invitados que he visto hasta el momento han sido Llum Barrera, Miguel Ríos y el cómico J.J. Vaquero, excluyendo por supuesto a los del programa especial celebrado por el quinto aniversario, en el que participaron los humoristas David Fernández, Berto Romero, Ángel Martín o mi adorado Quequé, que sin duda lograron un programa espectacular.

¿Por qué me gusta tanto este programa? En primer lugar, porque me hace reír, y creo que en estos momentos todo lo que nos haga reír tiene que ser bienvenido. Me gusta también el ritmo del programa, muy rápido gracias a Coronas; su corta duración, que lo hace ideal para ver en cualquier pausa que tengamos a lo largo del día; las ingeniosas respuestas de Cansado y la rapidez de Colubi; los apuros que pasan los invitados menos hábiles a la hora de enfrentarse al tema en cuestión y el poder acceder al lado más informal de otros invitados, algunos de los cuales a priori podrían parecer demasiado sosos para un programa de estas características y que sin embargo superan la prueba con creces. Además, hay dos momentazos fijos en cada programa: el vídeo inicial que presenta el tema, que se extrae de alguna película (La vida de Brian destaca entre estas películas) y el momento que cierra el programa: la entrega de regalos a los invitados, una desternillante sección en la que Coronas hace los regalos más surrealistas que se puedan encontrar en un chino.

Así que en esta entrada os ofrezco una alternativa para esos ratillos muertos que todos tenemos en verano, y que a veces nos llevan al aburrimiento total (seamos sinceros, ¿quién no se aburre en algún momento del verano?). Espero que os sirva de entretenimiento tanto como a mí. De momento todavía tengo unas cuantas temporadas del programa por ver, para disfrutarlas en lo que queda de verano. Con esto, algunos libros que tengo pendientes y unas cuantas películas estoy segura de que tendré un verano más que entretenido, y espero que esto se vea reflejado en el blog en las próximas semanas. Besitos para todos y ya sabéis, nos leemos.

*ACTUALIZACIÓN: No os podéis perder el programa en el que participaron Jorge Garbajosa y Quequé, que trata sobre la moda. ¡Programón!

**ACTUALIZACIÓN: Os dejo un enlace en el que podéis ver una entrevista a la triple C y un making of con motivo del programa 100, para saber más sobre cómo se rueda este desternillante programa.

***ACTUALIZACIÓN: ¿Sabíais que en un inicio se probaron tres presentadores para Ilustres Ignorantes? Si queréis saber más, aquí os dejo el programa 100, en donde se destripan anécdotas tan interesantes para los fans del programa como esta.


*Imagen: http://canalplus.es/ilustres-ignorantes/pases/


sábado, 27 de abril de 2013

La Monarquía y los JASP

Hola a todos. Hasta esta mañana, tenía pensado escribir una entrada como las habituales de este blog, pero he visto algo que me ha hecho cambiar de opinión, y que creo se merece una entrada también.

Estoy hablando del programa Audiencia Abierta, de TVE. Para quienes nunca lo hayáis visto (no os habéis perdido nada, por lo que parece) o no sepáis qué contenido tiene, se trata de un informativo (según lo definen en la página web de RTVE), o más bien de un publirreportaje en el que tratan de vendernos la dura semana de trabajo de la Familia Real y su dedicación y esfuerzo por sacar adelante a este país.

Siendo sincera, muy pocas veces he visto algo de este programa, pero hoy me ha coincidido, y me ha bastado. Para empezar, porque me parece patético que una televisión pública dedique un programa a hacer publicidad explícita de la monarquía, ya que este espacio no tiene otro cometido que el de alabar a la institución y ensalzar la figura del rey. No estoy de acuerdo con que se emitan este tipo de programas, pero no he escrito esto para criticar al programa en sí, sino para hablar de unas opiniones que en él aparecen.

Os dejo el programa debajo de estas líneas para que podáis verlo si os apetece o por si queréis escuchar las declaraciones de las que voy a hablar. La parte del programa a la que me voy a referir comienza aproximadamente alrededor del minuto 6:42, y termina con las primeras opiniones vertidas por José Antonio Marina.

Me estoy refiriendo a las declaraciones hechas precisamente por este filósofo y por el catedrático Fernando Vallespín, en relación a los últimos resultados obtenidos por la Monarquía en las encuestas del CIS. Antes de que estas personas hablen, se dice que el apoyo a la monarquía es más bajo en los menores de 35 años, y que los mayores de 55 apoyan en gran medida a la institución. Es aquí dónde aparecen las opiniones sobre las que quiero hablar.

 En primer lugar, Vallespín indica que "una mayoría de la población verdaderamente no ha vivido la Transición y, por tanto, no ha sabido evaluar el rol que ocupó el rey en ese momento en el país", y habla de "su contribución decisiva para que se produjera la transición hacia un sistema democrático". El aventurar que una mayoría de la población no ha vivido la Transición me parece un poco atrevido, ya que no han pasado tantos años desde este momento histórico. Sin embargo, lo más grave me parece el insinuar que lo que provoca que no haya un respaldo mayoritario a la monarquía por parte de los jóvenes es su ignorancia, ya que entiendo que si no hemos vivido tal momento en primera persona, sí lo hemos estudiado y tenemos conocimiento del papel (del oficial, claro está) que tuvo el rey en todo este proceso. ¿No será que la monarquía se empieza a ver como una institución obsoleta, a la cual solo se puede acceder por pertenecer a una determinada familia y en la que no se tienen en cuenta los méritos personales de quienes ocupan y van a ocupar en un futuro tales cargos? No, en realidad todo se debe a que los jóvenes no tenemos ni idea de nada, y su opinión está basada en su desconocimiento total de la Historia de este país. Entiendo que quizás este profesor ha querido decir que como no lo hemos vivido no tenemos la influencia de la experiencia que tienen quienes sí lo vivieron, pero de ahí a que no sepamos nada de la Transición o que no podamos valorar el papel del rey a partir de los conocimientos que hemos adquirido hay mucha diferencia.

No se quedan atrás las opiniones de José Antonio Marina, que realiza una declaración todavía más llamativa que la de Vallespín al afirmar que "me atrevería a decir que cerca del 80% de los alumnos de Bachillerato es que no saben ya quién fue Franco, y entonces no tienen ningún punto de referencia (...) creen que las cosas han sido así siempre". Si verdaderamente un 80% de los jóvenes que estudian Bachillerato no saben quién fue Franco, realmente tenemos un grave problema en el sistema educativo, porque espero que nadie sea tan ingenuo como para echarle la culpa a los chavales de su falta de conocimiento en este aspecto. Sin embargo, me parece que esta estadística parte de una presunción totalmente subjetiva de quien la hace, ya que, al menos cuando yo estudiaba Bachillerato (y no hace tantos años) la Guerra Civil y el Franquismo entraban en el temario de Selectividad, que era a lo que la mayoría de los estudiantes de este nivel aspirábamos a presentarnos al finalizarlo. Pero ya no solo tendríamos un problema educativo, sino que tendríamos un problema grave de comunicación familiar, ya que yo creo que a todas las personas de mi generación (incluyendo a quienes son algo más mayores que yo y a quienes tienen algunos años menos) nuestras familias nos han contado cosas sobre aquel período, siendo imposible que nunca mencionaran a Franco. Por último, pienso que la presencia en la prensa, en la televisión, en el cine y en todos los medios de comunicación en general de Franco y de su dictadura ha sido lo suficientemente amplia como para que todos en este país sepamos quién fue Franco, independientemente de nuestra edad.

¿Cuál es el problema aquí? Que de un tiempo a esta parte no se hace más que dudar de los conocimientos de los jóvenes, ya sea por su escasa preparación, por el sistema educativo que les ha tocado en suerte (¿o es que hemos elegido nosotros la LOGSE, la LOE, el Plan Bolonia, etc.?) o por cualquier otra tontería semejante. Es cierto que no hemos vivido ciertos momentos históricos, pero no es culpa nuestra. Y el no haberlos vivido no implica que no los conozcamos a fondo y que no tengamos una opinión propia sobre ellos, de la misma validez que la de aquellos que sí lo vivieron. ¿Hay que vivir un período determinado para poder juzgarlo? Porque de ser así ya estamos despreciando muchas de las fuentes que tenemos para conocer cualquier proceso histórico.

En definitiva, lo que quiero decir es que ya está bien de juzgar a los jóvenes siempre de manera negativa. Tenemos conocimientos, opiniones fundadas y lo más importante de todo, derecho a expresarnos libremente. Si algo no nos gusta, quizá sea porque tenemos nuestras propias opiniones, formuladas quizás eso sí desde perspectivas muy distintas a las de nuestros mayores. Pero creo que nos merecemos el mismo respeto que las personas de más edad, y que se nos deje de tildar de ignorantes, sobre todo cuando las generaciones más preparadas de este país están sufriendo un paro brutal que lleva a muchos de estos chicos a marcharse de España, mientras que otros muchos seguimos formándonos sin esperanzas de encontrar un empleo acorde a nuestra formación.

Siempre se habla del respeto a los mayores, pero, ¿qué hay del respeto a los jóvenes? Creo que mientras no haya un equilibrio, esta sociedad no habrá logrado nada.

En fin, espero no haberos aburrido, pero sinceramente necesitaba escribir esto. Espero volver pronto con una entrada más tradicional. Nos leemos.

jueves, 7 de marzo de 2013

Recuperar el buen humor

Hola a todos. Hoy os traigo un post breve, pero bastante distinto a los que suelo hacer. Al final de esta entrada descubriréis los motivos por los que la he hecho, ya que aunque la idea venía de antes ha pasado algo que ha provocado que esté escribiendo estas líneas. Pero vayamos por partes.

Como sabréis, por lo que os he comentado aquí en algunas entradas, como la que hice sobre Sesión Golfa, de Quequé, me encanta el humor, y creo que es indispensable para tener una vida sana y feliz. Me apasionan los programas de humor, y guardo recuerdos especialmente buenos de tres: Splunge, Estas no son las noticias  y El informal; las series con toques humorísticos, sobre todo mi adorada Siete vidas, a la que siempre consideraré la mejor serie española de la Historia, porque era brillante (las tres primeras temporadas eran un monumento a la carcajada), la empecé a ver siendo muy niña (tanto que la grababa en vídeo porque no me dejaban quedarme hasta tan tarde) y porque siempre tuvo la capacidad de sacarme una sonrisa, incluso en mi año más triste. No me quiero olvidar de mis cómics de Mortadelo y Filemón, 13, Rue del Percebe y Pepe Gotera y Otilio (merezco la muerte por no haber mencionado a Rompetechos), todos ellos salidos de la pluma de mi admirado Francisco Ibáñez, ni de Mafalda, de la que os debo una entrada.
Otra de las cosas con las que disfruto enormemente son los monólogos, y he pensado que podía dejaros algunos para que los disfrutéis. Y recordad, el humor es siempre la mejor medicina.








*Esto fue lo que pude escribir antes de que mi ordenador, desde el que ahora mismo os escribo, se estropeara. La cosa ha sido tan seria que he tenido que comprarme otro, que he recibido hoy mismo, aunque evidentemente todavía tengo que configurarlo y meterle las cuarenta mil cosas que todos sabéis que necesita un ordenador. Así que a partir de ahora intentaré actualizar con un ritmo semejante al anterior, a pesar de que tengo una carga de trabajo bastante alta. De paso, os pido perdón por no haber avisado de lo que sucedía, más allá de haberlo dicho en mi cuenta personal de Twitter. Espero que al menos os guste la entrada y que os hayáis reído, aunque sea un poco. Nos leemos. 

jueves, 21 de febrero de 2013

Así se hace

Hola a todos. Hoy os traigo una entrada que tendría que llevar aquí algún tiempo, pero que por unas cosas y  por otras al final la he ido dejando de lado sin darme cuenta;  sin embargo esta mañana me ha coincidido ver este programa y he recordado que no le había dedicado ninguna entrada, a pesar de que me parece un programa muy interesante para conocer un poco mejor el mundo que nos rodea.

Me estoy refiriendo a Así se hace, una serie de documentales que echan diariamente en Discovery Max. En este caso estaba presentado por Álvaro Bultó, pero hay dos versiones, esta y una en donde no aparece ningún presentador. Como el propio nombre del programa indica, su misión es enseñarnos cómo se fabrican objetos de uso cotidiano, narrando con precisión y buen ritmo cada uno de los procesos de producción que se necesitan para realizar dichos objetos.

La estructura del programa está organizada de tal modo que vemos el proceso de fabricación de varios productos en una misma entrega, siendo narrado cada paso de la producción por una voz en off. Que cada documental no se dedique solo a un objeto hace que el programa sea ágil y  que no aburra, ya que aunque se nos cuentan muchos detalles esto no se hace de una manera pesada sino breve pero precisa.

Los productos que aparecen en Así se hace son muy diversos, y personalmente recuerdo ver cómo se fabricaban monopatines, árboles de Navidad artificiales de gran tamaño para colocar en el centro de las ciudades, limpiaparabrisas, cajas fuertes y hasta una Vespa. Esto provoca que el programa no resulte repetitivo, puesto que poco o nada tienen que ver la realización de objetos tan dispares como los que acabo de nombrar.

¿Qué tiene de interesante Así se hace? Primero, que es un formato muy original, del que parten otros similares pero centrados en productos más concretos y lujosos. De hecho hace un par de semanas vi un programa semejante a este en el que se mostraba la producción de un reloj de lujo, y quedé francamente impresionada por la enorme complejidad del proceso y por los rigurosísimos controles de calidad que el reloj tenía que pasar antes de salir al mercado. También me parece positivo que fomente la curiosidad del espectador, que no permanece pasivo mientras ve el programa, ya que se ve involucrado de manera activa en cada proceso de fabricación. Precisamente de esto y del conocimiento de cómo se producen estos objetos tan cotidianos nace una nueva valoración de las cosas que tenemos, en un momento en el que los productos de usar y tirar están tan absurdamente de moda, eliminando el valor de un objeto más duradero y de calidad. A veces hasta maltratamos en alguna medida nuestros enseres, en ocasiones de manera inconsciente o por costumbre, pero cuando te das cuenta del trabajo que cuesta hacerlos tu mirada sobre esas cosas cambia, y se les da otra valoración.

El único inconveniente que le veo a este programa son los horarios en los que se emite, ya que suelen variar. En cualquier caso podéis informaros en cualquier guía de televisión y también en la página web del canal Discovery Max. Yo ahora suelo verlo a partir de las ocho de la mañana, cuando me despierto, ya que desde hace algún tiempo en Cuatro ya no emiten a esa hora mi añorado Top Gear.

Como no dispongo de mucho tiempo tengo que dejar esta entrada aquí. En realidad tenía otra en mente, pero debido al enorme volumen de trabajo que tengo estos días no he tenido todavía tiempo de terminar de leer un libro del que pronto os haré un comentario, y ya os puedo adelantar que os va a sorprender y, seguro, a encantar. Gracias por visitarme y, como siempre, nos leemos.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Videobox: guerra de guitarras

¿Cómo estáis? Espero que afrontéis con cierta ilusión (y si no con ilusión, si al menos con cierto optimismo) esta Navidad. A mí no es una fecha que me agrade demasiado, pero intento llevarlo con buen ánimo y sin pensar demasiado en cosas que duelen, como las ausencias u otro tipo de problemáticas.

El motivo de esta entrada es comentaros algo que me pasó el viernes y que mejoró un poco mi opinión sobre MTV. Realmente soy de esas personas que se quejan de que siempre ponen programas de calidad bastante discutible y muy pocos videoclips y programas de corte musical, que son lo que en un principio deberían emitir, y no suelo ver demasiado esta cadena precisamente por esto.

El viernes desayuné y puse la televisión, y aunque normalmente veo Top Gear, que ya os he dicho que me encanta, acabé viendo MTV porque estaban poniendo éxitos clásicos, como Personal Jesus, de Depeche Mode.




Pero como esto fue muy temprano y no había pasado muy buena noche porque estaba regular de salud por una de mis alergias me quedé dormida un buen rato. Y después de esto vino la sorpresa agradable del día: me desperté con una de mis canciones favoritas, mi adorada Yellow, de Coldplay. Cuando me despejé un poco me di cuenta de que estaban echando un programa de Videobox, en este caso sobre, textualmente, una "guerra de guitarras". Después de Coldplay aparecieron diversas canciones de U2, Green Day y The Killers, en lo que quería ser una especie de competición entre estos grupos. A continuación, os voy a dejar algunas de las canciones que aparecían en esta contienda, para que las disfrutéis y, porque no, seleccionéis la que más os guste.

De Coldplay, vi Yellow e In my place, que son sin duda dos de mis canciones preferidas, no solamente de este grupo sino en general.



 De U2, llegué a tiempo de ver dos de sus videoclips, el primero de los cuales nunca había visto.


De Green Day solamente recuerdo haber visto uno de sus vídeos, y fue nada menos que este que os dejo a continuación, que significó su renacimiento.


 Y ya para finalizar, os cuelgo los videoclips que eligieron de The Killers, siendo uno de ellos un clásico y el otro de un tema muy reciente, que ha sido uno de sus últimos singles.

Sobra decir que creo que este tipo de música debería sonar más en MTV, tan dispuesta siempre a promocionar a las llamadas divas y a los fenómenos de cada año, sin contar apenas con artistas de otro espectro. Quizá si aumentaran su emisión de música de diferentes tipos y se hicieran un lavado de cara tendrían el prestigio que algún día tuvieron, y que hoy está bastante deslucido. En mi lista de guerra de guitarras habría incluido a Muse, pero me conformo con los artistas que aquí aparecen, ya que todos tienen grandes trabajos que merecen varias escuchas.

Espero que hayáis disfrutado de esta dosis de buena música y que tengáis una gran Nochebuena y una magnífica Navidad, y que si no os gustan estas fiestas al menos no lo paséis mal estos días. Muchos besos y ya sabéis, nos leemos.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Dynamo: el mago

Hola a todos. Sin duda, hoy lo primero que tengo que hacer es daros las gracias. Ha sido increíble entrar en Blogger y ver las (hasta ahora) 75 visitas recibidas este viernes. Se une a la acogida excepcional que está teniendo este blog en general, pero sobre todo en los últimos tiempos. Es muy emocionante para mí ver que las visitas suben y suben, sobre todo porque es un proyecto muy pequeñito y personal, pero también porque creo que los temas que trato son bastante minoritarios y no se prestan a que haya un interés tan alto por él. En esto último desde luego parece que me he equivocado, y no puedo estar más contenta de haber cometido un error como este. De nuevo os doy las gracias, porque si escribir ya es gratificante de por sí para mí, más lo es sabiendo que me leéis y que, sobre todo, repetís visita.

Por otra parte, ya os he comentado que estos días estoy muy ocupada porque tengo mucha actividad relacionada con mis estudios, y me puedo pasar por aquí muy poco tiempo, y menos dedicarme a leer, ver series, películas, etc. Hasta estoy escuchando poca música en estas semanas, y eso sí que es raro en mí. De todos modos en cuanto me libere un poco de mis tareas volveré a dejar mis comentarios habituales, espero que con la misma regularidad que siempre.

Sin embargo, y aunque hoy he tenido muy poco descanso, he querido escribiros sobre algo que descubrí ayer y que me ha dejado muy impresionada. Y fue todo fruto de la casualidad, porque hace 24 horas no tenía ni idea de que existía la persona de la que os voy a hablar a continuación.

Ayer por la mañana en casa nos dimos un caprichito y nos levantamos más tarde de lo habitual, aprovechando el día festivo. Esto provocó que por la noche no tuviéramos demasiado sueño, así que mi padre y yo nos quedamos en el salón con nuestros ordenadores: yo hacía un trabajo y él leía la prensa. Pero en un momento determinado se acercó a mí para enseñarme un vídeo. No me dijo de qué se trataba, así que tuve cierta curiosidad, porque mi padre estaba muy interesado en que lo viera. Y entonces aluciné.

Al principio vi a un chico joven, algo desgarbado y flacucho que hacía algunos trucos habituales de magia: habilidades con monedas y botellas, billetes, llaves, etc. Me gusta la magia desde pequeña, pero tampoco me pareció que hiciera nada demasiado extraordinario como para que mi padre tuviera semejante entusiasmo. Hasta que entonces empecé a ver trucos que ya me llamaron más la atención. Primero, cuando lo vi caminar sobre las aguas del Támesis. Aún así, mi entusiasmo decayó un poco cuando mi padre pareció descubrir el truco y me pareció una teoría bastante lógica. Pero luego lo vi reducir un Iphone a un tamaño minúsculo y meterlo en una botella de cristal, y tras esto hacerlo volver a su tamaño original con un único golpe de mano. Después, borró su nombre de la tarjeta de crédito y puso el de un hombre que transitaba por la calle, robándole además su firma y descubriendo su número PIN. Todavía en shock, vi cómo parecía levitar frente al Cristo del Corcovado, ante la mirada atónita de los numerosos turistas que se hacían fotografías en el lugar. Por si esto fuera poco, es capaz de adoptar posturas imposibles para cualquiera, manteniendo el equilibrio como si tal cosa, y recuperando una posición normal de una manera totalmente natural. También vi cómo leía la mente a varias personas, que se quedaban confusas ante semejante hecho.

Pero el truco que más impactada me dejó fue el que hizo cuando desapareció de su chándal. Dynamo estaba en lo que a mí me pareció una especie de centro comercial, delante de varias personas, e iba andando normal. Al momento, se puso la capucha, siguió andando y, de repente, parece que se queda parado. Y ahí es cuando el chándal se desploma, porque nadie lo ocupa. Increíble.

Ya sé que todo esto es magia, y que tendrá trucos más o menos sofisticados para hacer todas estas cosas. Pero no me negaréis que es un soplo de aire fresco en un mundo que hace equilibrios entre lo tradicional y lo moderno, y que siempre tiende a tener un regusto algo antiguo. Y aquí es donde Dynamo (en realidad, Steven Frayne) se atreve a innovar y revolucionar el concepto de la magia, llegando a impactar a un espectador resabiado de los trucos convencionales.

Si queréis, podéis ver vídeos en Youtube en donde aparecen todos estos trucos y muchos más. También cuenta con un programa en el canal Discovery Max, y la casualidad ha querido que hoy me haya despertado con una entrevista suya en el portal de televisión Fórmula TV, cuyo enlace os dejaré a continuación: http://www.formulatv.com/videos/4382/dynamo-gusta-mago-juan-tamariz-grita-mucho-increible/. En fin, espero que os animéis a ver el trabajo que realiza este hombre, porque es genial y tiene un mérito increíble, además de que os divertirá y sorprenderá. En fin, espero que os haya gustado esta entrada y lo dicho, espero volver muy pronto para escribiros de nuevo. Hasta entonces.




lunes, 1 de octubre de 2012

Invisible Worlds

Hola a todos. Hoy voy a introducir una novedad en el blog, ya que os voy a hablar de algo de lo que hasta ahora no había hablado. Creo que es una buena idea y que vale la pena que os recomiende esto, porque a mí me hizo disfrutar mucho y me pareció muy curioso, así que quizás a vosotros también os guste.

Esta vez os voy a hablar de un documental. Alguno a esta hora estará bostezando ya ;-) Pero tranquilos, porque es un documental precioso y muy interesante, que no os dejará dormidos ni nada por el estilo. Se llama Invisible Worlds, o eso ponía al comenzar el documental, porque buscando información sobre este en Internet lo he encontrado también con el título de Richard Hammond's Invisible Worlds. En cualquier caso os sale con cualquiera de los dos títulos en Google, por si queréis verlo.

¿De qué van estos documentales? De todo aquello que se escapa al ojo humano, y que solo veríamos usando un microscopio. Y creedme, es asombroso ver toda la vida que no podemos contemplar, y que está en todas partes.

Descubrí esta serie de documentales (creo que son tres) de casualidad, viendo la televisión el jueves pasado, en La 2 de TVE. Enseguida me quedé pegada al televisor, porque hay que reconocer que las imágenes son espectaculares y además está todo muy bien explicado, para que cualquiera pueda entender lo que se está viendo. No me extraña nada esto, porque es un documental de la BBC y la verdad es que todos los que hacen son magníficos.

Este capítulo en especial era el llamado Off the Scale, y uno de los momentos que más me gustó fue uno en el que aparecía una araña haciendo su tela,  y era asombroso ver cómo iba poco a poco tejiéndola, de una manera milimétrica y espectacular, como si de una obra de ingeniería se tratara. Os voy a hacer un comentario un poco friki, pero realmente lo pienso y creo que no sobra decirlo. Odio los bichos en general, aunque las arañas no me dan asco, a no ser que sean peludas y grandes; pero siempre he pensado que las arañas son muy trabajadoras, siempre construyendo su tela para cazar. A veces nos dejamos llevar por miedos irracionales, cuando realmente si nos parásemos a pensar veríamos que son estúpidos, aunque no seré yo quien pueda hablar de esta clase de miedos. Pero me parece una lección bonita y necesaria, ya que a veces nos creemos los dueños del universo, mientras otros seres también demuestran una inteligencia muy interesante.

Lo único reprochable, además de que hubiera sido mejor escuchar el capítulo en versión original y que pusieran subtítulos y no que lo doblaran, es que ahora he querido ver en la página web de RTVE el documental al completo y no está disponible. Al ser emitido a las nueve o diez de la noche tuve que ir a cenar, y no pude verlo entero. Eso sí, los capítulos están en Youtube, y supongo que será ahí donde los vea. Visto así, es una buena manera de mejorar el inglés, y gratis.

Investigando sobre los documentales, he descubierto que en ellos participa mi adorado Richard Hammond. Supongo que a muchos este nombre no os dirá nada, pero yo que soy una aficionada al mundo del motor os puedo decir que es uno de los presentadores de Top Gear, un programa que trata básicamente de automóviles, y que por cierto podéis ver en Cuatro a partir de las 8:15 de la mañana. Richard es maravilloso, porque es simpático, divertido y además se explica muy bien. En fin, que me encanta, y su presencia en el documental me parece un enorme aliciente para verlo.

Os contaría algo más, pero no se me ocurre nada más de lo que hablar. Supongo que un día de estos os comentaré algo, casi seguro de música, pero ahora ya empiezo a estar ocupada y a tener menos tiempo para pasarme por aquí. Aún así, siempre os leo y me gusta ver que estáis por aquí, participando y leyendo cada entrada. Nos leemos.